Trabajadores de Brinks de Colombia podrían ir a la huelga

Malestar de trabajadores de la transportadora de valores Brinks podría llevarlos a la huelga

En una semana los trabajadores de la Brinks de Colombia, filial de la multinacional norteamericana, votarán entre las dos opciones que otorga la legislación  laboral: Tribunal de Arbitramento o huelga, luego de cerrados los canales de negociación del pliego petitorio que desde el 13 de julio el sindicato Sintrabrinks presentó a la empresa.

El 8 de septiembre se cumplieron los 20 días de prórroga de la negociación de la convención colectiva, así que desde esa fecha se cuentan 10 días hábiles para que los trabajadores voten por un tribunal que dirima el conflicto, o por la huelga. Esta semana habrá una reunión de los directivos sindicales para formalizar el llamado a dicha votación, para la cual se solicitará el acompañamiento del Ministerio de Trabajo.

Según lo indicó Frank Gualdrón,  presidente de Sintrabrinks, la opción que impulsará el sindicato será la de huelga. Para ello deberá votar afirmativamente la mitad más uno de la totalidad de los trabajadores de la empresa: 2.590 en todo el país, ya que el sindicato es minoritario, solo cuenta con cerca de 500 afiliados.

A esta instancia se llega porque en la mesa solo se logró acordar el 60% de los puntos del pliego, quedando por fuera los más importantes para los trabajadores, los relativos a salario, estabilidad, auxilio de alimentación, primas, recreación y otros beneficios.

Brinks de Colombia –anotó Gualdrón–  pretende imponer la corrección monetaria del IPC para el salario y demás artículos económicos del pliego; o sea, desmejorar la convención colectiva. Para eso la denunció toda ante el Ministerio de Trabajo, dejando a un lado los principios de progresividad y no regresividad en materia de derechos sociales consagrado por la Corte Constitucional.

Llegamos a la mesa con propuestas serias y bien fundamentadas,  en actitud de diálogo constructivo. Incluso renunciamos a los artículos de menor incidencia para avanzar en los importantes. Es un pliego que no le genera impacto económico a la compañía, vale 52 mil millones para los 3 años. Pero la empresa no quiere avanzar”, señaló Gualdrón.

Insistió en que el sindicato no está  por paralizar la empresa, porque ese no es el motivo de su lucha, sino renegociar los puntos que faltaron del pliego. “Pero la empresa lo quiere tergiversar diciéndoles a los trabajadores que el escenario que proponemos es el del castrochavismo, que la queremos quebrar, asustándolos con que se van a quedar sin salarios durante 60 días y se exponen a ser despedidos”, agregó el presidente de Sintrabrinks.

En los 35 años que lleva la Brinks de Colombia en el país  (el sindicato tiene 31 años de existencia) nunca ha tenido una huelga. Ésta sí se ha votado en varias ocasiones, pero los trabajadores optaron por la otra alternativa: el tribunal de arbitramento, una figura que al sindicato no le gusta porque no es garantista.

“Es muy posible que esta vez tampoco logremos la huelga y nos toque aceptar el tribunal, pero de todas maneras generaremos un clima para que los trabajadores tomen conciencia, hablen del tema, se pregunten por su situación y vean que la empresa no tiene respuestas”, dijo Gualdrón.

Su preocupación, agregó, es que no pueden llegar con la votación a las regiones donde el sindicato no tiene subdirectivas, ya que la Brinks de Colombia es una empresa con sedes en los grandes centros urbanos pero también en ciudades intermedias.

El asunto salarial

Es el punto más álgido del pliego petitorio. La empresa argumenta que la instrucción que dio la casa matriz de Estados Unidos es la de aumentar el salario solo el IPC. O sea, el mismo aumento que fijó para los trabajadores que se acogieron al pacto colectivo vigente desde el 2017 al 2020.

Esa propuesta no la acepta el sindicato porque el IPC no representa aumento del salario sino una compensación a la pérdida de su poder adquisitivo. Si en la última negociación el sindicato aceptó el incremento de solo IPC, fue como un gesto de solidaridad con la empresa por sus dificultades en ese momento. Pero esta vez exigen que sea la empresa la que tenga el gesto solidario con los trabajadores.

También rechazan el argumento de que los trabajadores de Brinks de Colombia son los mejor pagados del sector. “Eso es cierto –asiente Gualdrón–, pero también somos los más productivos, y lo que hemos ganado no han sido regalado, es fruto de la lucha sindical. Además, ese parámetro no es válido porque las condiciones salariales y laborales de las otras empresas del sector son muy precarias”.

Dijo que en la mesa la empresa no pudo refutar los argumentos del sindicato, gracias a que, en asocio con la Escuela Nacional Sindical, adelantó un estudio económico y financiero de la empresa en 2017, el cual demuestra que sus utilidades netas durante los tres últimos años la habilitan para aceptar el pliego de peticiones sin sufrir traumatismo.

En efecto, las utilidades netas de la empresa equivalen al 85% sobre su capital social, y con base en eso piden un aumento salarial del IPC más 5 puntos en el primer año, y del IPC más 6% en el segundo. Este último lo rebajaron al 3% para buscar un acercamiento.

Mencionó puntualmente la necesidad de buscar una nivelación salarial del cuerpo de escoltas, que son los trabajadores que ganan menos y se arriesgan más, y cada día les entregan responsabilidades que no son propias de ellos.

“Estamos dispuestos a combinar nuestras propuestas con las de la empresa, siempre que sean razonables y partan de un aumento salarial, con el criterio de que no afecte la competitividad de la empresa y los trabajadores ganen en motivación, productividad y sentido de pertenencia, que es lo que se impone en las relaciones laborales modernas”, señaló el presidente de Sintrabrinks, al tiempo que hizo un llamado a la base sindical y demás trabajadores a unirse a las actividades que la organización sindical programe en defensa de su pliego petitorio.

Un sector deteriorado

En la entrevista con esta agencia de información, Gualdrón también se refirió al deterioro empresarial y el desorden que hoy prima en el sector de la vigilancia privada y el transporte de valores, debido a la competencia desleal de empresas nuevas en el mercado  y la nula atención de la Superintendencia del ramo, que no regula las tarifas y permite que éstas las imponga el sector financiero.

A su entender, el caso de Brinks de Colombia es diciente. Hasta hace 4 años tuvo ganancias de más del 200% sobre su capital social. El bajón en sus utilidades se debe en buena parte a la competencia de empresas como la española Prosegur y otras, que redujeron las tarifas del mercado en desmedro de las condiciones de sus trabajadores.

La tercerización en estas empresas llega al 50%, y por ahí la tercera parte de los trabajadores tiene contrato a un año con solo el salario mínimo, y las prestaciones están igualmente reducidas. Si no fuera por el sindicato, en Brinks estaríamos en las mismas”, anotó Gualdrón.

En su concepto, Prosegur es la más mala, la que paga los salarios más bajos, e incluso ha modificado los estándares del servicio. El modelo básico de vigilancia es tres hombres al momento de recoger el dinero en una entidad bancaria, y ahora lo recogen solo con dos. “En eso Brinks tiene razón, por eso no sobredimensionamos el pliego que presentamos”, aseguró el presidente de Sintrabrinks.

Esta situación de competencia –dijo– ha obligado a la Brinks de Colombia a evolucionar en su negocio, a generar otros productos con sus filiales. Ahora divide su trabajo en dos grandes áreas: el transporte de valores en camiones, y los cuartos de proceso, o sea la labor de selección y preparación del dinero que recibe y entrega. En esta última  actividad las condiciones salariales son más malas y la tercerización llega al 70%.

Otro frente en el que el sindicato ha adelantado una lucha, tiene que ver con las  jornadas laborales, que en Brinks de Colombia son de hasta 12 y 16 horas diarias, lo cual a los trabajadores les permite ganar más por horas extras, pero no deja de ser una violación a la norma laboral. Ya lograron que en Barranquilla y Bogotá las horas extras se regulen a las dos que permite la ley por jornada laboral.

Pero la empresa, como represalia, ahora a los trabajadores afiliados al sindicato  ya no nos da ni esas dos horas, para fregarnos a nosotros y al sindicato. Debido a eso se han retirado trabajadores de la organización ”, puntualizó Gualdrón.


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