Ingresos laborales y niveles de pobreza en Colombia no concuerdan

 

 Por Héctor Vásquez Fernández

Analista Escuela Nacional Sindical

 Población trabajadora pobre por ingresos

Las estadísticas del DANE sobre ingresos laborales y niveles de pobreza no concuerdan. Mientras los primeros no muestran ningún avance en el último año, la pobreza y la indigencia disminuyeron en áreas urbanas, no así en zonas rurales.

En efecto, el DANE indica que en 2012 el porcentaje de personas clasificadas como pobres con respecto al total de la población nacional, alcanzó el 32,7%: 28,4% en las cabeceras y 46.8% en zonas rurales, lo que frente a 2011 significó un disminución de 1,4 puntos porcentuales en las cabeceras y un aumento de 0.7 pp en el resto. Respecto a la pobreza extrema, o indigencia, este indicador se situó en 10,4% promedio nacional: 6.6% en cabeceras y 22.8% en el resto, con una disminución de apenas 0,2 pp a nivel nacional respecto a 2011, disminución que se presentó en las cabeceras, -0,4 pp, pues en el resto creció también 0,7 pp.

Tabla 1. Población ocupada según ingresos laborales (%) 2012

Rangos de Ingresos laborales Total de ocupados Participación (%) Acumulado %
0.0 1.475.488 7.4 7.4
Entre 0 y menos 0.5 smmlv 4.371.820 21.9 29.3
Entre 0.5 y  menos 1 smmlv 5.136.904 25.8 55.1
Entre 1 y  menos 1.5 smmlv 4.518.711 22.7 77.8
1.5 smmlv y en adelante 4.421.261 22.2 100
Ingreso promedio 770.057

   Fuente: Gran Encuesta Integrada de Hogares, DANE. 2012.

Al examinar la evolución de los ingresos laborales, encontramos que no han sido éstos los responsables de la disminución de los niveles de pobreza. Según la Encuesta Integrada de Hogares del DANE, en 2012 se incrementó en 5.9 pp el porcentaje de personas con ingresos inferiores a un salario mínimo mensual legal vigente (SMMLV), lo que indica que si bien la tasa de ocupación se incrementó, el desempleo se redujo y la economía creció 4 pp, estos indicadores no se tradujeron ni en mejores empleos, ni en mejores ingresos.

Por su parte, la Encuesta de Trabajo Decente de la ENS encontró que la tasa de trabajadores sin el ingreso mínimo legal fue del 42.8% para las 14 ciudades, siendo mayor la de Medellín (44,0%), en tanto que la de Bogotá se ubicó en 38,03%. Por su parte, la tasa de trabajadores sin ingreso mínimo legal es bastante alta para las mujeres: 51,0%, en tanto que para los hombres fue de 35,12%.

Estos resultados son de por sí graves, pero más grave es que en Colombia 1.5 millones de trabajadores no perciban ningún ingreso, y que 4.4 millones más (el 21.9% de los ocupados) tengan ingresos inferiores a medio SMMLV.

Estos ingresos tan precarios son peores entre la población joven (hasta 24 años), que en un 70.8% recibió ingresos por debajo de 1SMLV; y entre las mujeres (61.42%). Y son peores aún entre los trabajadores del campo no asalariados, o trabajadores por cuenta propia, que representan el 82.7% del empleo rural, cuyo ingreso medio es apenas 0.45 SML.  Analizando los promedios de ingresos laborales por ramas de actividad económica, la situación es la siguiente: 

Tabla 2. Promedio de ingresos laborales, horas efectivas y años de escolaridad según rama de actividad, 2012.

Rama de Actividad Ingresos laborales

promedios

SMMLV

%

Horas efectivas Años de educación
Agricultura, pesca, ganadería, caza y silvicultura 448.736 0,8 39.3 4.7
Explotación de minas y canteras 1.189.853 2,1 47.0 7.3
Industria Manufacturera 753.058 1,3 42.5 9.1
Suministro de Electricidad, Gas y Agua 1.266.309 2,2 46.1 11.6
Construcción 734.642 1,3 45.0 7.6
Comercio, hoteles y restaurantes 649.040 1,1 44.0 8.6
Transporte, almacenamiento y comunicaciones 752.833 1,3 52.2 9.0
Intermediación financiera 1.768.763 3,1 42.4 14.1
Actividades Inmobiliarias 1.044.910 1,8 40.8 11.1
Servicios comunales, sociales y personales 1.025.361 1,8 39.7 11.2
Ingreso laboral promedio para toda la economía 770.057 1,4

  Fuente: Gran Encuesta Integrada de Hogares, DANE. 2012.

En la agricultura, pesca, ganadería, caza y silvicultura el ingreso promedio no alcanza ni el salario mínimo: $448.736, o será el 0.8 SMMLV. Y por debajo de este promedio se encuentra el 82.7% del total de los trabajadores rurales, aquellos que trabajan por cuenta propia y cuyo ingreso medio es apenas 0.45 SMML. Recordemos que de cada 100 ocupados, 17.5 lo están en el sector agropecuario.

Comercio, hoteles y restaurantes, rama que más ocupados agrupa: 27.5 de cada 100, terminó el año con un promedio de ingresos de tan sólo $649.040 (1.1 SMMLV). Por su parte, servicios comunales, sociales y personales, que participa con el 19% del total de ocupados, presentó ingresos por $1´025.361 (1.8 SMMLV). En este sector se ubican los trabajadores del Estado, de la educación y la salud.

La rama de actividad que presentó el mayor promedio de ingresos laborales fue la Intermediación financiera, con $1.768.763 (3.1 SMMLV); segundo el sector de suministro de electricidad, gas y agua, con promedio de ingresos de $1.266.309 (2.2 SMMLV). Sin embargo, de cada 100 ocupados, éstas ramas sólo contribuyen con 1.3 y 0.5 ocupados en el total nacional, respectivamente. Es decir, son muy pocas las personas que pueden acceder a este tipo de remuneraciones.

Otra rama que incide en el total de ocupados: la industria manufacturera con 12.8 por cada 100, registró un ingreso promedio de $753.058 (1.3 SMMLV), incluso menor que el promedio de ingresos laborales del total nacional (1.4 SMMLV). 

Población trabajadora indigente

La Encuesta de Trabajo Decente de la ENS reveló datos que concuerdan con los datos del DANE, pero agregan precisiones respecto a la grave situación de los ingresos del trabajo en Colombia.

En efecto, en las 13 ciudades resultaron representativas la tasa de trabajadores indigentes (7,0%) y la tasa de trabajadores pobres (15,55%). Es de aclarar que un trabajador es indigente si su ingreso en promedio es menos de 1,25 dólar/día, ó, 38,5 dólares/mes; y un trabajador es pobre si sus ingresos correspondientes son menos de 2 dólares/día ó 61 dólares/mes.

Respecto de los ingresos percibidos diferentes al trabajo, como lo son los ingresos asistencialistas, la Encuesta de la ENS encontró que la tasa de beneficiarios fue baja para las 13 ciudades: 3,45%. Dentro de los beneficios asistenciales posibles se encuentran familias acción, asistencia vejez, subsidio desempleo por parte de las cajas de compensación familiar, entre otros.

Estos indicadores muestran que el trabajo no está siendo una fuente de ingresos que permita llevar una vida digna para un tercio de los trabajadores de las ciudades, y para cerca del 80% de los trabajadores del campo. Se requiere profundizar en las causas de esta situación para establecer mecanismos que la reviertan y permitan construir una sociedad más democrática en lo económico. 

Pobreza e ingresos: cuentas que no cuadran

Según la metodología del DANE, la línea de pobreza es el costo per-cápita mínimo necesario para adquirir una canasta de bienes (alimentario y no alimentarios), que permiten “un nivel de vida adecuado”. Para 2012 el costo per-cápita mínimo a nivel nacional fue de $202.083. Es decir, para que un hogar compuesto por 3.5 personas en promedio no se considere pobre, tendría que tener un ingreso de $892.064 si la familia vive en las cabeceras, y de $534.088 si vive en zona rural.

El valor de la línea de pobreza promedio nacional por hogar supera en 1.05 veces el ingreso laboral promedio en Colombia ($770.057); el de las cabeceras 1.16 veces; y el del resto 1.2 veces el ingreso de los trabajadores del campo ($448.076), o 2.1 veces el ingreso promedio de los cuenta propia de áreas rurales ($255.015). Sin embargo para el DANE, al medir la población salida de la pobreza, no son los ingresos laborales los que definen el ingreso per cápita por hogar sino el crecimiento del PIB y su distribución entre la población (PIB per-cápita).

En el último informe sobre pobreza monetaria y multidimensional en Colombia, se afirma que el ingreso per cápita promedio en 2012 fue $500.531, discriminado así: $709.155 en las trece áreas urbanas, $590.661 en las cabeceras, $418.744 en otras cabeceras, y finalmente en el resto con $207.235. Así que para el DANE el ingreso promedio de un hogar de 4 personas era en 2012 de $2´002.124 a nivel nacional; un cálculo que no tiene en cuenta que gran parte del PIB, el 57.6%, se lo apropia el capital, que las remuneraciones de los trabajadores apenas representan el 31.6% del PIB, y que el indicador que mide la forma como se distribuye el ingreso, el GINI, apenas disminuyó 0.009 pp con respecto a 2011, ubicándose en 0.539, el tercero más alto en Latinoamérica, después de Honduras y Haití. 

Tabla 2. La distribución del PIB en Colombia (%)

  2000 2002 2004 2005 2007 2008 2009 2010 2011
Producto interno bruto 100 100 100 100 100 100 100 100  
  1. Remuneración a los asalariados 32,8 33,7 32,4 32,1 32,0 31,7 32,8 32,8 31.6
  2. Excedente bruto de explotación 32,4 31,7 33,3 33,2 32,7 34,0 34,0 33,9 35.9
  3. Ingreso mixto bruto 25,5 25,2 24,3 24,1 24,0 23,5 22,9 22,6 21.7

Fuente: DANE, cálculos de la ENS.

Lo que ocurre en realidad es que los hogares de los trabajadores deben subsistir con el tipo de ingresos que hemos descrito, y que no todos los miembros del hogar trabajan, pues en el mejor de los casos trabaja la pareja o un miembro adicional del hogar. Según las cifras del propio del DANE, en el 2012 había a nivel nacional 10 millones de hogares y 20.7 millones de ocupados, lo que significa que, en teoría, habrían 2.07 de trabajadores por hogar, un dato que de entrada reduce a la mitad el número de perceptores o personas que trabajan por hogar.

A lo anterior hay que agregar que 1.47 millones de trabajadores no reciben remuneración, lo que significa que los trabajadores por hogar que reciben remuneración efectiva son 1.9. Adicionalmente, el 21.9% de los ocupados, que equivale a 4´372.000 personas, tiene ingresos laborales inferiores a medio salario mínimo, bien sea porque trabajan menos de la jornada ordinaria, o porque la actividad que hacen es apenas de subsistencia, como ocurre con buena parte de los trabajadores por cuenta propia, o de los asalariados del sector informal.

Así que si nos remitimos a los datos de la población ocupada y a los promedios de ingresos laborales de la población colombiana (que no mejoraron en el último año) y no al PIB per cápita, no puede ser posible que en Colombia hayan disminuido la pobreza y la indigencia, aunque haya aumentado la ocupación; ni siquiera agregando a esos ingresos los subsidios que da el gobierno a los más pobres, como los de Familias en Acción y el apoyo a los más pobres de la tercera edad.

Por otro lado, los valores que el DANE ha construido para medir la línea de pobreza y de pobreza extrema, son bastantes discutibles y requieren claridad y deliberación pública. El primero, $202.000, equivale al valor de los servicios públicos en un hogar de estrato 3 en Bogotá o Medellín; y el segundo, $91.207, equivalen al valor de 53.6 pasajes en bus al mes. Ambas sumas están por debajo de lo que, en términos de dignidad, las personas requieren para vivir.

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