Avanzan conversaciones entre centrales sindicales, gobierno y empresarios para acordar una agenda laboral

Ayer miércoles se reunió la Comisión Permanente de Concertación Laboral (centrales sindicales, Gobierno 0Nacional y gremios empresariales) para discutir la agenda laboral del país, y tratar de llegar a unos primeros acuerdos en torno a las conclusiones de la Misión de Alto Nivel de la OIT que visitó al país el pasado mes de febrero, al programa de gobierno del Presidente Juan Manuel Santos en materia laboral, y al plan de acción en derechos laborales acordado la semana pasada entre los presidentes Santos y Obama.

Esta sesión de la Comisión de Concertación se realizó 5 días después de la reunión que el presidente Santos sostuvo con los líderes del movimiento sindical y empresarial, en la que presentó oficialmente los puntos de la agenda acordada con Obama en materia laboral y sindical.

Y lo primero que hay que destacar es que la CGT y CTC aceptaron participar en un proceso de construcción de un acuerdo entre las tres partes (gobierno, sindicatos y empresarios), teniendo en cuenta la agenda laboral del movimiento sindical. La CUT, por su parte, manifestó su disposición al diálogo, pero no dará una respuesta hasta tanto no debata internamente el asunto y tome una decisión.

CGT y CTC, decididas

En diálogo con la Agencia de Información de la ENS, Julio Roberto Gómez, Secretario General de la CGT, calificó la reunión de ayer de “excelente”, porque llegaron a unas conclusiones muy importantes para desarrollar una agenda de trabajo. La Comisión de Concertación acordó realizar una reunión mensual a partir de mayo, o dos reuniones cuando sea necesario. También acordó trabajar con base en las conclusiones y recomendaciones de la Misión de Alto Nivel de la OIT que hace dos meses visitó a Colombia, y en los acuerdos de los presidentes Santos y Obama.

Los temas que se irían abordando a medida que avance la agenda tripartita, son, entre otros: políticas de empleo; celeridad en el desmonte de la tercerización laboral vía cooperativas de trabajo asociado, órdenes de prestación de servicios y demás; inspección de trabajo y otros asuntos inherentes al nuevo Ministerio de Trabajo; pensionados y seguridad social; desmonte de los pactos colectivos y otras formas análogas de desestímulo de la actividad sindical; derecho a la negociación colectiva para los empleados públicos; y obviamente lo relacionado con violencia, impunidad y violación de los derechos humanos de los sindicalistas, contendidos estos en las recomendaciones de la Misión de Alto Nivel de la OIT.

Para los inspectores del trabajo, tanto los que laboran actualmente como para los 480 que se nombrarán como parte del acuerdo Santos-Obama, la CGT recomendó una nivelación salarial con los comisarios de familia del ICBF, que están por encima salarialmente y eso genera desestímulo. Como también propuso un preacuerdo para que la política salarial se discuta cuando el Congreso de la República debata la Ley de Presupuesto para el 2012.

“Yo llamo al movimiento sindical a que procuremos utilizar bien estos espacios que se nos abren para resolver los problemas de la clase trabajadora. La CGT afirma, y que esto quede claro, que lo ideal es que logremos un consenso en la bancada sindical para llegar a un acuerdo de negociación. Si éste consenso no es posible, la CGT está dispuesta a suscribir una acuerdo que entre en un programa de reforzamiento del acuerdo tripartito del 2006”, puntualizó Julio Roberto Gómez.

Por su parte Miguel Morantes, presidente de la CTC, dijo que esta Confederación ve con buenos ojos un acuerdo de las centrales sindicales con miras a construir una agenda laboral que beneficie a los trabajadores y al sindicalismo, aunque se mostró prudente.

“Falta precisar algunos detalles en las propuestas, que no aparecen claros. Pero en general las cosas marchan bien. La discusión de la agenda laboral que ahora se le plantea al movimiento sindical constituye un momento muy importante, y la CTC manifiesta su voluntad de aportar en el proceso”, señaló el señor Morantes, quien apoyó la idea de que en la Conferencia 100 de la OIT, a celebrarse a mediados de este años, se realice una sesión especial para tratar el tema de Colombia, y de ser posible avalar los acuerdos a los que se llegue en la agenda laboral que está en discusión.

La CUT esta discutiendo la propuesta

La CUT manifestó su disposición para el diálogo, pero no se comprometió con una respuesta hasta tanto no debata el asunto internamente entre sus órganos internos de decisión y llegue a una conclusión, respuesta que, según su presidente Tarcisio Mora, puede tardar unas dos o tres semanas.

En lo que sí fue categórica la CUT es que el tema del TLC no está en discusión. Para esta central la agenda laboral y los acuerdos que construyan las partes, cualquiera éstos sean, no va en la dirección de favorecer la firma del TLC. Esa misma posición es compartida por la CTC y la CGT. Como es conocido, el movimiento sindical siempre ha sido refractario a los tratados de libre comercio con países de economías más desarrolladas, por considerar que son más los perjuicios que los beneficios que traen a la clase trabajadora.

“Le planteamos claramente al presidente Santos nuestro rechazo al TLC, pues tal como está acordado con Estados Unidos tendrá grandes incidencias en la industria, el agro y en la parte social del país. El presidente manifestó que respetaba nuestra posición, y que consideráramos en cuáles de los temas de la agenda acordada con el gobierno de Estados Unidos podíamos tener acercamiento. Y eso es lo que vamos a estudiar en estos próximos días”, señaló Tarcisio Mora.

El presidente de la CUT también se refirió a la propuesta del Gobierno de prolongar el Acuerdo Tripartito suscrito por Colombia ante la OIT en 2006:

“Tenemos serias dudas sobre este acuerdo, porque en su transcurrir nos incumplieron con la mayoría de los temas. Para lo que sí sirvió fue para que sacaran a Colombia de la lista de países que más violan los derechos laborales y sindicales. Entonces no tiene carta de presentación prorrogar algo que no se cumplió. Sin embargo, manifestamos que nosotros sí queremos acuerdos con el gobierno, porque para eso está el movimiento sindical, pero acuerdos con dientes y garra, para que no se sigan burlando los derechos de los trabajadores; no acuerdos que sirvan de excusa para mostrar ante la comunidad internacional que Colombia sí cumple, cuando la realidad es otra”.

La lectura de la ENS

Para completar este informe, consultamos también la opinión de Luciano Sanín, director de la Escuela Nacional Sindical, para indagar sobre la lectura que la ENS hace de la agenda laboral que ahora se propone y del particular momento que vive el movimiento sindical.

Luciano Sanín observó que se trata de una agenda compleja y con varios orígenes, que va más allá del acuerdo Obama-Santos, porque es también fruto, en primer lugar, de las reivindicaciones de los sindicatos, de las recomendaciones de la OIT y del Plan de Gobierno del presidente Santos.

“La agenda que se está construyendo en este momento —señaló el director de la ENS—es el resultado de la lucha constante y del trabajo del sindicalismo colombiano con el apoyo del sindicalismo Internacional. Porque las medidas contenidas en los acuerdos que hicieron los presidentes Santos y Obama la semana pasada, en las recomendaciones de la Misión de Alto Nivel de la OIT que nos visitó en febrero, y en el programa de gobierno del presidente Santos en materia laboral, son medidas que el movimiento sindical ha reivindicado desde hace años”.

Consideró que si esta agenda se concreta y aplica, los impactos serían muy interesantes. “Uno podría decir que dos millones de trabajadores que hoy están por cooperativas de trabajo asociado, o por prestación de servicios y agencias temporales, adquirirían derechos laborales; podría decir que más de 400 sindicatos que hoy tienen pactos colectivos, cooperativas, sufren persecución sindical, tendrían mayores posibilidades de actuar. Habría mejores condiciones para crear sindicatos en algunos sectores donde ha sido imposible crearlos. Es decir, esta agenda, si se concreta, nos pondría en la ruta del Trabajo Decente en Colombia”.

El director de la ENS también destacó los impactos sociales de la agenda, porque pondría a un número grande de trabajadores bajo el sistema de seguridad social y la protección de los sindicatos y las convenciones colectivas, lo cual es factor de igualdad social. También tendría impacto en las finanzas públicas, porque habría más trabajadores que cotizarían al sistema de seguridad social. “Lo que tenemos hoy es que la precariedad laboral que aplican las empresas, el Estado la tiene que cubrir con subsidios”, agregó Sanín.

La agenda también sería importante para el desarrollo de la institucionalidad, opinó el director de la ENS: “Lo que hemos vivido en los últimos 20 años es la destrucción sistemática de la institucionalidad del Estado encargada de regular el mundo laboral: no hay Ministerio de Trabajo, no hay suficientes inspectores laborales, etc. Eso se empezaría a revertir, es decir, que el Estado cumpla su papel de protector de los derechos laborales”.

Sanín propone que para que las medidas que plantea esta nueva agenda laboral no se queden en la mera coyuntura, es decir, para darles sostenibilidad, deben llevarse a un acuerdo social por el Trabajo Decente entre gobierno, empresarios y sindicatos:

“Por eso estos temas tienen que someterse a deliberación pública, tiene que haber un debate nacional. Hay temas muy importantes que la sociedad no conoce, que nos se han discutido. Y se requiere una participación muy amplia y decidida de los trabajadores y sus organizaciones, para que las medidas se apliquen de manera adecuada. Hay más de 400 organizaciones sindicales que son beneficiarias directas de las medidas de la agenda, porque conviven con cooperativas, pactos colectivos, empleos temporales; el papel de esos sindicatos en que tales medidas se hagan realidad, va a ser fundamental, deberán tener participación activa en su implementación”.

Finalmente el director de la ENS señaló que, en su concepto, de concretarse la agenda laboral que ahora se propone, “podríamos decir que estamos asistiendo a un momento que hacía por lo menos 20 años no teníamos. Después de la Constitución de 1991, sería la agenda más importante para el Movimiento Sindical”.

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