Ante la crisis se requiere un nuevo contrato social: Encuesta de CSI

Imagen de referencia tomada de gacetamedica.com

La Confederación Sindical Internacional, CSI presentó recientemente su encuesta.

Por Alberto Orgulloso Martínez, Director General ENS

Una de cada tres personas siente rabia o desesperación al preguntarle su reacción respecto a las medidas del Gobierno para cubrir sus necesidades y las de su familia. Para recobrar esa confianza hará falta un compromiso de los Gobiernos hacia los ciudadanos, que desemboque en un futuro basado en una serie de prioridades muy diferentes. Sharan Burrow, Secretaria General de la CSI.

Antes de declararse la crisis mundial del COVID-19, la situación financiera de los hogares en todo el mundo era ya extremadamente precaria. La desesperación que siente la población está ocasionando un descontento que ha provocado una pérdida generalizada de confianza en la democracia como institución. Para recobrar esa confianza hace falta un compromiso de los gobiernos hacia los ciudadanos, que desemboque en un futuro basado en una serie de prioridades muy diferentes: un nuevo contrato social.

Este viernes 11 de septiembre se presentó al sindicalismo y a la comunidad mundial, el Informe de la Encuesta Mundial 2020 elaborado por la Confederación Sindical Internacional, CSI. Un documento de 94 páginas que recoge los resultados de las percepciones y aspiraciones de trabajadores y trabajadores del mundo, con una muestra entre 16 y 18 países: Alemania, Argentina, Bélgica, Brasil, Bulgaria, Canadá, China, Chile, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Japón, Reino, Unido, Rusia y Sudáfrica. De igual se aplicó una versión en China, Egipto, Indonesia y México.

Realizada antes de la propagación del COVID-19, la Encuesta Mundial de la CSI 2020 aporta una desoladora imagen de un mundo precario donde predominan la incertidumbre respecto al trabajo y la falta de confianza en los gobiernos, además de una clara demanda por parte de la mayoría de la población reclamando un cambio de rumbo.

Los resultados de la encuesta plantean una advertencia: los gobiernos deberán trabajar con los sindicatos y con la sociedad civil para asegurar que sus planes de recuperación creen confianza y resiliencia. Esta encuesta muestra que los trabajadores y trabajadoras y sus familias sobrevivían al límite antes de declararse la pandemia de COVID-19 la cual paralizó al mundo y agravó la situación laboral.

La Confederación Sindical Internacional, CSI representa a 200 millones de trabajadores y trabajadoras en 332 organizaciones afiliadas nacionales en 163 países y territorios, inclusive de Colombia.

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Los resultados de la encuesta

La encuesta mostró los reclamos que le hacen a los Gobiernos para que actúen al respecto:

  • 70% de la población mundial reclama más medidas en relación con aumento salarial para los trabajadores.
  • 73% opina que los gobiernos deberían hacer más para asegurarse de que las compañías paguen los impuestos que les corresponden.
  • 74% quiere que los gobiernos creen empleo invirtiendo en la atención de personas mayores, discapacitados y niños en edad preescolar.

Los asuntos que más les preocupa a los ciudadanos del mundo:

69%: El uso indebido de mis datos personales en línea.

69% Creciente desigualdad entre el 1% más rico y el resto

69%: El cambio climático

67%: Que la gente pierda su trabajo

67%: El debilitamiento o incluso desmantelamiento de las leyes laborales

58%: Desigualdad entre hombres y mujeres en ingresos y oportunidades

51%: Competencia injusta de mano de obra extranjera más barata

47%: Restricciones al derecho a la protesta pacífica

41%: El riesgo de una guerra nuclear

La encuesta revela que la gente trabajadora se enfrenta a enormes problemas con un desplome de los salarios a escala mundial: tres cuartos (75%) de las personas encuestadas afirman que sus ingresos se han estancado o son menores respecto al costo de la vida.

Tres cuartas partes de la población mundial (76%) consideran que el salario mínimo en su país no es suficiente para llevar una vida digna. Apenas el 15% de la población piensa que el salario mínimo resulta suficiente para que los trabajadores puedan tener una vida digna.

Casi nueve de cada 10 personas en Rusia (89%), Chile (89%), Argentina (87%) y Bulgaria (86%) piensan que el gobierno debería esforzarse más para lograr un aumento de salario para los trabajadores. Les siguen Brasil (82%) y China (78%), donde también una amplia mayoría de la población pide a sus gobiernos que haga más en relación con un aumento salarial para los trabajadores.

Las consecuencias económicas de la pandemia de COVID-19 viene a sumarse a una crisis preexistente de bajos salarios y empleos inseguros. Una de cada dos personas no cuenta con un colchón financiero y no es capaz de ahorrar para hacer frente a futuras dificultades, dependiendo de cada paga para sobrevivir. Sin ahorros o al no disponer de una red de seguridad, millones de personas afrontaron la pandemia debiendo escoger entre seguir trabajando o morirse de hambre”, señala el informe.

El desempleo y el subempleo están presentes en todos los grupos etarios, pero son más frecuentes entre los jóvenes. El 46%, o sea casi la mitad de los encuestados menores de 40 años, indicaron que ellos mismos o alguien en su familia había estado desempleados o vio reducidas sus horas de trabajo.

La población se siente impotente, ya que dos de cada tres encuestados (66%) piensan que la gente como ellos tiene poca influencia sobre la economía global. Casi la misma proporción (63%) considera que los trabajadores tienen demasiada poca influencia. Estos resultados contrastan con la opinión mayoritaria de que el 1% más rico (66%) y los intereses de las empresas (57%) tienen demasiada influencia.

Además, casi tres cuartos de los encuestados (71%) considera que el sistema económico de su país favorece a los ricos; percepción que comparte la mayoría de los encuestados en todos los países cubiertos y que viene a demostrar la crisis del contrato social.

Más de dos tercios de los encuestados indicaron estar preocupados por el cambio climático (69%), la creciente desigualdad (69%), el uso indebido de sus datos personales en línea (69%) y la posibilidad de perder su trabajo (67%). Estas preocupaciones se manifestaron en un momento de 2020 en que una de cada dos personas (52%) describiría como mala la situación económica de su país.

La encuesta revela un profundo nivel de incertidumbre en relación con los ingresos familiares y la seguridad en el empleo, y un sentimiento entre la población de pérdida de control respecto a su trabajo y su salario:

  • Casi la mitad (42%) de los encuestados piensa que la próxima generación tiene pocas probabilidades de encontrar un empleo digno.
  • Más de un tercio de los encuestados (39%) indicó que ellos mismos o alguien en su familia perdió su empleo o vio reducidas sus horas de trabajo en los últimos dos años.
  • Tres cuartos (76%) consideran que el salario mínimo no es suficiente para sobrevivir.
  • Un tercio (33%) piensa que tiene menos control respecto a sus opciones de trabajo decente.
  • Más de uno de cada cuatro (28%) tiene menos control sobre las horas que trabaja.

El informe muestra que el 47% de la población mundial apenas consigue salir adelante o no le alcanza el dinero para cubrir gastos básicos. Una de cada diez personas afirma que no le alcanza el dinero para gastos básicos como vivienda y comida.

A nivel regional, más de la mitad (54%) de los encuestados en las Américas (Argentina, Brasil, Canadá, Chile y EE.UU) apenas consiguen salir adelante o no les alcanza el dinero para cubrir gastos básicos.

Casi la mitad de las personas que viven en países de los BRICS (47%), Asia (47%) y el G20 (46%) tienen dificultades para cubrir sus gastos básicos. La gente considera que está perdiendo control en cuanto a su trabajo y su salario: 33% de los encuestados piensan que tienen menos control respecto a sus opciones de trabajo decente. 28% –más de uno de cada cuatro– tiene menos control sobre las horas que trabaja.

Crisis global de empleo antes de la pandemia – pesimismo generalizado: Más de un tercio (39%) de los encuestados indicó que él/ella o alguien de su familia perdió su empleo o vio reducidas sus horas de trabajo en los últimos dos años. A nivel regionales en Argentina, Brasil, Chile y Sudáfrica más de la mitad de los hogares se vieron afectados por el desempleo o la pérdida de horas de trabajo. En Europa, más de la cuarta parte de los encuestados (28%) se vieron afectados por el desempleo o el subempleo.

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Los sindicatos desempeñan un papel importante en la sociedad

Globalmente, dos de cada tres encuestados (68%) piensa que los sindicatos desempeñan un papel importante en la sociedad. Esta es una opinión compartida por la mayoría de la población en cada uno de los países incluidos en la encuesta. Es asimismo la opinión de al menos el 65% de la población en todas las regiones y los grupos analizados: BRICS (75%), Asia (69%), Europa (68%), G20 (67%) y las Américas (65%).

Los encuestados consideran que las empresas y los más ricos tienen demasiada influencia en la economía global y la gente como ellos demasiada poca. La única manera de dar un giro a la situación es exigir responsabilidad a los gobiernos, midiendo e informando sobre las cuestiones que realmente importan para la población. Dos de cada tres encuestados (66%) piensan que la gente como ellos tiene muy poca influencia sobre la economía global. Casi tres cuartos (71%) de la población opina que el sistema económico de su país favorece a los ricos.

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Lo que más le preocupa a la gente

Más de dos tercios de los encuestados indicaron estar preocupados por: 1) El cambio climático, 2) las crecientes desigualdades, 3) El uso indebido de datos personales en línea y 4) Que la gente pierda su trabajo.

Ante la pregunta de lo que debería hacer el gobierno respecto al empleo, salarios, condiciones de trabajo y cambio climático, la encuesta arrojó el siguiente resultado:

  • Crear empleos invirtiendo en la atención de los mayores, discapacitados y niños en edad preescolar (74%)
  • Asegurarse de que las empresas paguen lo que les corresponde de impuestos (73%)
  • Trabajar para lograr un aumento de salario para los trabajadores (70%)
  • Facilitar programas de formación y posibilidades de capacitación continua (69%)
  • Adoptar nuevas reglas para las multinacionales para combatir la explotación de trabajadores en las cadenas de suministro (66%).
  • Trabajar con otros países para promover la paz, el empleo y los derechos humanos (64%)
  • Promover una transición justa hacia un futuro con cero emisiones de carbono (63%)
  • Regular la economía digital para promover el empleo y los derechos de los trabajadores (61%)
  • Proteger la seguridad en el empleo y los derechos laborales de los trabajadores migrantes y del país (57%).

Los grandes desafíos sobre estas cuestiones son esenciales para justificar la necesidad de un nuevo contrato social. Se requieren reformas para contribuir a recobrar y restablecer la confianza de la población en los gobiernos, puesto que la mitad de los encuestados (52%) indicó que, si se adoptasen medidas respecto a siete áreas de políticas relativas a salarios y condiciones de trabajo, acción climática, la economía del cuidad y la paz y la seguridad, confiaría más en su gobierno.

Las siete áreas de políticas en las cuales se requieren reformas que pueden ayudar a contribuir a cambiar la situación y aumentar la confianza en los gobiernos son:

  • Reducir la brecha entre los ingresos de los que más y los que menos ganan.
  • Pedir cuentas las empresas por cómo tratan a sus empleados y al medio ambiente.
  • Comprometerse con un tratado internacional para prohibir las armas nucleares.
  • Planificar una transición justa a un futuro con cero emisiones de carbono.
  • Subir los impuestos para sufragar el cuidado de niños, ancianos y enfermos.
  • Aumentar el salario mínimo y comprometerse a garantizar trabajo decente.
  • Intentar encontrar soluciones conjuntas con otros gobiernos.

El cambio climático y el impacto de las nuevas tecnologías están muy presentes en las mentes de la población mundial. Casi dos tercios (63% ) de la población quiere que su gobierno haga más para promover una transición justa hacia un futuro con cero emisiones de carbono. En el mundo entero la gente está asimismo preocupada por la cuestión emergente de regular las grandes multinacionales tecnológicas y proteger a sus trabajadores, a menudo muy vulnerables.

El poder y el dominio que ejercen las grandes empresas tecnológicas no ha hecho sino incrementarse durante la pandemia de la COVID-19. Se cuenta con un claro mandato para la acción, cuando dos tercios de la población quiere que su Gobierno incremente los impuestos que pagan estas empresas y la misma proporción (66%) dice que apoyaría que el Gobierno aumente la regulación de dichas empresas. Las personas y los Gobiernos no deben estar sometidos al poder corporativo. Las consecuencias para los derechos y la democracia serían demasiado graves como para poder ignorarlas”, añadió la Sra. Burrow.

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Campañas de la CSI de cara al futuro:

La CSI plantea que la única manera de dar un giro a la situación es exigir responsabilidad a los gobiernos, midiendo e informando sobre las cuestiones que realmente importan para la población. En ese contexto y dados los resultados de la encuesta, la Confederación Sindical Internacional se planeta tres grandes desafíos a modo de campañas, incluyen una serie de demandas interconectadas:

  1. Democracia y responsabilidad de los gobiernos
  2. Un Nuevo Contrato Social y
  3. Adaptar nuestros trabajos al clima y al empleo con una transición justa

“La demanda de un cambio, reclamando empleos, acción climática y justicia en numerosos frentes, ha dejado de ser un simple eslogan. Los líderes deberían tener la confianza necesaria para comprometerse con un Nuevo Contrato Social, sabiendo que contarán con el apoyo de sus votantes”, señaló la Secretaria General de la CSI.

Estos resultados también se reflejan con la realidad colombiana donde amplios sectores de la población están reclamando cambios en el modelo de desarrollo en las políticas neoliberales, en el modelo de salud y en las garantías a los ingresos de las familias, y a la vez propugnan por mejores políticas públicas de empleo en favor de la población y no de las grandes empresas que se han visto más favorecidas por las medidas del gobierno nacional. Estos resultados dan luces hacia una nueva agenda nacional orientada a un nuevo contrato social por la equidad, la reestructuración productiva y la democracia.

Pueden consultar en el informe en este enlace

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