El trabajo en el sector de las flores

Imagen de referencia tomada de AP News

El 95% de las flores que se cosechan en Colombia es para exportación. ¿Pero cómo les va a las y los trabajadores de este sector?

Por Andrea Nathaly Cruz Ramírez

El sector de las flores cortadas, con un poco más de 1.490 millones de dólares exportados en el 2019, según el Dane, es el segundo renglón de exportación de los productos agropecuarios de Colombia. Al mismo tiempo, el país es el segundo exportador de flores en el mundo, después de Holanda. Este sector ocupa 8.433 hectáreas de área cultivada, un poco más que la extensión del departamento del Quindío, de las cuales el 66% están en el departamento de Cundinamarca, 32% en Antioquia y el resto en los departamentos de Risaralda, Caldas, Quindío y Valle del Cauca según el Ministerio de Agricultura.

La floricultura colombiana exporta el 95% de las flores que se cosechan y deja para el mercado nacional los residuos, generalmente los de menor calidad, como lo anota en entrevista una trabajadora del sector:

“En la post cosecha se clasifica la Astromelia que tiene cuatro florecitas, más de cuatro, tiene que estar el tallo gruesito, derechito y bonito. La que tiene menos de cuatro ya baja de nivel, y ya los torcidos y eso, los que están muy feos, ese ya va para flor nacional”

En el sector de las flores se emplea alrededor de 90 mil personas de manera directa, la mayoría mujeres, para todas las labores que van desde la preparación de la tierra para la siembra, hasta el proceso de post cosecha, que consiste en seleccionar las flores y organizarlas en ramos para despachar al mercado, ya sea el nacional o el internacional. La cadena de producción de flores es larga y en Colombia se realiza principalmente el proceso de producción en empresas que, además, se encargan de comercializar las flores a mayoristas internacionales. Los insumos vienen principalmente del extranjero, de países como Holanda, y gran parte de la comercialización se hace en Estados Unidos, a quienes se exportó en el 2019 el 77,6% del total de las exportaciones de flores, según el Dane.

La orientación hacia el mercado externo hace a la floricultura dependiente de las dinámicas internacionales como la tasa de cambio, el comportamiento de los otros países competidores, como Ecuador, y las temporadas de festividad del exterior, especialmente Estados Unidos. Así, la relación de los gremios de las flores con la política nacional está fundamentada en la defensa del libre comercio, en buscar incentivos orientados a subsanar las desventajas de la tasa de cambio cuando es desventajosa y para impulsar la competitividad, además de la búsqueda de créditos. Podría decirse entonces que el cultivo de las flores en Colombia está en el marco del modelo de los agro-negocios internacionales, orientados al mercado mundial. En este modelo, adquiere sentido la preocupación expresada en el 2013 en una entrevista hecha por el portal Agronegocios al presidente del gremio exportador.

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La siguiente es la transcripción de una parte del artículo: “Actualmente, en Colombia el pago mensual por mano de obra está sobre los US$400, mientras que en Kenia es de US$115, es decir que el salario de los floricultores en el país africano es 72% más barato. Razón por la cual, Augusto Solano, hizo énfasis en la importancia de reducir el costo de este rubro en Colombia, ya que en el futuro, las cerca de 130 mil personas que trabajan formalmente en el sector podrían verse afectadas”.

El trabajo de la floricultura se organiza a partir de fincas, que son propiedad de empresas. El 57,7% de las empresas son medianas, las grandes representan el 28,8% y las pequeñas 13,5% de las 163 del sector, según las Supersociedades. Como lo anota una trabajadora entrevistada por el equipo de la ENS:

“Pues deben ser los empresarios acá de las flores. Ellos se agruparon, se hicieron por grupos, entonces digamos que un grupo tiene varias fincas. Por ejemplo, en la empresa que yo laboro, ellos están en el grupo Chía y en ese grupo hay como más de 30 fincas asociadas. Entonces ellos mismo son los que buscan su mercadeo y ayudan a vender las flores de sus, digamos, 35 afiliados. Digamos, ellos mismos buscan su mercadeo”

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Trabajadoras de las flores

Desde mediados de 1960, cuando las fincas productoras de flores comenzaron a expandirse en Cundinamarca y generaron un peso demográfico por la atracción de población campesina (Dereau, 2002), la resolución de los problemas derivados de dicha dinámica migratoria se hizo compleja. Entre otras causas, los incentivos a las empresas de la floricultura ocasionan que la reinversión en los municipios productores no represente un ingreso constante y significativo. El salario de las personas que trabajan en la floricultura corresponde al mínimo legal vigente. Así lo menciona una trabajadora, entrevistada por el equipo ENS:

“Nosotras ganamos el salario mínimo. Lo que pasa es que la mayoría de las compañeras trabajan horas extra porque necesitan subir ese salario. Así se agotan la salud porque hay bastante gente que están de recomendación médica, pero, en este tiempo que las rosas están en temporada de podas, hay muchas compañeras que se quitan la recomendación, dicen “porque yo necesito horas extras, necesito plata”, entonces no reportan que tienen recomendación o van al médico y le dicen que por favor les den permiso de trabajar horas extras”.

Se estima, además, que la tercerización laboral es alta, como lo anota la misma trabajadora:

“No más en la empresa somos como 700 trabajadores y hay como 400 por contrato, y hay fincas que solo tienen trabajadores por contrato. Por contrato uno no sabe cuánto tiempo lo va a utilizar a uno la empresa: un mes, dos meses, tres meses o simplemente lo utilicen por una temporada. Eso es lo que pasa aquí en el sector de las flores. Se acaba la temporada, entonces se acaba el trabajo.”

En la atención realizada por los Centros de Atención Laboral (CAL), el 33,8% de las 71 personas atendidas por el equipo, entre marzo y noviembre del 2020 del sector de las flores, no tenía contrato, es decir, eran trabajadoras temporales que en ese momento estaban sin contratar en alguna finca. Este tipo de contratación temporal y tercerizada, sumado a los bajos salarios, afecta significativamente la posibilidad de tener un trabajo decente, pues los ingresos no son suficientes, no hay estabilidad en el lugar de trabajo, no se tiene protección en seguridad social continua y tampoco hay posibilidad para el ejercicio de las libertades sindicales de asociación y negociación colectiva de los y las trabajadoras.

Sumado a lo anterior, la mano de obra es fundamentalmente femenina, aproximadamente el 64% del total son mujeres, muchas de ellas madres cabeza de hogar. Esto perpetúa las condiciones de vulnerabilidad de las mujeres de las zonas productoras de flores y de sus familias, especialmente si se tiene en cuenta que los hogares con jefatura femenina representan más peso en la pobreza monetaria y a la pobreza multidimensional en el país.

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Derechos laborales y organización

En el sector de las flores, existe una contradicción entre la carga laboral, la jornada laboral (que inicia a las 6:00 a.m y termina a las 3:00 p.m) y la salud, que expresa una entrevistada por el equipo de la ENS de la siguiente manera:

“Debía ser hasta menos horas, porque imagínese, si uno gana tan poquito pues debía ser al menos una horita, dos horitas menos si nos vamos por el sueldo y por la salud. Pero digamos que, si en el día uno corta hasta la una de la tarde no alcanzaría el tiempo, en las flores es muy difícil eso. Entonces, lo que deberían hacer es dar menos camas (Lugares donde se siembran las flores) para que la gente rindiera más.”

Esta misma contradicción ya había sido reportada por otros trabajos académicos, como el de Sosa y Velandia en el 2016 a quienes las trabajadoras entrevistadas les afirmaron que, aunque su jornada laboral termina a las 3:00 p.m., en tiempos de temporada pueden terminar de cortar a las 9 o 10 p.m. Esta extensión de los horarios refleja otra contradicción dentro del sector de las flores: la que existe entre los salarios y las condiciones de vida de las trabajadoras, que expresa una de ellas entrevistada por el equipo de la ENS de la siguiente manera:

“Grave porque es la necesidad de que necesitan plata y más si uno es mamá, si tienen hijos pequeños que están estudiando y en este tiempo necesitan ir a matricular y si tienen que pagarles el seguro y cosas así, pues obviamente no les alcanza el mínimo, o pagando arriendo o pagando la cuota del apartamento, deben de trabajar horas extras.”

Un indicador importante sobre el tipo de violaciones laborales que se presentan en el sector, son las causas por las que consultan las trabajadoras que fueron atendidas por el equipo jurídico de la ENS en los CAL. En el periodo marzo – noviembre del 2020, en total se atendieron 145 acciones jurídicas, cuyos temas eran:

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Los sindicatos en las flores

El ejercicio del derecho a la organización y a la negociación colectiva se convierte en estos casos en un instrumento importante para el equilibrio de las relaciones entre trabajadores y empresas, especialmente en un sector que representa importantes ingresos derivados del mercado internacional, cuyas empresas son mayoritariamente medianas y grandes, pero que sus trabajadores reciben salarios bajos. Sin embargo, las condiciones de contratación, particularmente el peso de la tercerización laboral y el trabajo temporal, sumado a la presión de los empresarios, dificulta los procesos de organización, como lo menciona una trabajadora entrevistada por el equipo de la ENS:

“La sindicalización en el sector de las flores es minoritaria, ¿por qué? Porque es que los mismos empresarios les meten miedo a los trabajadores, que si se afilian a un sindicato la empresa se acaba y entonces obviamente los trabajadores dicen, “si yo me afilio, pero estoy pagando mi apartamento, si me afilio y me echan del trabajo, ¿yo que voy hacer? ¿Con qué voy a pagar?” Entonces es como el miedo que hay, y ese mismo miedo son los empresarios que inculcan.”

El temor que expresa la trabajadora no es un temor infundado, pues ella misma narró cómo la empresa para la cual trabaja, cuando el sindicato se formó, ejerció numerosas presiones para motivar la desafiliación, como no querer negociar el pliego de peticiones, retirar a las personas afiliadas al sindicato del pacto colectivo de la empresa, entre otros asuntos que se resolvieron mediante denuncias y presión judicial. Así como en otros sectores, en las flores la estrategia jurídica es una aliada importante de la organización sindical para la defensa de los derechos laborales.

Conclusión

Las flores, el segundo producto de mayor exportación del sector agropecuario, con una relevancia internacional importante que posiciona al país como segundo productor mundial, está sometido a los vaivenes propios del modelo de producción agraria orientada hacia el mercado mundial, sujeto a las tasas de cambio y con preocupaciones por las ventajas comparativas de países de todo el mundo. Estas condiciones presionan también los salarios, que en el sector de las flores es el mínimo legal vigente, con jornadas que se extienden regularmente por la decisión de las trabajadoras quienes ceden a ellas para recibir remuneraciones adicionales que complete lo suficiente para subsanar los gastos del hogar. La presión sobre el trabajo, el modelo de tercerización y el empleo temporal dificultan que entre estas trabajadoras se pueda hablar de trabajo digno, aunque la formalización sea casi universal. Estas condiciones de vinculación al trabajo, más la persecución de las empresas a los sindicatos, causan que en el sector de las flores la sindicalización sea baja y débil, asunto que, simultáneamente, limita las posibilidades de negociación de las trabajadoras con las empresas y hacen mucho más difícil la conquista de mejores condiciones de laborales.

*Los Centros de Atención Laboral es un proyecto implementado por la Escuela Nacional Sindical y financiado por el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos (USDOL).

Andrea Nathaly Cruz Ramírez

Andrea Nathaly Cruz Ramírez es Trabajadora Social de la Universidad del Valle, especialista en gestión pública de la Escuela Superior de Administración Pública - ESAP y mágister en estudios sociales y políticos de la Universidad ICESI. Actualmente es investigadora de la ENS

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