El aumento del salario mínimo y las preguntas que hacen

Imagen de referencia tomada de antena2.com

Con el aumento del salario mínimo surgen algunas afirmaciones y preguntas. En esta columna se responden 4 de esas preguntas

Por Andrea Nathaly Cruz Ramírez

A mediados de diciembre se cerró la discusión del incremento del salario mínimo que, como pocas veces sucede, se decidió por acuerdo entre centrales obreras, gremios económicos y gobierno nacional. Alrededor de esta discusión, surgieron varios discursos alrededor del papel de los salarios en la economía: ¿afecta un incremento del salario mínimo la estabilidad del país? ¿se compadece con la productividad? Discusiones importantes con un discurso hegemónico en los grandes medios de comunicación: advertir que es peligroso incrementar el salario mínimo para la economía nacional.

Este discurso hegemónico tiene poco de verdad y muchos sesgos, oculta de manera tendenciosa otros elementos de la economía que contribuyen a los fenómenos de los que culpan al salario mínimo. El objetivo de esta columna es controvertir algunas de las afirmaciones que hacen eco en los medios de comunicación.

¿Es un incremento histórico?

Entre 1984, año en que se fijó por primera vez un monto de salario mínimo mensual, y el año 2001, el incremento anual del salario mínimo durante esos 17 años fue en promedio de 21%. Desde el año 2001, ese promedio de crecimiento anual es del 5,9%. Es decir, el incremento histórico, que llama el gobierno de Iván Duque, lo es apenas si se observa la dinámica desde el año 2001.

Es importante resaltar que desde 1997, año en el que inicia la negociación tripartita para definir el incremento del salario mínimo, esta es la novena vez que se llega a un acuerdo entre los diferentes actores de la negociación. Este acuerdo se da en el entendido de que es un monto que permite recuperar parcialmente la pérdida de capacidad de compra de los trabajadores, fruto de la inflación que está proyectada para el 2021 en 5,3%, lo que implica que el incremento real se estima en 4,77%, este sí bastante superior a años anteriores, pues el promedio de incremento real de los 37 años que se contabilizan desde 1985 hasta el 2021 ha sido de menos del 1%.

Es decir, si bien el incremento en términos porcentuales no es el más alto, sí hay un incremento real mejor que en todos los años anteriores. Esta seguramente es la razón por la cual las centrales sindicales firmaron el acuerdo. Por otro lado, un incremento salarial demasiado alto pondría en riesgo su sostenibilidad, si no viene acompañado de otras estrategias de fomento y protección para la pequeña y mediana empresa, que genera la gran mayoría del empleo formal del país.

Pese a ello, las preocupaciones de quienes manifiestan que el incremento es insuficiente, tienen mucho de razón. Si bien el IPC general proyectado es de 5,3%, el rubro de alimentación tuvo un incremento de precios de 15,3%. Este rubro, más el de vivienda (con un crecimiento del IPC de 3,9%), el de transporte (4,9%) y el de servicios públicos, son los que más impactan sobre la vida de las y los trabajadores de bajos ingresos.

¿Afecta la economía al generar inflación desmedida?

Sobre este aspecto hay una verdad a medias. De manera simple, al haber más dinero en el mercado se supone que se incrementa la demanda de productos, generando inflación. Analizar el tema de la inflación de esta forma es sesgado en contra de los trabajadores.

Durante el año 2021, la inflación de Colombia fue alta (en comparación con los últimos 20 años), no por los salarios de los trabajadores, ni principalmente por el paro nacional, sino por dinámicas internacionales que tienen una poderosa incidencia en la inflación del país.

Uno de los factores principales para el crecimiento de los precios, especialmente de alimentos, tiene que ver con la desvalorización del peso colombiano frente al dólar. Colombia importa la mayoría de los insumos que requiere para la producción de alimentos y de bebidas, por lo que esa caída del peso colombiano encarece los productos que se compran con dólares, y al final se carga ese sobrecosto al consumidor: los precios de los fertilizantes crecieron 58% y los de los productos de la agricultura 22%. De no ser por el crecimiento del petróleo (69,7%) y en general de los productos minero energéticos, la devaluación del peso hubiera sido peor.

Así mismo, la dependencia de las importaciones, especialmente de la canasta de alimentación (30% de la alimentación es importada), hace que la inflación del país sea mucho más susceptible de cambios en los precios internacionales, que se hicieron mucho más evidente en los últimos años: dificultades en el transporte marítimo, baja oferta, etc. En este escenario, incluso la emisión de monedas en las economías desarrolladas impactó el precio de los productos agrícolas, pues había más dinero en el mundo para comprar una cantidad inferior de productos (muchos de los cuales se produjeron menos como consecuencia del aislamiento por la pandemia), así en Colombia no sucediera igual que en esos países.

Finalmente, todo eso sumado a las complicaciones para el transporte en Colombia desde el campo a las ciudades por el mal estado de las vías, la subida de los precios de los combustibles, etc, generan las condiciones para que el costo de vida aumente. Y todo eso se da sin que el incremento real del salario mínimo durante años haya sido significativo. Más bien dicho incremento ha desvalorizado en algunos casos el ingreso de las familias más pobres.

Puedes leer:

¿Afecta la sostenibilidad de las empresas?

Este argumento es común y alude a que el incremento de los salarios impacta los costos de producción, lo que implica un gasto adicional para las empresas que deben reflejarlo subiendo el precio a sus productos, contratando menos personal o incluso enfrentarse al riesgo de desaparecer por esos elevados costos. Este argumento es parcialmente cierto: los salarios sí hacen parte de los costos de producción y su incremento se refleja en diversas cosas. Sin embargo, el costo de los salarios no es el único ni el más alto gasto de la producción. La remuneración salarial ha representado desde hace 10 años entre el 31% y el 36% del PIB, y sus cambios en el comportamiento no han significado alteraciones en los demás factores, como la ganancia de las empresas. A continuación, ejemplifico el peso de cada factor del gasto en la contabilidad del PIB trimestral entre 2016-I y 2021-II.

Es decir, en términos generales, el comportamiento del factor salarial no ha significado alteraciones en ninguno de los otros componentes del PIB nacional desde la perspectiva del gasto. Entre el segundo y el tercer trimestre del 2020 el factor salarial es bastante más alto que los demás factores, probablemente debido a las pérdidas que tuvieron todas las empresas derivadas de la pandemia y a que el factor salarial, especialmente en el empleo formal (que se contabiliza fundamentalmente en ese renglón), tiene unas condiciones más o menos estables en el corto plazo. Sin embargo, si consideramos el factor “excedentes brutos de capital” y el de “ingreso mixto” ( Con este criterio hay que tener cuidado, pues una parte obedece a estas retribuciones a las inversiones, pero otra al pago al trabajo de estos propietarios o sus familias) como retribución a propietarios e inversionistas de las empresas, el gasto salarial es bastante inferior.

Es importante observar este comportamiento por rama de actividad, incluso por tamaño de las empresas, pues es un hecho que hay sectores en los cuales el factor salarial es más significativo que en otros. Sin embargo, responsabilizar sólo al valor del salario mínimo de la inestabilidad de los negocios en algunos sectores (como el comercial, por ejemplo) o de las pequeñas y medianas empresas, es mezquino. Hay otros elementos que inciden en esto, y que deben ser abordados también desde la política nacional como estrategias de fomento empresarial, protección de los mercados, subsidios a algunas partes de la producción, etc. Los bajos salarios además restringen la capacidad de compra de los hogares colombianos, que en últimas son los consumidores principales de la producción nacional: el consumo de los hogares representó para el 2021-III el 72% del PIB nacional desde la perspectiva del gasto, y desde el 2005 no ha representado menos del 67%.

En conclusión, si bien en algunos sectores y unidades de negocio el factor salarial puede implicar un peso significativo, lo cierto es que en los agregados nacionales representa menos que las retribuciones a las inversiones. Por otro lado, mejorar el salario de las y los trabajadores puede retribuirse a esas mismas empresas, vía crecimiento de la demanda de los hogares, que hoy representa la mayoría de los gastos del país.

¿El incremento del salario mínimo afecta la formalización del empleo?

El de la formalización del empleo es el más mentiroso de los argumentos, pues no tiene ningún elemento de comprobación empírica. Desde principios del siglo XXI, se han impulsado políticas para abaratar los costos de mano de obra en el país, sin embargo, la informalidad no ha decrecido de manera significativa. La informalidad laboral en el país, según las cuentas nacionales del DANE, ha pasado en los últimos 20 años del 54,5% en el 2001, al 47,1%, y durante los años de las más profundas reformas laborales (2002 – 2006) la informalidad disminuyó apenas dos puntos. Las disminuciones más evidentes de la informalidad laboral se presentan a partir del año 2009 y luego a partir del 2012, y obedecen a otras razones, como una ley de formalización laboral en el 2010 que generó un estímulo tributario para la formalización empresarial, y a dinámicas económicas positivas para el país. De hecho, estudios prestigiosos (Card y Crueguer, 1995; Suarez, 2021) han puesto en evidencia que el incremento de los salarios no está relacionado a la pérdida de puestos de trabajo.

Andrea Nathaly Cruz Ramírez

Andrea Nathaly Cruz Ramírez es Trabajadora Social de la Universidad del Valle, especialista en gestión pública de la Escuela Superior de Administración Pública - ESAP y mágister en estudios sociales y políticos de la Universidad ICESI. Actualmente es investigadora de la ENS

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.