Acuerdo Gobierno-FARC sobre justicia abre grandes esperanzas: presidentes centrales sindicales

La concreción del acuerdo histórico en materia de justicia, quinto punto de la agenda de diálogos de paz entre Gobierno y las FARC en La Habana, fue saludado y respaldado por el sindicalismo colombiano en cabeza de los presidentes de la CUT, CGT y CTC, quienes de una u otra forma manifestaron que este acuerdo acerca más el fin del conflicto armado colombiano y delimita un nuevo espacio al movimiento sindical. Abre grandes esperanzas, en suma.El acuerdo sobre justicia anunciado en Cuba contempla, entre otros asuntos, la creación de una jurisdicción especial para la paz, que contará con Salas de Justicia y un Tribunal para la Paz, integrados principalmente por magistrados colombianos con una participación minoritaria de extranjeros. Además prevé privación de la libertad en condiciones especiales y amnistía más amplia a delitos políticos y conexos, y establece que la guerrilla deberá dejar las armas en un plazo de 60 días tras la firma del acuerdo definitivo, que será en 6 meses, o antes. Pero la última palabra la tendrán los colombianos mediante la refrendación de los acuerdos.

Considerando la importancia del momento, y que éste comporta un significado especial para el movimiento sindical por cuanto ha sido uno de los colectivos más afectados y victimizados por el conflicto armado, la Agencia de Información consultó la opinión de los presidentes de las centrales sindicales CUT, CGT y CTC, al igual que de la dirección de la Escuela Nacional Sindical. Esto opinaron:

Luis Alejandro Pedraza, presidente de la CUT:

“El acuerdo del Gobierno y la guerrilla en el tema de la justicia es algo que el país estaba esperando, y es fundamental para darle salida al conflicto armado. Consideramos importante lo de una jurisdicción especial para la paz por fuera del marco tradicional de la justicia en Colombia, que anda en una situación de desprestigio y desconfianza por parte de los ciudadanos. Además tiene la virtud de que las Salas de Justicia y el Tribunal para la Paz se constituirán con personalidades de trayectoria en derechos humanos. Podrá avanzar sin el forcejeo de la politiquería y los intereses de la extrema derecha, que hace lo posible por boicotear el proceso”.

“Una vez se firme el cese del conflicto vendrán las grandes reformas a las que se ha comprometido el gobierno. La reforma laboral es fundamental, como las reformas a la educación, la justicia y la cuestión agraria. La CUT insistirá en su propia agenda laboral, la misma que le ha presentado al gobierno y a la que éste no le ha dado respuesta”.

“El Congreso Nacional de la CUT el año pasado en Santa Marta reiteró la solicitud al Gobierno, al ELN y el EPL de adherirse a una mesa de trabajo similar a la de Cuba. Esta es la oportunidad para darle punto final a la confrontación con esos grupos, aprovechando el buen ánimo y el progreso de la negociación con las FARC”.

“Desde cuando se inició el genocidio contra el movimiento sindical, en el que la CUT tiene la gran mayoría de las víctimas, hemos tratado de que haya investigación eficaz y procesos judiciales contra los responsables; al igual que obtener la verdad, la reparación y la garantía de no repetición de los actos de violencia. Eso es fundamental para la convivencia pacífica en la sociedad, y eso pasa también por el desmonte del paramilitarismo, las bandas criminales y el narcotráfico, que son problemas gravísimos que tiene el país. Reclamamos del gobierno más eficacia y celeridad en la búsqueda de solución a estos flagelos, que son tanto o más graves que el conflicto con la guerrilla”.

“La CUT es partidaria de un gran movimiento social por la paz, que lo concebimos como la convergencia para la construcción de una agenda común para ser entregada al Gobierno Nacional. Me refiero a que hay sectores con agendas dispersas, que en algunos casos han sido motivo de negociación, y hasta de paros. La idea es que se fundan en una sola propuesta de agenda social y así llevar una interlocución unificada. Con eso evitaremos que la agenda social quede en manos de los políticos, empresarios y los desmovilizados de la guerrilla. Sin que ello signifique que cada sector deje de plantear sus propios problemas y reivindicaciones. La CUT no tiene voceros distintos a los que hemos nombrado en nuestros congresos y elecciones”.

“Llamamos al pueblo colombiano a hacer causa común para proteger y apoyar este proceso hasta el final, ojala antes de los 6 meses del plazo que se dieron. Y también invitamos a refrendar los acuerdos”.

 Posición de la CGT:

En un comunicado emitido en las últimas horas, la Confederación General del Trabajo expresó su respaldo a acuerdo logrado en La Habana, al tiempo que exigió a las FARC el cumplimiento de lo pactado, el cese definitivo al fuego, la entrega de los secuestrados, suministrar información que permita la recuperación de los restos de los civiles y militares muertos o desaparecidos, y la contribución efectiva al desminado del campo colombiano.

Para la CGT el anuncio hecho esta semana por el Presidente Santos y el comandante de las FARC, alias Timochenko, significa un avance, pero advirtió que lo más importante es que esos compromisos se hagan realidad. Manifestó su esperanza de que los acuerdos logrados se conviertan, ahora sí, en una realidad. “Para que la nueva generación de colombianos crezca en paz, se consolide una economía que impulse el pleno empleo, acceso a la educación, la salud, la vivienda y un verdadero clima de paz y convivencia”.

En su comunicado, que lleva la firma de Julio Roberto Gómez, presidente, y  Miryam Luz Triana, secretaria general, La CGT resaltó los aspectos positivos de los acuerdos al considerar que “es mejor un mal arreglo que un buen pleito”, pero a condición de que la guerrilla se comprometa a respetar el pacto suscrito y que el Gobierno adopte las medidas necesarias para el pago de la deuda social contraída con la mayoría de la población.

Finalmente, la CGT expresó su esperanza en que los diálogos de La Habana terminen por fin un conflicto armado insensato en el que la mayoría de los colombianos no tiene responsabilidad, conflicto que ha dejado cerca de 500 mil muertos a lo largo de más de 50 años de guerra.

Miguel Morantes, presidente de la CTC:

“Saludamos y recibimos con gran entusiasmo este acuerdo, y con mucha esperanza de que por fin logremos la paz en Colombia. Felicitamos a los negociadores, que en medio de tantas dificultades han logrado salvar obstáculos. Siempre habrá otros más que salvar y esperamos que todo se haga con razonamiento y firmeza, que se busque la verdad y la no repetición de los hechos de violencia”.

“La CTC ha apoyado desde el principio estas conversaciones, y consideramos que el acuerdo logrado es positivo para Colombia. Continuamos respaldando los diálogos hasta alcanzar el gran acuerdo, que ojalá involucre también al ELN y a otros sectores en armas. Es importante para que la paz sea completa. Pero una paz con justicia social, como lo manifestamos en el último Congreso Nacional de la CTC que realizamos en Cali. Allí dijimos: queremos que haya paz, pero también debe haber justicia social, porque sin ésta no hay paz”.

“Seguramente esta última etapa será difícil, como lo ha sido todo el proceso. Habrá que discutir los distintos cuestionamientos que tienen algunos sectores con respecto a la justicia, tema complejo que les corresponde tratar a los eruditos. Por el momento nosotros en la CTC pensamos que hay que hacer todos los esfuerzos para que nada trunque el anhelo de paz. Hay que actuar con mucha generosidad, la paz nos conviene a todos y en la búsqueda de ella hay que hacer concesiones. Debemos buscar que cese la violencia, que no haya más víctimas de colombianos, ni del sindicalismo, por supuesto”.

 

 

Carlos Julio Díaz, director general de la ENS:

 

“Es un hecho positivo que nos llena de optimismo. Se superó uno de los escollos más difíciles que tenía el proceso: el tema de la justicia transicional, en el que teníamos muchas dudas y pesimismo en el país. Hubo un gran esfuerzo de las FARC y el Gobierno para superar este tema”.“Creemos que el proceso ha llegado a un punto en el que la no reversibilidad es más evidente. Es también mayor la posibilidad de que se construya un contexto democrático favorable al movimiento social, dado que va a tener muchos impactos en la economía, la política y la dinámica social. Abre grandes posibilidades para que los sectores y movimientos sociales y alternativos crezcan y se fortalezcan; para que Colombia sea una sociedad que pueda tramitar de manera pacífica sus diferencias”.

“El sindicalismo tiene motivos adicionales para saludar y respaldar el acuerdo, porque es uno de los sectores más favorecidos. El sindicalismo ha sido duramente golpeado por la estigmatización de que ha sido víctima por sus supuestos nexos con la guerrilla. Ahora ese tema desaparecerá del debate político y el sindicalismo podrá reconstruirse en un ambiente democrático y de mayor tolerancia”.

 

 

 

 

 

 

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