El diálogo social sectorial: el caso de la IGBCE de Alemania

Plenaria del 6° Congreso Estatutario de IGBCE de Alemania.

Por Daniel Hawkins, Director del Área de Investigación, ENS

Daniel Hawkins – Director Área de Investigación ENS

La semana pasada Sintracarbón y la ENS fueron invitados a participar en el 6° Congreso Estatutario de IGBCE, el tercer sindicato más grande de Alemania, que está celebrando, además, 20 años desde que completó un proceso de fusión para ampliar su presencia en los sectores minero, químico y energético.

Este 6° Congreso contó con la presencia de más de mil delegados y una plétora de dirigentes sindicales representantes de importantes sindicatos internacionales, como los United Steelworkers de Estados Unidos y Canadá, Industrial Global Union, el Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros (NUM) de Sudáfrica, federaciones sindicales de Brasil y Turquía, y varias delegaciones europeas.

IGBCE es un sindicato que tiene más de 640 mil afiliados y 900 empleados, y una historia de más de 125 años. Se creó justo después de la dimisión del histórico estadista alemán, Otto Van Bismarck.

Se resaltan las grandes transformaciones en cuanto a su representación y afiliación, sobre todo en la última década. Hoy cuenta con una gran presencia femenina en su militancia. El 37% del total de delegados al Congreso fueron mujeres, y la afiliación de éstas asciende al 35% del total. Además, dos de los 5 integrantes del Comité Ejecutivo Nacional, son mujeres. La afiliación femenina se da especialmente en el sector químico, lo que marca un giro notable de la IGBCE, que tiene sus raíces históricas en el sector minero, donde la membrecía era casi toda masculina.

Aparte de elegir su Comité Ejecutivo y trazar su rumbo para los próximos años, en este 6° Congreso IGBCE reiteró el compromiso fundamental de su quehacer sindical: el social partnership (la coparticipación social). Este concepto y práctica sindical, muy consolidado en el entorno alemán, se desarrolla a través de la efectiva co-determinación y la firma de convenios colectivos de trabajo, tanto a nivel sectorial como de empresa.

Una muestra de la fortaleza de la estrategia sindical de trabajar de la mano con los empresarios en favor de la estabilidad y las garantías laborales, es que IGBCE cuenta con más consejos de trabajadores que cualquier otro sindicato alemán. Por otro lado, se encarga de negociar alrededor de 2.000 convenios colectivos de trabajo por año, según informó el Director del Departamento de Globalización y Política Europea, Michael Mersmann.

Pero no todo para este sindicato es coser y cantar. Las recientes elecciones federales en Alemania cambiaron el panorama político del país. El electorado, siguiendo la tendencia global de apatía con los partidos políticos históricos, promovió nuevas fuerzas políticas de tilde derechista-racista. Los dos partidos tradicionales: el Socialdemócrata (SPD) y la Unión Social Cristiana (partido de centro-derecha), perdieron 4,25 millones de votos, dejando que el Alternativa para Alemania (AFD), de tilde nacional-conservador, y el Partido Democrático Libre, de centro-derecha, entraron con fuerza en el Parlamento Alemán (el Bundestag) con su discurso anti-inmigrante, anti-islámico y, sobre todo, anti-sindical.

El AFD fue el gran ganador de estas elecciones. Alcanzó alrededor de 3,2 millones de votos, para quedar como el tercer partido más fuerte del parlamento, con el 12,6% de los votos.

Estas tendencias marcan el fin de la estabilidad política histórica de Alemania, basada en la efectividad de promover alianzas “pragmáticas” en favor de la consolidación del modelo exportador, el cual ha otorgado buenas condiciones laborales para las y los trabajadores de los sectores estratégicos de la economía: automotriz, químico, farmacéutico, tecnológico. Además, ha propiciado un buen clima para que los sindicatos industriales, como IGMetall y IGBCE, pudieran mantener la estructura y práctica de la coparticipación social, aún después de la crisis global que estalló en 2008.

Ahora, con la crisis de los refugiados provenientes de Siria y el fomento del populismo-fascismo estilo “trumpista”, el presidente de la IGBCE, Michael Vassiliadis, habla de un movimiento en contra de los consejos de trabajadores y el fomento de la intolerancia en Alemania, una situación que pone en aprietos la institucionalidad democrática del país.

Frente a este preocupante panorama, el Congreso de la IGBCE hizo énfasis en la temática “Sociedad, Poder y Futuro” (Gemeinschaft, Macht, Zukunft), subrayando la necesidad de mantener el compromiso con la democracia sindical inclusiva y un modelo de sindicalismo que acepta los retos de hoy y mañana, en términos de los reajustes económicos en favor de la sostenibilidad del medioambiente, pero siempre priorizando el bienestar de las y los trabajadores.

Aunque el modelo político, económico y sindical alemán no podría diferir más del modelo colombiano, el 6° Congreso de IGBCE consideró importante buscar el compromiso y el diálogo entre grupos y clases distintos, como manera de evitar la fragmentación y corrupción social. Michael Mersmann, en diálogo con la ENS, recordó que la arquitectura institucional alemana, creada tras el hundimiento del Tercer Reich en 1945, enfatizó el objetivo principal del compromiso social: tanto los sindicatos como los empresarios se sienten presionados a lograr acuerdos, “porque sí ellos no los logran un juez lo hará”.

En el contexto colombiano actual, en el que empresas de gran talla, como Avianca, promueven batallas mediáticas, políticas y económicas en contra de sus empleados, es pertinente reflexionar sobre la manera de evitar conflictos mediante la creación de marcos institucionales y buenas prácticas organizativas, que prioricen la estabilidad y los beneficios colectivos por encima de la cultura dañina del “¡yo gano cómo sea!”.

Sí Colombia como país quiere cosechar los frutos del fin del conflicto Estado-guerrilla, este aprendizaje será vital.

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