¿Crecimiento o decrecimiento? Lo fundamental es el desarrollo

Iamgen de referencia tomada de pymstatic.com

Sobre decrecimiento se ha hablado en el mundo y el debate está abierto en Colombia por cuenta de una intervención de Ministra de Minas y energía

Por Carlos Julio Díaz Lotero

Durante su participación en el Congreso Nacional de Minería 2022 la Ministra de Minas y Energía Irene Vélez afirmó: “… necesitamos exigirles también, en el marco de esta geopolítica global, a los otros países que comiencen a decrecer en sus modelos económicos, porque de ese decrecimiento depende también que nosotros logremos un equilibrio mayor y que los impactos del cambio climático nos afecten menos”

Estos comentarios generaron reacciones diversas, a tal punto que el propio presidente Gustavo Petro tuvo que intervenir señalando que se trata de una teoría económica que el mismo estudió en la Universidad de Lovaina. La teoría hace recomendaciones en principio bastante sanas, como abandonar el consumismo innecesario y asumir un estilo de vida más simple y menos ostentoso, relocalizar la producción cerca al consumo para ahorrar gastos de transporte y reducir costos al consumidor, redistribuir de manera más equitativa la riqueza, promover el reciclaje y la reutilización de productos, y superar el individualismo dominante en la sociedad por valores más cooperativos, entre otros. No obstante, existe un lado problemático cuando propone la disminución regular y controlada de la producción y el consumo de bienes y energía, bajo el supuesto de establecer una relación de equilibrio entre los seres humanos y la naturaleza.

El crecimiento de la producción se mide hoy con un indicador que no diferencia crecimiento con desarrollo así estén relacionados. Una manifestación característica del erróneo pensamiento económico dominante es la tendencia generalizada a confundir el desarrollo económico real con la noción artificial de «crecimiento económico» definido en términos del llamado Producto Interno Bruto. (PIB). El origen del error es ver la economía principalmente a través del prisma del dinero. El dinero es sólo papel, o un pedazo de tela para ser más precisos, pero con las transacciones digitales es cada vez más bytes informáticos. El dinero no es riqueza en economía, pues no podemos comer dinero, no podemos construir casas, fábricas o aviones con papel-moneda o monedas virtuales. Todas estas cosas deben producirse en procesos físicos que involucran a trabajadores que aplican sus conocimientos para transformar la materia y la energía en bienes y servicios más elaborados.

El crecimiento del valor monetario de los productos o servicios a precios de mercado no impactan de manera positiva en una mejoría del bienestar de la población ni de la actividad económica de la cual depende su existencia. Como el PIB se calcula sobre la base del valor monetario de los bienes y servicios producidos y consumidos, su crecimiento puede ir de la mano con gigantescas burbujas especulativas y actividades criminales como el narcotráfico; con el desmantelamiento y ausencia de inversión en la infraestructura básica, con una creciente obsolescencia y atraso tecnológico, y con una caída del nivel educativo y cultural de la población en general. Un poco de todo esto pasa en Colombia, donde el crecimiento del PIB está asociado al crecimiento de la especulación y las actividades criminales dominadas por el narcotráfico, en lo cual tiene una gran participación el sistema financiero.

Por ello estaríamos de acuerdo en que hay partes del PIB que deben decrecer como la especulación comercial, financiera e inmobiliaria, el narcotráfico, la corrupción que transfiere recursos públicos a intereses privados, y los servicios superfluos o peor que innecesarios como los casinos, prostíbulos, casas de juego, etc. Pero deben crecer los sectores productivos que tienen incidencia en la reproducción y expansión de la vida humana como la manufactura, la agricultura con énfasis en la producción de alimentos, el transporte, la construcción, la minería responsable y la energía.

En la economía productiva o real, el crecimiento significa un aumento en la escala física y la intensidad de la actividad humana, que se expresa en aumentos de los flujos de materia y energía per cápita y por kilómetro cuadrado de tierra habitada, y en un aumento gradual de la población total. El desarrollo, por el contrario, significa un proceso de transformaciones cualitativas de la estructura de la economía, asociados con los avances en el conocimiento humano y la aplicación de estos en mejoras tecnológicas de los procesos productivos. No puede haber un crecimiento sostenido sin desarrollo, ni es posible mantener un proceso de desarrollo en el largo plazo sin crecimiento físico.

Por lo anterior las políticas públicas deben fomentar el desarrollo integral de las fuerzas productivas de la nación – de su población, la agricultura y la industria – con énfasis en el progreso científico y tecnológico y el desarrollo de la infraestructura económica básica (transporte, agua, comunicaciones, y energía) para mejorar la productividad de la fuerza de trabajo como un factor determinante del desarrollo económico. Otra de las variables claves para evaluar el progreso o declive de una economía es la densidad de flujo energético que depende de los desarrollos científicos y tecnológicos.

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Colombia vs Corea del sur: ¿cómo es el crecimiento de ambas economías?

El presidente Petro, de manera acertada, puso, en el Congreso de la ANDI, como ejemplo de desarrollo a seguir la experiencia de Corea del Sur, por tanto, vamos a analizar la evolución del consumo de energía eléctrica desde inicio de los años 70 en que las dos economías tenían un nivel similar de desarrollo. A continuación, presento cuadro y grafico elaborados con información del Banco Mundial sobre evolución del consumo de energía eléctrica en Corea del Sur y Colombia[1]


Mientras en Colombia el consumo per cápita de energía eléctrica creció desde el año 1971 al 2014 en un 216%, en Corea del Sur creció 3.446%. Esta diferencia explica por qué los indicadores sociales, económicos, laborales, de ingresos, y de bienestar en general son mejores en el país asiático frente al nuestro. Veamos[1]

  • El salario medio en Corea del Sur en 2021 era de 34.726 Euros al año, es decir 2.894 euros al mes, mientras en Colombia el salario medio en 2021 era de 4.348 Euros al año, es decir 362 euros al mes.
  • En Corea del Sur el Producto Interno Bruto per cápita es de 29.384 Euros, gracias a su sector industrial, que genera el 40,4 % del PIB. En Colombia el PIB per cápita es de 5.227 Euros.
  • La tasa de desempleo en Corea del Sur en el 2021 fue de 4,9% (Hombres 4,6% y mujeres 5,4%), mientras en Colombia fue 13,7% (Hombres 10,6% y mujeres 18,1%)
  • El sector secundario de la economía de Corea del Sur, aportó el 34,1% del PIB y la industria emplea el 24,8% de la fuerza laboral. Los principales sectores industriales incluyen la industria textil, la construcción de vehículos, la construcción naval y la electrónica. En Colombia el sector secundario participó del 18% del PIB y emplea el 11% de la fuerza laboral; en industria resaltan sectores livianos como la producción de textiles, productos químicos, metalurgia, cemento, envases de cartón, resinas plásticas y bebidas.
  • Corea del Sur tiene una densidad de población muy alta, de 516 habitantes por Km2, mientras en Colombia es de 45
  • Con una cifra de 544.855,3 millones de euros Corea del Sur está entre los grandes exportadores del mundo. En el año 2021 tuvo superávit en su Balanza comercial. La tasa de cobertura (porcentaje de lo que se importa que puede pagarse con lo que se exporta) fue del 104,76%. El país exporta principalmente equipos eléctricos y electrónicos (31% de las exportaciones totales en 2021), maquinaria, reactores nucleares, calderas (13%), vehículos distintos de los ferroviarios, tranvías (11%), plásticos (6,2%), combustibles minerales, aceites, productos de destilación (5%) y aparatos ópticos, fotográficos, técnicos, médicos (3,9%). (Más del 70% son bienes de alto contenido tecnológico). En Colombia las exportaciones fueron de 34.064 millones de Euros, y el 80% fueron bienes primarios como petróleo, carbón, oro, níquel, etc, y tuvo un déficit comercial de 17.598,6 millones de euros.
  • El indicador GINI de Corea del Sur es de 0,316, mientras en Colombia es de 0,54, por su parte la pobreza monetaria en Colombia bordea el 40% mientras en Corea del Sur es inferior al 15%.
  • La esperanza de vida en Corea del Sur es de 83,5 años y en Colombia es de 77,46.

Para ilustrar la tragedia social de la pobreza energética, y la importancia del crecimiento de la densidad de flujo energético para el desarrollo social y el bienestar de la población, comparamos el consumo de energía eléctrica per cápita en más de 100 países y su relación con indicadores de calidad de vida y tasas de mortalidad. Primero, al comparar la mortalidad infantil con el consumo de electricidad per cápita en cada país, vemos la correlación entre la baja densidad de flujo energético y la alta tasa de mortalidad de niños menores de 5 años.

Banco Mundial: Tasa de mortalidad, menores de 5 años (por 1000 nacidos vivos): Estimaciones desarrolladas por el Grupo Interinstitucional de las Naciones Unidas para la Estimación de la Mortalidad Infantil (UNICEF, OMS, Banco Mundial, División de Población de UN DESA) en childmortality.org. Banco Mundial: Consumo de energía eléctrica (kWh per cápita): IEA (2014). Basado en datos de la IEA de la IEA (2005-2014). www.iea.org/estadísticas. Reservados todos los derechos; modificado por el Banco Mundial y Benjamin Deniston

En el grafico que sigue podemos ver la relación entre tasas de pobreza (definida por ingresos inferiores a US$1,9 al día) y el bajo consumo de energía eléctrica per cápita.


Banco Mundial: Tasa de recuento de la pobreza a $1,9 por día (PPA de 2011) (% de la población): Banco Mundial, Grupo de Investigación para el Desarrollo. Base de datos basada en datos de encuestas de hogares primarios obtenidos de agencias de estadística gubernamentales y departamentos de país del Banco Mundial. Los datos para las economías de ingresos altos provienen de la base de datos del Estudio de Ingresos de Luxemburgo. Para obtener más información y metodología, consulte PovcalNet (iresearch.worldbank.org/PovcalNet/index.htm). Banco Mundial: Consumo de energía eléctrica (kWh per cápita): EIA (2014). Basado en datos de la IEA de la IEA (2005-2014). Reservados todos los derechos; modificado por el Banco Mundial y Benjamin Deniston

Finalmente se presenta el grafico que relaciona el bajo consumo de energía eléctrica y la mortalidad por enfermedades transmisibles y malnutrición.


El Banco Mundial: Causa de muerte por enfermedades transmisibles y condiciones materiales, prenatales y nutricionales (% del total): Derivado en base a los datos de las Estimaciones de Salud de la OMS. Banco Mundial: Consumo de energía eléctrica (kWh per cápita): IEA (2014). Basado en datos de la IEA de la IEA (2005-2014). www.iea.org/estadísticas. Reservados todos los derechos; modificado por el Banco Mundial y Benjamin Deniston

Es clara la relación entre consumo energético, en este caso de electricidad, y las condiciones de vida de la población. Si hay decrecimiento en la generación y consumo de energía eléctrica se tendrían alarmantes crecimientos en las tasas de pobreza, morbilidad y mortalidad de la población, en especial de los niños.

La matriz energética de Corea del Sur está conformada en un 40% por el carbón, en un 30% por la energía nuclear, en un 22% por el gas natural y en un 4% proviene de las energías renovables. Corea del sur cuenta con 24 reactores nucleares en funcionamiento, la mayor densidad de reactores nucleares (definida como el número de reactores por milla cuadrada) del mundo. La matriz energética de Colombia, es decir, las fuentes de energías totales que se consumen en el país;  la conforma el petróleo (38 %), el gas natural (25 %), el carbón (13 %) y la energía hidroeléctrica (12 %). La energía hidroeléctrica es la principal fuente de electricidad en Colombia, con el 67.24 %, seguida por las centrales termoeléctricas (31.46 %), la biomasa (0,85 %), la energía solar (0,34 %) y la eólica (0,1 %). Durante el 2020 Corea del sur generó 549.868 Gwh de energía eléctrica y Colombia generó 69.742 Gwh. Si Colombia quiere llegar al nivel de desarrollo de Corea del Sur debe multiplicar por 8 el crecimiento en la generación y consumo de energía.

En materia ambiental, Corea del Sur es pionera en el mundo en el desarrollo de ciudades ecológicas como Songdo, donde los vehículos de combustión interna tienen prohibido circular, porque la prioridad la tiene el transporte público, (Metro y buses eléctricos) y las bicicletas. La ciudad no tiene por tanto gasolineras y no hay camiones de basura, pues todos los desechos van hacia un complejo sistema de tuberías para ser reciclados como fuente de energía. Es una ciudad inteligente, con bastante vegetación y diseñada para que todo quede cerca y la gente vaya al trabajo y a casa caminando. Existen otros proyectos parecidos de dar un toque ecológico a territorios y autopistas cercanas a la capital Seúl.

Apsecto de la ciudad de Songdo en Corea del Sur

El crecimiento y el Plan Nacional de Desarrollo

La Constitución Política de Colombia, en su artículo 339, plantea que el Plan Nacional de desarrollo señalará “los propósitos y objetivos nacionales de largo plazo y las estrategias y orientaciones generales de la política económica, ambiental y social, en especial las estrategias gubernamentales de lucha contra la pobreza”. Es decir que se debe conciliar la economía con el ambiente y el desarrollo social para reducir la pobreza.

El Presidente Petro ha puesto en el modelo de Corea del Sur un buen ejemplo a seguir, pues no solo armoniza las tres dimensiones del desarrollo sostenible, sino que tiene importantes logros en mejora de ingresos de los trabajadores y de lucha contra el desempleo, la pobreza y la desigualdad.


[1] https://datosmacro.expansion.com/paises/comparar/corea-del-sur/colombia

Carlos Julio Díaz Lotero

Carlos Julio Díaz Lotero es Contador Público de la Universidad de Medellín. Especialista en Planeación urbano regional de la Universidad Nacional. Ex – presidente de la CUT Antioquia. Actualmente es Director Encargado de la Escuela Nacional Sindical

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