No hay que empobrecer al trabajador: revisemos el modelo de desarrollo

Imagen de referencia tomada de Caracol Radio

A mediados de enero, la Misión de Empleo del Gobierno presentó su informe, esta es una respuesta a ese documento

Por Carlos Julio Díaz Lotero

El informe de la Misión de Empleo, presentado al país el pasado 12 de enero, reitera que la fórmula para resolver el desempleo es buscando una mayor reducción de costos laborales. La tesis de fondo, que plantea la Misión Levy, es que la regulación laboral y la protección social inciden negativamente en el desempeño de las empresas y, por tanto, en la generación de empleos más estables, productivos y mejor remunerados.

¿No serán los altos costos financieros, los altos costos del kilovatio de energía, el alto costo de la gasolina que afecta el transporte, el negocio de los peajes que benefician al capital financiero, entre otros, los responsables del precario desarrollo empresarial en el país? El informe hace eco de las reformas neoliberales de los últimos 30 años que han sido un completo fracaso para generar empleo.

Crear mejores condiciones para el desarrollo empresarial no se hace precarizando el trabajo y desmontando el ya precario sistema de seguridad social, acabando las pensiones contributivas, y promoviendo pensiones miserables dentro del régimen subsidiado. Crear mejores condiciones para un desarrollo empresarial, que genere empleo de calidad, se hace con crédito de fomento para el desarrollo de la economía productiva (agro, manufacturas, transporte, etc). se hace en un sistema tributario progresivo y equitativo, se hace con precios de sustentación, se hace con inversión en infraestructura económica y social, se hace con inversión en ciencia y tecnología, y se hace respetando los derechos laborales y sindicales.

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Una de las ideas que repite la Misión es que el Salario Mínimo Legal en Colombia es muy alto porque se encuentra muy cerca del ingreso medio. Por ello proponen como fórmula incrementos ajustados a la inflación causada, desconociendo las otras variables legales como “productividad”. Al respecto el informe plantea “La Misión propone que, durante algunos años, … el aumento anual del salario mínimo se indexe a la inflación observada”. Lo cierto es que el Salario Mínimo no es alto porque se encuentre cerca del ingreso medio, sino más bien porque el ingreso medio es demasiado bajo. Por tanto, la solución no es reducir el salario mínimo de los jóvenes y de los trabajadores rurales como se propone, sino aumentar el ingreso medio.

En materia de pensiones no solo se recomienda incrementar la edad a 65 años, sino establecer pensiones inferiores al salario mínimo, cuando afirma “La universalidad de la protección social elimina la necesidad de utilizar el salario mínimo como umbral para las pensiones de retiro, o para las contribuciones de los trabajadores independientes o por cuenta propia a la seguridad social”.

Lo que propone la Misión es desvincular las pensiones de la relación laboral, y establecer pensiones universales inferiores al salario mínimo, es decir, generalizar el programa del Adulto Mayor con cargo a las finanzas públicas, de acuerdo con la propuesta de Fedesarrollo.

El informe señala que “Desafortunadamente, el mercado laboral en Colombia funciona mal, lo que constituye uno de los principales obstáculos en el camino hacia una sociedad más prospera e incluyente”, para concluir que la causa son las excesivas regulaciones y el sistema de protección social. Pero la Misión de Empleo no dedica ni una línea a cuestionar la estructura productiva del país ni el modelo de desarrollo que se adoptó hace más de 30 años, y que es el responsable de la reprimarizacion de la economía y por tanto de las altas tasas de informalidad laboral y de desocupación. Los sectores estratégicos de la economía del país como minería y finanzas aportan menos del 2% de la ocupación total nacional.

En lo relacionado con el empleo rural, la Misión minimiza las complejas situaciones en la ruralidad, y se limita a decir que un salario mínimo afectaría cualquier posibilidad de ampliar la formalidad en el campo. La Misión desconoce que la falta de titulación para más de la mitad de los predios rurales dificulta el acceso al crédito y otros apoyos estatales para desarrollar emprendimientos productivos que vinculen trabajo formal.

Parte de la complejidad laboral y económica del país radica en las pronunciadas desigualdades territoriales que existen. Pero la Misión Levy desconoce que las desigualdades laborales en los territorios se deben resolver con un enfoque de política ajustadas a las necesidades particulares que estos tienen.

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Resaltamos que la Misión de Empleo haya detectado que los recursos que el Estado dedica a la administración de justicia laboral, están muy por debajo de los estándares de organizaciones internacionales a las que pertenece Colombia, lo que es responsable de altos niveles de impunidad. De igual manera valoramos que la Misión critique que el Estado haya cargado con programas sociales de su responsabilidad a las Cajas de Compensación familiar, pero la solución no es desmontar unos programas para fortalecer el susidio al desempleo. Así mismo pretender debilitar y/o privatizar el SENA va en contravía de las necesidades de formación gratuita que tanto reclaman y requieren nuestros jóvenes.

Por todo lo anterior es lamentable que el enfoque del Informe sea pretender crear empleo y dinamizar el crecimiento empobreciendo a los trabajadores. El crecimiento del PIB ya no es suficiente para aumentar el empleo, Colombia se ha caracterizado por tener tasas de crecimiento del PIB, dentro de las más altas de la región, pero acompañadas igualmente de altas tasas de desempleo. Alto crecimiento del PIB con alto desempleo ha sido la constante. Mientras no se diversifique el desarrollo empresarial con un perfil tecnológico que agregue valor seguiremos sacando pecho con el crecimiento del PIB y lamentando que no se exprese en mayores tasas de ocupación de calidad, es decir de trabajo decente. Por tanto, seguiremos repitiendo las fracasadas políticas de pretender generar empleo precarizando al trabajador y precarizando el sistema de protección social como se viene haciendo con el falso piso de protección social del Art. 193 del PND y reglamentado con el decreto 1174 del 2020. Reafirmamos desde la ENS, la necesidad de buscar acuerdos estructurales que den respuestas reales a los grandes problemas nacionales, empezando por el desempleo y la precariedad laboral. Mas dialogo y menos ideología es lo que necesitamos en Colombia.

Carlos Julio Díaz Lotero

Carlos Julio Díaz Lotero es Contador Público de la Universidad de Medellín. Especialista en Planeación urbano regional de la Universidad Nacional. Ex – presidente de la CUT Antioquia. Actualmente es Director Encargado de la Escuela Nacional Sindical

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