Según OIT, la participación y distribución del ingreso laboral se deteriora. En India y China el panorama es mejor

Análisis a estudio presentado recientemente por la Organización Internacional del Trabajo, OIT.

Por Carlos Julio Díaz Lotero-Analista laboral ENS

Según un reciente estudio del Departamento de Estadísticas de la OIT[1], en 2017 un trabajador que se hallaba en la franja del 10% que más ingreso laboral tiene en el mundo, ganaba US$ 7,445 (PPA[2]) mes, mientras que uno ubicado en el 10% con menos ingreso solo ganaba US$ 22 (PPA) mes. Y la compensación promedio para el 50% de los trabajadores con el salario más bajo fue apenas de US$ 198 (PPA) mes. Como lo muestra la gráfica 1:

Grafica 1. Ingreso promedio mensual por trabajador en 2017, por deciles[3], en US$ (PPA)

Los niveles de desigualdad, que en el mundo son excesivamente altos, tuvieron una reducción sustancial entre 2004 y 2017, debido al crecimiento de los salarios y la reducción de la pobreza en India y China. De hecho en China se prevé la desaparición de la pobreza para el año 2020, según informes del Banco Mundial.

La gráfica 2 nuestra la distribución por deciles del ingreso mundial, en la que se ve una mejor distribución en 2017 comparado con 2004. Mientras que la participación en el ingreso del decil más alto disminuye, la de los deciles intermedios creció. En 2017, el 10% de los trabajadores con mayores ingresos recibió el 48.9% del salario total, el decil que sigue recibió 20.1%, y el 80% restante recibió el 31%.

Grafica 2. Distribución del ingreso por deciles. % mundial

En la gráfica 3 se presenta la misma distribución, pero excluyendo a India y China. Muestra cambios marginales en la distribución del ingreso en prácticamente todos los deciles.

Grafica 3. Distribución del ingreso por deciles, % mundial, excluyendo a India y China

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El informe de OIT plantea que la convergencia económica entre países oculta un aumento en la desigualdad salarial al interior de esos países. Ponderado por el tamaño económico de cada país, el 20% de los trabajadores de mayores ingresos aumentó su participación promedio en el ingreso total de 51.4% en 2004 al 53.5% en 2017. Pero por otro lado, la clase media, que constituye el 60% de los trabajadores, vio disminuir su participación promedio del 44,8% al 43%, y el 20% de las personas con los ingresos más bajos disminuyó del 3,9% al 3,5%. Esta tendencia la impulsa el aumento de la desigualdad de ingresos laborales en países grandes como Italia, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos.

El informe de OIT también afirma que el grado de desigualdad en el ingreso laboral global no es solo una consecuencia de diferencias en salarios promedio entre países, sino que, además, los países más pobres tienen mayores niveles de desigualdad. Es decir, existe una asociación negativa entre desigualdad e ingreso per cápita, por tanto a mayor ingreso per cápita en una sociedad ésta será menos desigual. Por tanto, los trabajadores más pobres de los países más pobres se afectan tanto por los bajos ingresos como por la baja participación en los ingresos laborales del nivel más bajo de la distribución.

Este análisis desvirtúa el argumento de Asofondos para disminuir las mesadas pensionales (tasa de reemplazo) en la propuesta de reforma pensional que viene impulsado la agremiación vocera del capital financiero del país, en el sentido de que el salario mínimo es muy alto por estar muy cerca del ingreso medio de todos los trabajadores. El problema no es que el salario mínimo sea alto, sino que el ingreso medio es muy bajo, por tanto la solución no es reducir el salario mínimo y las mesadas pensionales, sino en incrementar el ingreso medio de los trabajadores.

Otra de las conclusiones del informe de OIT se refiere a que en varios países de altos ingresos, la evolución de la distribución del ingreso laboral entre 2004 y 2017 sigue un patrón de «palo de hockey»: pérdidas sustanciales para la clase media y media baja, y grandes ganancias para la parte superior. Este patrón se puede encontrar, entre otros, en Alemania, Estados Unidos y Reino Unido.

El patrón de disminución de la desigualdad salarial mundial se debe principalmente a los efectos «entre países», es decir, a la convergencia económica de países con un nivel de ingreso laboral promedio inicialmente bajo, como China, que ha tenido tasas de crecimiento muy superiores a la economía occidental. El FMI proyecta en 2019 un crecimiento mundial de 3,2%. Para EE.UU será 2,6% y en la zona del euro 1,3%. Prevé que las economías de mercados emergentes y en desarrollo de Asia crezcan a un ritmo de 6,2%, a pesar de que Japón crecerá menos del 1%. América Latina crecerá apenas 0,6%.

Señala el informe que los aumentos en las participaciones del 5% superior de los ingresos laborales, son asociados con pérdidas para todos los demás trabajadores. En contraste, los aumentos en la parte del salario del trabajador mediano están asociados con aumentos para todos los trabajadores, a excepción de los de arriba. Esto significa que la política salarial de las empresas occidentales instaura brechas muy altas entre los ingresos de la base de trabajadores y de la alta gerencia. En nuestro país existen empresas en las que menos del 10% de la planta directiva se apropian de más del 60% de la nómina. En las empresas de los países asiáticos esta brecha es muy reducida.

Finalmente, en su informe la OIT sentencia de manera lapidaria que la participación en el ingreso mundial de los ingresos laborales ha disminuido del 53,7% en 2004, a 51.4% en 2017. Esto implica que la participación del ingreso del capital ha aumentado de 46.3% al 48,6%. En cambio Asia presenta una disminución importante, principalmente debido al comportamiento de la participación laboral en el caso de India.

África, por su parte, parece desacoplada de los descensos mundiales, porque desde 2010 la participación del ingreso laboral aumenta constantemente. En el caso de este continente la situación probablemente esté asociada a las inversiones y proyectos de desarrollo que hacen parte de la Iniciativa de la Franja y la Ruta que China viene impulsando oficialmente desde el año 2013.

En el caso de Colombia, desde hace muchos años tiene una participación de los salarios en  el ingreso nacional de un 33%, sin cambios importantes en los últimos gobiernos. Según datos del DANE, el indicador GINI pasó del 0,508 en 2017 a 0,517 en 2018, y la pobreza monetaria tuvo un leve incremento de 26,9% a 27%.

Después de casi 30 años de neoliberalismo Colombia mantiene un déficit comercial estructural. No hemos transformado nuestra economía hacia sectores avanzados, por el contrario, nos hemos reprimarizado. Las exportaciones en el 2018 fueron de 41.831 millones de dólares, y de ellas solo 8.324 fueron manufacturas de mediano valor agregado. El 83% de las exportaciones es de bienes primarios Mientras las importaciones ascendieron a 51.231 millones de dólares.

El país necesita una política industrial seria, que se podría dinamizar si se uniera a la iniciativa de la nueva ruta de la seda de China, que viene transformando la estructura neocolonial de muchas economías en Asia, África y América Latina.

El neoliberalismo nos tiene importando anualmente 10,3 millones de toneladas de alimentos, desde carne, pescado, lácteos, quesos, legumbres y hortalizas, trigo, maíz, hasta café. Son unos 300 los productos que se podrían producir en Colombia si tuviéramos una política agraria. Ésta no solo generaría empleo, sino que nos ahorraría más de 6 mil millones de dólares anuales, que nos gastamos importando productos básicos de consumo en los hogares.

No es con neoliberalismo, especulación financiera, extractivismo primario exportador y economía naranja como vamos a construir una sociedad más igualitaria, con empleos estables y bien remunerados, sino con una política industrial y agraria de avanzada, con infraestructura y mayor presupuesto para ciencia y tecnología.


[1] The global labour income share and distribution. Data Production and Analysis Unit, ILO Department Statics. Key Findings. July 2019. Link: https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—dgreports/—stat/documents/publication/wcms_712232.pdf

[2] La paridad del poder adquisitivo (PPA), en dólares, es un indicador para comparar el nivel de vida entre distintos países, teniendo en cuenta el PIB per cápita en términos del coste de vida en cada país.

[3] En estadística descriptiva, un decil es cualquiera de los valores que dividen a un grupo de datos ordenados en diez partes iguales, de manera que cada parte representa 1/10 de la muestra o población.

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