Tres razones para un incremento significativo del salario mínimo.

Por Héctor Vásquez Fernández. Analista ENS.

Razón 1: Amplia la demanda al fortalecer mercado interno, hace crecer la economía y el empleo

En una época de bajo crecimiento económico, como la actual (este año el PIB apenas va a crecer alrededor del 2%), elevar significativamente los ingresos de los trabajadores tiene un efecto extraordinariamente positivo sobre el crecimiento de la economía. No hay que olvidar, que el Producto Interno Bruto también se forma desde la demanda, cuyo componente más incidente lo representa el consumo de los hogares: el 63% del PIB y el 59% de la demanda final, de la que también hacen parte el consumo del gobierno y el de las empresas.

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Héctor Vásquez F., analista ENS.

Así que un incremento significativo de los salarios hace crecer el consumo de los hogares (de alimentos, vestido, educación, diversión, libros, turismo, etc.), y un crecimiento del consumo es también un crecimiento de la producción industrial y de los servicios, y por tanto del empleo.

No podemos resignarnos a que todo el crecimiento de la economía dependa sólo de los precios de las materias primas y mercado externo, en un contexto de bajo crecimiento económico a nivel global y de un acelerado proceso de sustitución de energías fósiles por energías limpias, y menos a que la competitividad de nuestros productos manufactureros dependa sólo de los bajos salarios.

En este tipo de perversa competitividad no tenemos futuro. China se ha vuelto la economía más competitiva y productiva del planeta, y no precisamente sobre la base de bajos salarios, estrategia que hace tiempo abandonó, sino sobre la base del desarrollo tecnológico, de la ciencia y la educación.

Razón 2: Mejora la distribución del ingreso

Colombia es uno de los países más desiguales del planeta. De cada $100 de PIB, $33 lo representa la remuneración de los trabajadores, en tanto que la ganancia del capital representa el 56%. Esta desigualdad se presenta también en la distribución del valor agregado, que representa la riqueza que se genera mediante el trabajo luego de descontarle al valor de la producción el consumo intermedio. Según el DANE, el resultado es que los propietarios y empleadores se quedan con el 61.11% de esta riqueza, en tanto que a los trabajadores les queda sólo el 36.67%, incluyendo los pagos a la seguridad social y al sistema de compensación familiar.

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Esta desigualdad también la mide el índice de GINI, que va de 0 (igualdad perfecta) a 1 (máxima desigualdad). El índice de GINI según el DANE está hoy en 0,52, muy lejos de los países que tienen un estado social fuerte, niveles de sindicalización altos, y amplia cobertura de la negociación colectiva, lo que da como resultado una desigualdad baja, con un GINI entre 0.2 y 0.3.

Colombia, en cambio, está muy cerca de los países con desigualdades extremas, como algunos países africanos, que tienen un GINI de alrededor 0.6. En esta desigualdad, el factor que más incide son los bajos niveles salariales y de ingresos de la población trabajadora. En Colombia el 80% de la población trabajadora devenga hasta 2 salarios mínimos legales, entre ella cerca de 4 millones de trabajadores que cotizan a la seguridad social sobre la base de un salario mínimo, y un 48% que tienen ingresos por debajo de ese nivel.

Razón 3: Beneficia a la mayoría de trabajadores sin sindicato y sin negociación colectiva

En Colombia hay muy poco sindicalismo y muy poca negociación colectiva. La tasa de afiliación a los sindicatos es apenas del 4.6%, y únicamente el 6% de los trabajadores asalariados se beneficia de algún convenio colectivo, entre ellos todos los empleados públicos. Esto explica porque el salario mínimo se encuentra tan cerca del salario medio: no es porque el salario mínimo sea muy alto, sino porque el salario medio es muy bajo, pues en la mayoría de las empresas los empleadores imponen de manera unilateral los salarios, un asunto en el cual los trabajadores, sino tienen un sindicato, son considerados como ciudadanos de tercera.

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Y un 48% de los trabajadores tienen ingresos por debajo del salario mínimo. Así que para la mayoría de los trabajadores asalariados, el incremento del salario mínimo se vuelve en un asunto vital, pues para ellos el incremento de sus salarios va a estar alrededor de lo que acuerden sindicatos y gremios empresariales en la negociación del salario mínimo.

En diciembre de 2013 el Nobel de economía, Paul Krugman, se preguntaba:“¿Podemos realmente ayudar a los trabajadores simplemente con una ley que establezca un sueldo más alto? ¿No viola eso la ley de la oferta y la demanda? ¿No nos aniquilarán los dioses del mercado con su mano invisible? La respuesta es que tenemos muchas pruebas de lo que pasa cuando se eleva el salario mínimo. Y las pruebas son abrumadoramente positivas: elevar el salario mínimo tiene poco o ningún efecto adverso en el empleo, al tiempo que aumenta significativamente los ingresos de los trabajadores”.

 

 

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