Señor Ministro, el debate no es la informalidad, es la precariedad laboral

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Por Carlos Julio Díaz Lotero
Director General ENS


El Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, al comentar el informe mensual de informalidad laboral publicado por el DANE, expresó: “la informalidad a nivel nacional, durante el trimestre móvil julio-septiembre de 2016 fue de 63,4%, 0,9 puntos porcentuales inferior al registro de 2015. En las 13 áreas esta tasa fue del 50,5%, lo que significa 1,3 puntos porcentuales menos al mismo periodo de 2015. Esto quiere decir que estamos a muy poco de celebrar la noticia de tener a la mayoría de empleados formales en las 13 ciudades”.

 Y añadió: “bajo el criterio de afiliación a seguridad social el empleo formal creció 3,1%, mientras que el empleo informal disminuyó en 0,6% a nivel nacional”.

Lo cierto es que las cifras del DANE muestran, por una parte, que la informalidad en Colombia sigue siendo muy alta comparada con el contexto latinoamericano, que es del 47%; y por la otra parte oculta que dentro de la formalidad laboral existe mucha precariedad, que podríamos asimilar a lo que la OIT denomina informalidad en el sector formal de la economía.

Para analizar la informalidad a la luz de la afiliación al sistema pensional, que es el escogido por el Ministro de Hacienda para sustentar su argumentación, no solo debemos registrar el leve crecimiento de la tasa de afiliación de la población ocupada al régimen contributivo en pensiones, que a diciembre del 2015 era apenas del 38%, sino también la enorme proporción de personas con contratos laborales formales que cotizan anualmente por periodos inferiores a un año.

El 6% de las personas afiliadas a fondos de pensiones cotiza menos de cuatro semanas al año, y el 40% cotiza menos de 36 semanas al año, según un estudio publicado por Fasecolda en el 2014 titulado ‘Análisis del mercado laboral en Colombia: una nueva cara de la formalidad’. Este documento abre el debate sobre si las personas que cotizan menos de un mes al año deben catalogarse como formales, ya que está claro que al final de su vida laboral no podrían acceder a los beneficios de una vejez segura.

Por ejemplo, si una persona llega al mundo laboral bajo la legislación actual necesitaría cotizar 1.300 semanas, y si solo cotiza 4 semanas al año necesitaría 325 años para completar el mínimo de semanas, si cotiza 26 necesitaría 50 años. El estudio concluye que quienes cotizan menos de 9 meses al año tendrán dificultad para acceder a una pensión de vejez, es decir que de cada 10 trabajadores formales, 4 nunca se van a pensionar.

Insisto, estamos hablando solo de los afiliados a fondos de pensiones, porque fuera de cualquier posibilidad de pensión está el 62% de trabajadores no afiliados a ningún sistema pensional.

Otra forma de mirar esta dura realidad es que no solo el 63,4% de los ocupados en Colombia son informales, también lo es el 40% de los que figuran como formales, puesto que nunca tendrán acceso a una pensión de vejez.

Pero para no confundirnos con el lenguaje, sería preferible adoptar el concepto de precariedad laboral como el problema central que nos presenta la actual tendencia del trabajo en Colombia, y no el de formalización.

Los objetivos que el sistema pensional debe cumplir, según la Constitución, son tres: universalidad en la cobertura, equidad y sostenibilidad financiera. En las condiciones actuales de formalización laboral, la posibilidad de que personas que están en la mitad de su vida laboral lleguen a pensionarse es de 10%. Significa que el 90% de los trabajadores en su vejez tendrán una vida de mendicidad y miseria, ante la ausencia de ingresos. ¿Debe ser esto motivo de satisfacción? ¿Usted qué piensa señor Ministro?

 

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