“Los sindicalistas colombianos son muy valientes”, dice dirigente sindical de Finlandia

—Entrevista al director del Departamento de Juventud de la SAK—

Cercano al polo norte, Finlandia es un país bastante remoto y desconocido para nosotros, no obstante ser una de las economías más prósperas de Europa y uno de los 10 países más ricos del mundo por renta per cápita (7º según el ránking de competitividad global).

Es también un país donde el sindicalismo es altamente democrático y constituye una poderosa fuerza social, toda vez que está en capacidad de discutir con el gobierno y los empleadores la política laboral, social, educativa y tributaria del país, como quiera que el 70% de la población trabajadora hace parte de un sindicato.

En días recientes estuvo de visita en la Escuela Nacional Sindical el señor Tatu Tuomela, director del Departamento de Juventud de la SAK, la confederación sindical más grande de Finlandia, que aglutina la tercera parte de los trabajadores sindicalizados de ese país. Es asimismo una de las organizaciones sindicales europeas que más se relaciona con sus pares del tercer mundo a través de la SASK (agencia de cooperación), y desde hace algunos años mantiene lazos de amistad y colaboración con el sindicalismo colombiano.

Toumela, de 30 años de edad, vino a recolectar información sobre el desarrollo del movimiento sindical de Colombia, concretamente en lo relacionado con la inclusión de los jóvenes. Y aprovechamos su visita para conversar con él (con el apoyo de un traductor porque no habla español) y nos hablara de los aspectos más relevantes del sindicalismo de su país, y de sus impresiones sobre el sindicalismo y los sindicalistas colombianos, de quienes resaltó su “valentía”, por ejercer un oficio que en nuestro país es altamente riesgoso.

De la conversación con Toumela extractamos los siguientes apartes:

— Finlandia tiene 5.3 millones de habitantes, 3 millones de ellos trabajadores. Es un país de industria avanzada, con grandes recursos forestales, altos niveles de inversión de capitales, máximo desarrollo tecnológico, excelente nivel de vida y seguridad para sus habitantes (seguro al desempleo), toda vez que goza del llamado “Estado de Bienestar”. Tanto así que a la gente en situación de calle (que allá también existe) el Estado provee un mínimo de comida y ropa, y le ponen un hogar. Esto, según Toumela, se debe a la justa redistribución de los ingresos y en parte también al papel de los sindicatos. Los impuestos son altos, pero se redistribuyen por igual. Además es uno de los países menos corruptos del mundo, de acuerdo con el informe sobre el Índice de percepción de corrupción.

— En Finlandia los sindicatos están organizados por rama y en 3 confederaciones. La SAK es la mayor de ellas con 1´036.700 miembros (481.201 mujeres y 555.463 hombres) y 21 sindicatos filiales en cuatro sectores de la producción: industria (concentra el 44% de sus miembros), servicios privados, sector público y transporte. El 17% de su membrecía es menor de 30 años. Un dato revelador: el actual ministro de trabajo de Finlandia fue en el pasado presidente de la SAK, y varios de sus líderes ocupan escaños en el parlamento finlandés.

— En Finlandia hay 5 escalas salariales para los trabajadores, dependiendo del grado de calificación y la función que desempeñen. El salario es igual para todos en cada categoría, independientemente del sector productivo. En este punto es de destacar que la educación primaria y secundaria es obligatoria y gratuita, y que el sistema educativo finlandés es reconocido como un modelo de referencia dentro del mundo desarrollado. Casi todos los ciudadanos tienen estudios superiores de algún nivel. De hecho Toumela, antes de ser líder sindical, era chef de cocina, graduado en una universidad.

— Una de las ventajas que tiene pertenecer a un sindicato en Finlandia, es que el trabajador goza de un subsidio al desempleo en caso de quedarse sin trabajo; subsidio que le paga el sindicato y es mayor que el que otorga el gobierno.

— Las convenciones colectivas son por lo regular a dos años, y los conflictos laborales se resuelven con diálogo social. Si éste no funciona al nivel del representante sindical y el jefe de la empresa, el conflicto pasa a ser dirimido entre el sindicato de los empresarios (el gremio del sector) y la federación sindical respectiva, instancia en la que se soluciona el 90% de los conflictos laborales. Y si en esta instancia no hay acuerdo, el conflicto pasa a la Corte Laboral de Justicia. La última instancia es la huelga, que no es un evento de común ocurrencia en Finlandia. Según Toumela, la última fue el año pasado, que durante 4 días paralizó 50 empresas del sector metalmecánico. Hay dos clases de huelga, una es la del tipo llamado “italiano”, que es cuando los trabajadores paran hasta que se negocie lo que haya que negociar; y la huelga solidaria, cuando paran en solidaridad con otros sindicatos en conflicto.

— Finlandia no ha escapado a la crisis económica y financiera que golpea a Europa. Por ejemplo Nokia, empresa de tecnología que es insignia de Finlandia, ha sufrido la migración de las fábricas de teléfonos celulares hacia los países asiáticos. También se ha resentido la industria papelera, que es importantísima en este país, por la competencia del papel uruguayo, que es distinto al finlandés pero más barato.

Sobre Colombia

Sobre nuestro país, a Tatu Tuomela le llama mucho la atención el alto riesgo que tienen los sindicalistas, por cuenta de la violencia y los acosos de que son víctimas. “Son muy valientes los sindicalistas colombianos”, fue su comentario con respecto a esta situación; en contraste con lo que ocurre en Finlandia, donde los sindicalistas son respetados y socialmente valorados, y se mantienen en contacto permanente con las empresas y el gobierno.

Y como chef que es, valoró mucho las frutas y la frescura de los alimentos, ya que en Finlandia casi toda la comida es congelada, para calentar en microondas.

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