Sindicato dice que el renting es solución equivocada que apunta a privatizar a EVM

Pide la salida del gerente de la entidad

El Sindicato de Trabajadores de Empresas Varias de Medellín, Sintraemvarias, hizo un llamado a las autoridades nacionales y locales para que revisen los criterios de eficiencia con que se viene gerenciando la entidad, hoy en el ojo del huracán por cuenta de las fallas que viene presentando en la prestación del servicio, y que tuvo días críticos en el mes pasado.

Basuras que no se recogen a tiempo, o se represan durante días es un espectáculo que ofende la vista y el olfato de una ciudad acostumbrada a que sus basuras se recojan puntual y eficientemente, hecho éste que le ha valido a Medellín ser llamada “La tacita de plata”, y ha posibilitado que Empresas Varias (EVM), entidad fundada hace exactamente 50 años, esté metida en el corazón de los medellinenses, que la tienen como la empresa pública más apreciada, después del Metro y EPM.

La crisis en EVM ha suscitado la atención de los medios locales y las redes sociales, e incluso se llegó a comparar con el caso de la crisis de las basuras en Bogotá, así los dos casos sean diametralmente diferentes. Pues mientras en Bogotá el alcalde Petro está en la brega por retomar la propiedad pública del servicio de aseo, en la capital antioqueña —donde este servicio ha sido desde siempre de la órbita pública— lo que se quiere es lo contrario: entregarle la operación a la empresa privada que gane la licitación que ya se abrió, y que este viernes 14 de febrero cierra el plazo para entrega de propuestas.

El caso es que la reposición del parque automotor de EVM es una decisión que no da espera. Son equipos deteriorados y ya obsoletos, en buena parte con diez y hasta 14 años de funcionamiento. Es menos el tiempo que pasan rodando por las calles, que el que pasan en los talleres consumiendo recursos de manera descontrolada y generando un alto detrimento patrimonial.

Según las fórmulas tarifarias definidas por la Comisión de Regulación de Agua Potable y Saneamiento Básico, los vehículos tienen un tiempo de depreciación entre 5, 7 y 10 años. Es decir, hace rato los usuarios pagaron por ellos y sin embargo los siguen cobrando en las tarifas de aseo. Esa es justamente la razón de la crisis de la recolección de basuras: no hay vehículos suficientes para cubrir todas las rutas, tanto que para sortear la emergencia se tuvieron que alquiler 15 vehículos adicionales.

“De los 116 vehículos que tiene la entidad, en la mañana solo se alcanzan a despachar solo 50 o 60. Hay sectores  que pasan hasta dos semanas sin recogerse basuras. Y como no hay suficientes carros, los trabajadores deben permanecer parados  y después les toca hacer horas extras”, afirma Giovanni Villegas, directivo de Sintraemvarias.

No hay pues desacuerdo en cuanto a la urgencia de adquirir un nuevo parque automotor. La controversia es por el cómo.

El renting, la nuez de la discordia

El gerente de EVM, Javier Ignacio Hurtado, está empeñado en no comprar, sino de alquilar la flota de camiones compactadores (37 en total, a un costo de $16 mil millones) mediante la figura del renting operativo; propósito en el cual es apoyado por la alcaldía y la gerencia de Empresas Públicas de Medellín, entidad ésta de la cual EVM es filial desde el mes de noviembre pasado.

En defensa de esta iniciativa argumentan que el renting tiene la ventaja de convertir un costo variable y sujeto a incertidumbre, como lo es el mantenimiento de los vehículos, en un costo fijo, y que el riesgo se le traslada totalmente al arrendatario. Calculan que en los 7 años de vigencia del renting la entidad se ahorra unos $7 mil millones, que es el costo del mantenimiento de los vehículos.

Pero tales argumentos no convencen en el Concejo de la ciudad, donde la opción del renting cuenta con la férrea oposición de 17 ediles, y apenas una minoría la defiende. Exigen la compra y reposición de los camiones compactadores, para lo cual la junta directiva de EVM dispuso y asignó un presupuesto de $23 mil millones.

De la misma opinión es el sindicato, Sintraemvarias, que por demás ha estado muy activo en los medios denunciando lo que considera es un paso gigante hacia la posterior privatización de la empresa.

Nuestro objeto social y misional es la recolección, transporte y disposición final. Así que entregar el parque automotor a un operador privado, es entregarle el corazón del negocio, sin contar los riesgos que tiene en cuanto al aumento de las tarifa de aseo”, dice Iván Vanegas, presidente de Sintraemvarias, quien además señala el riesgo que esto tiene para la estabilidad de los trabajadores, porque después de entregar el transporte a un particular, el paso que sigue es el cambio de personal y la desaparición del sindicato.

Este dirigente va incluso más allá: dice que la actitud dilatoria del gerente para la compra de los carros afecta las finanzas de la empresa y daña su imagen, esto para justificar el renting.

 Apreciación con la cual coincide el concejal Miguel Andrés Quintero, de la Alianza Verde, uno de los ediles que lidera la oposición al renting. “Al parecer lo que hay aquí es un gato encerrado. Uno lo que ve es que desadministraron la empresa, la indujeron a un coma, para luego salir con la maravillosa y salvadora idea del renting”, dijo a esta agencia de información.

 Agrega Quintero que en este tema no se puede desconocer la opinión de la abrumadora mayoría del Concejo, así EPM, la nueva propietaria de la entidad, tenga atribuciones legales para tomar cualquier decisión al respecto. Enfatiza que el Concejo representa a dos y medio millones de medellinenses, que son dueños de la empresa y eligieron a los concejales para velar por los intereses de la ciudad, y más en un asunto tan sensible como es la recolección de las basuras.

“El que se gane el renting se hará a un negocio redondo  Porque no va a tener que hacer mantenimientos costosos porque EVM va a colocar una estación de transferencia para que los vehículos no viajen largos tramos, y seguirá asumiendo el manejo de las cajas compactadoras”, puntualiza el concejal Quintero.

Por su parte Carlos Julio Díaz, vocero de la ENS, dice que hoy lo que se debate es el manejo privado de la entidad, para lo cual se recurre a la figura del renting, que es un buen negocio para el capital financiero pero no para Medellín.

Además, el sindicato y el Concejo coinciden en que el cálculo de los $7 mil  millones que supuestamente ahorra la ciudad con la figura del renting, se hizo sobre bases que no son reales. Se calculó con base en pruebas hechas al modelo de vehículo que se piensa adquirir por renting, no a los obsoletos y deteriorados vehículos que hay actualmente.

A este respecto, el sindicato denuncia que la empresa ha caído en unos costos que califica de “irracionales”. En muchos casos lo que se gasta en el mantenimiento de un vehículo excede ampliamente su valor. Pone como ejemplo puntual el caso revelado por la Contraloría Municipal el año pasado, el de un vehículo que en libros vale $60 millones, pero en el año 2012 se le gastaron $140 millones por mantenimiento, y aun así estuvo parado las dos terceras partes del año.

Un debate viejo

Con todo, el debate sobre la fórmula renting como solución para EVM, no es nuevo. Ya hace 4 años, en la alcaldía de Alonso  Salazar, se dio un debate que parece calcado del actual.

En aquella oportunidad también se intentó adquirir el parque automotor por el sistema renting, e incluso se decía que tenía un destinatario preestablecido: Renting Colombia, empresa del grupo financiero Bancolombia. Pero en esa oportunidad, como ahora, el Concejo, el sindicato y buena parte de la opinión pública se opuso a ese negocio, por lo que el proyecto se retiró; o mejor, se engavetó, porque ahora se volvió a revivir.

Para eso justamente, opina el presidente de Sintreamvarias, se puso al frente de la entidad a la persona más indicada: el gerente Javier Hurtado.

 “Este señor es un especialista en acabar y privatizar empresas. Fue el que acabó con los chanceros individuales y creó a GANA, y el que promovió la venta de la Fábrica de Licores de Antioquia, en la época en que Aníbal Gaviria, actual alcalde de Medellín, era gobernador. Afortunadamente la asamblea tumbó ese proyecto”, afirma el presidente de Sintraemvarias, para concluir que lo mejor que le puede pasar a EVM es que Hurtado renuncie a su cargo.

El sindicato califica de “ineficiencia y desgreño administrativo” la situación que se presenta en EVM, que en el último año le ha representado detrimento patrimonial por $5 mil millones, discriminados así: $911 millones por el alquiler de 15 carros a Inter Aseo (empresa de William Vélez, el magnate de las basuras en Colombia) $637 millones por el contrato con esta misma empresa por el uso de la estación de transferencia; $543 millones por 22 mil horas extras pagadas a los trabajadores; y más de 3 mil millones por mantenimiento de un parque automotor obsoleto.

 Vehículos en ruinas y otros déficits

El sindicato también denuncia que el gerente Hurtado ha dejado de ejecutar otros proyectos importantes para la entidad, pese a que están autorizados y tienen presupuesto asignado.

Es el caso de la construcción de una planta de lixiviados en el relleno sanitario La Pradera, que en buena parte están cayendo al río Medellín. O sea que mientras EPM descontamina el río, más abajo lo ensucia con los lixiviados.

También está retrasada la adecuación del nuevo sitio de disposición “Vaso Altaír”, que es urgente porque el “Vaso la Música”, donde actualmente se depositan los residuos, está agotado, colapsó desde octubre, como lo advirtió la Contraloría de Medellín.

No se han empezado las mejoras locativas en la planta de despachos, donde tanto los trabajadores vinculados como los contratistas no tienen condiciones físicas adecuadas para asearse, cambiarse y guardar sus pertenencias, situación que ya conoce el Ministerio de Trabajo, que desde abril pasado hizo recomendaciones al respecto. En este punto hay que aclarar que EVM es hoy por hoy una empresa altamente tercerizada: solo tiene 280 trabajadores directos por 1.500 contratistas.

Igualmente no ha habido avances en la adecuación de la Estación de Transferencia, con el fin de que los vehículos recolectores no tengan que desplazarse hasta La Padera, ubicada a 57 kilómetros de Medellín, lo cual disminuiría costos en combustible, peajes y mantenimientos.

 

 

 

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