Resumen de octubre de 2013

Agencia de Información Laboral (AIL) de la ENS

14 informes publicó la AIL en octubre, de los cuales para efectos de este resumen reseñamos los 5 más relevantes:

 

—¿Qué tan decente fue el trabajo en Colombia en 2012? Informe anual de la ENS en el marco de la Jornada Mundial por Trabajos Decentes.

—La reparación colectiva: tema prioritario para el movimiento sindical colombiano.

—Por política antisindical y precaridad laboral, trabajadores le hacen “Cacerolazo” a CLARO.

—La lucha de las Madres Comunitarias es ahora por el derecho a la pensión, formalización laboral y fortalecimiento de sus hogares.

—En Colombia los ingresos laborales y los niveles de pobreza no concuerdan.

Publicado 8 octubre

 

¿Qué tan decente fue el trabajo en Colombia en 2012?

El 7 de octubre se realizó la 6ª Jornada Mundial por Trabajos Decentes, marco en el cual la ENS presentó su Sexto Informe Nacional sobre el estado del tema en Colombia en el 2012, que no es nada alentador por cierto, y un efecto de ello fue el notorio incremento las movilizaciones y protestas de colectivos de trabajadores: 270 en total, 27% más que en 2011, la cifra más alta desde 1991.

Del informe presentado por la ENS extractamos algunas cifras significativas:

En 2012 la tasa de desempleo fue 10.4%, cuando el promedio para América Latina fue 6.5%; el subempleo 32%; la informalidad 68% (la 4ª más alta de A.L.); el desempleo juvenil 19% (14.3% en A.L), el desempleo femenino 13.7% (7.7% en A.L.), y la protección social apenas 36.2%.

La tasa de informalidad es mucho más alta en la agricultura: 91%; también lo es en comercio, hoteles y restaurantes: 78.4%; en la construcción: 73.4%, y en transporte: 66.3%.

Un factor que explica tan alta informalidad es el bajo nivel educativo de la población ocupada, así como la débil inspección laboral del Estado que les da confianza a los empleadores para eludir la ley laboral. En Colombia hay solo 456 inspectores para 111 oficinas especiales y 34 para 1.148 municipios, número muy inferior a los estándares definidos por la OIT.

Los jóvenes representaban el 28,9% de la fuerza de trabajo del país, pero su tasa de desempleo fue 18,98%. La situación se agudiza para las mujeres jóvenes, cuya tasa de desempleo es 28.16%, frente a la de 14.32% de los hombres jóvenes. Además su remuneración promedio fue inferior en 21% a la de los hombres, así ellas tengan mayor nivel educativo.

Según la Encuesta Nacional de Trabajo Decente de la ENS, la tasa de trabajadores sin ingreso mínimo legal es 42.8% para las 13 áreas metropolitanas. 4.4 millones (el 21.9% de los ocupados) tienen ingresos inferiores a medio salario mínimo legal.

Según la misma encuesta, la tasa de empleo tercerizado mediante empresas de empleo temporal, SAS, contratos sindicales o contratos de prestación de servicios, es el 51% de la población ocupada asalariada. Son contratos con precaria estabilidad laboral y protección social, y no permiten que los trabajadores ejerzan el derecho de libertad sindical.

En protección social también hay un gran déficit Apenas el 36% de los trabajadores tienen alguna protección social: 46.2% salud (régimen contributivo), 40,7% riesgos profesionales, 30.7% pensiones, y 27.37% cesantías.

La tasa de sindicalización en Colombia sigue siendo muy baja: apenas el 4.6% de la población ocupada, una de las más bajas del planeta. En 2012 se negociaron 1.224 convenios colectivos de trabajo. El 57.4% de ellos fueron contratos sindicales, 17.6% pactos colectivos y 25% convenciones colectivas. Preocupa el incremento de los contratos sindicales auspiciados por falsos sindicatos.

 La violencia contra el sindicalismo, aunque disminuyó, se mantuvo en 22 homicidios, 437 amenazas, 90 desplazamientos, entre otros, para un total de 634 casos de violencia, con el agravante de que se focaliza en sectores que presionan cambios en las políticas de contratación y respeto al derecho de asociación.

En el caso de los homicidios la impunidad es del 93,41%, y en el de las amenazas, la violación más sufrida por los sindicalistas, la impunidad es del 99,96%.

 

Publicado 23 octubre

La reparación colectiva: tema prioritario para el movimiento sindical colombiano 

Paso a paso el tema de la reparación colectiva se empieza a debatir y a tomar forma como apuesta política prioritaria para el Movimiento Sindical colombiano, como quiera que es uno de los colectivos más afectados por la violencia y el conflicto armado.

En esa apreciación han coincidido las tres centrales sindicales, que tienen el tema en su agenda y se han comprometido a configurar una propuesta única de negociación con el gobierno. También en su agenda está una reunión con el presidente Santos, a fin de plantearle los criterios y obtener respuestas concretas sobre el tema. A este respecto se resalta la carta que Santos envió al Encuentro sobre reparación del sindicalismo realizado en Cartagena, en la cual saluda y respalda el proceso. “No podemos hablar de paz sin reconocer ni garantizar efectivamente los derechos de las víctimas y especialmente las del Movimiento Sindical”, señaló el mandatario.

 Desde el 30 de septiembre comenzaron encuentros de discusión del tema en las diferentes regiones del país, estrategia acordada por la Unidad para la Atención y Reparación a las Víctimas, el Ministerio del Trabajo, las centrales sindicales y Fecode. Ya se realizaron encuentros en Medellín, Cartagena y Bucaramanga, y están pendientes los de Arauca, Bogotá, Santa Marta, Cali, Neiva y Pereira.

Domingo Tovar, encargado del área de Derechos Humanos en la CUT, aclaró que el tema tiene dos componentes: la reparación individual a las víctimas y familiares, y la reparación colectiva al Movimiento Sindical, que es de orden político porque incluye garantía de no repetición y plantea la responsabilidad del Estado. ¿Cuántos sindicatos se acabaron físicamente porque les violentaron el derecho de asociación? ¿Cuántas negociaciones colectivas no se dieron y convenciones no se cumplieron?, son preguntas que al respecto hace el directivo.

A su vez Julio Roberto Gómez, presidente de la CGT, calificó como altamente positivo el proceso. Reclamó hechos de paz y reconciliación, que no pueden consistir solo en pedir perdón a las víctimas sino que haya medidas concretas para proteger al Movimiento Sindical. Y en el mismo sentido se pronunció Miguel Morantes, presidente de la CTC, quien insistió en que la reparación no solo es económica, también debe reivindicar la honra de los sindicatos y centrales obreras, organizaciones que durante muchos años han sido víctimas del estigma que deja el asesinato de sus líderes. “Unos sindicatos desparecieron, otros quedaron maltrechos, a otros mermaron militancia”, agregó,

 

Publicado 28 octubre

 

Trabajadores le hacen “Cacerolazo” a CLARO

El pasado 29 de octubre los trabajadores del sindicato Unión de Trabajadores de CLARO y las TIC, con el apoyo de la CUT, de otros sindicatos, organizaciones sociales y usuarios de la telefonía celular, realizaron un “Cacerolazo” con el fin de llamar la atención sobre los graves problemas laborales que persisten en esta empresa, la primera en número de abonados y utilidades en el sector de las telecomunicaciones, pero también la primera en violación de derechos laborales.

El “Cacerolazo” se realizó frente a las instalaciones centrales de CLARO en Bogotá y otras 4 ciudades capitales. Entre los motivos de la protesta está el hecho de que desde junio el sindicato presentó pliego de peticiones que la empresa se ha negado a negociar, prefiriendo que el conflicto vaya a Tribunal de Arbitramento, el cual aún no ha sido convocado. Estas son algunas de las razones por las cuales no existe Trabajo Decente en CLARO:

– Los costos laborales de CLARO son marginales: el 2.8% de los ingresos operacionales, de los más bajos del sector, lo que muestra que sus enormes ganancias no se retribuyen a sus trabajadores.

– En el último año la empresa disminuyó 18,03% su planta de trabajadores directos, hecho que se enmarca dentro de la estrategia de disminuir al máximo el área técnica y comercial, y trasladar la operación del servicio a terceros. El Grupo CLARO tiene unos 10 mil trabajadores directos y 20 mil tercerizados.

– Un buen número de los tercerizados lo están bajo modalidad de contrato de corretaje, o sea por obra contratada. Laboran sin salario básico, en jornadas de hasta 12 horas, y  deben cumplir metas de ventas para acceder a dotación de uniformes, seguridad social y riesgos profesionales, y si tratan de organizarse en sindicato los despiden.

– Hay una intención abierta y deliberada de la empresa por aislar y excluir a la organización sindical, como interlocutor válido, alegando su carácter minoritario. Desde el  nacimiento del sindicato en el año 2009, CLARO impuso un Pacto Colectivo para neutralizar al sindicato, realiza campañas de desprestigio contra éste para que los trabajadores se desafilien.

– En los dos últimos años CLARO ha cambiado en tres ocasiones las tablas de comisiones y remuneración de sus trabajadores, y ha ampliado el número de servicios que tienen que vender, poniéndoles metas cada vez más difíciles de cumplir.

 Publicado 16 octubre

 

La lucha de las Madres Comunitarias es ahora por el derecho a pensión, formalización laboral y fortalecimiento de sus hogares

Pese a que las madres comunitarias que laboran en los hogares del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar lograron que el gobierno les reconozca el salario mínimo legal, su lucha continúa. Ahora van por la conquista del derecho a pensión, a la formalización y la estabilidad laboral y el mejoramiento de sus hogares.

Las madres comunitarias, unas 70 mil en el país, pese a que cumplen jornadas de 8 o más horas diarias, no tienen los mismos derechos de los demás trabajadoras colombianas. No cuentan con prestaciones sociales, ni vacaciones, ni primas, ni liquidación. Por eso desde durante el mes de octubre las diversas asociaciones de madres comunitarias adelantaron paros, plantones y jornadas de protesta para hacerse escuchar del gobierno.

 “El propósito de nuestra lucha es una solución real, directa y pronta a nuestras demandas”, dijo Luz Gladis Gutiérrez, una de las líderes del Sindicato Nacional de Trabajadoras al Cuidado de la Infancia en los Hogares de Bienestar.

Por su parte Morelia Acevedo, quien ha dedicado la mitad de su vida a cuidar, alimentar y formar niños de padres que no tienen recursos para pagar un jardín infantil, dice que “no es justo que después de 27 años aportándole tanto a la infancia del país, no tenga derecho a una pensión digna”, anota esta mujer, quien diariamente atiende a 13 pequeños, a quienes trata “como a sus propios hijos”, para lo cual su casa se convierte en aula de clases, comedor y patio de juegos.

Otro de sus reclamos es que se mejoren sus condiciones de trabajo en los hogares en cuanto a herramientas de apoyo: juguetes, implementos didácticos, papelería, colores, lápices, tijeras, etc.

Publicado 24 octubre  

Ingresos laborales y niveles de pobreza no concuerdan    

 Las estadísticas del DANE sobre ingresos laborales y niveles de pobreza en Colombia, no concuerdan. Mientras en el último año los ingresos no muestran ningún avance, la pobreza y la indigencia disminuyeron en áreas urbanas, no así en las rurales. Es decir, los ingresos laborales no han sido los responsables de la disminución de los niveles de pobreza.

Por el contrario, en 2012 se incrementó en 5.9 puntos porcentuales la tasa de personas con ingresos inferiores a un salario mínimo legal, lo que indica que si bien la tasa de ocupación se incrementó, el desempleo se redujo y la economía creció, eso no se tradujo en mejores empleos ni mejores ingresos. Y lo más grave es que 1.5 millones de trabajadores no perciben ningún ingreso, y 4.4 millones (el 21.9% de los ocupados) tienen ingresos inferiores a medio salario mínimo.

Por otra parte, la Encuesta de Trabajo Decente de la ENS encontró que la tasa de trabajadores sin el ingreso mínimo legal fue 42.8%. Para las mujeres esta tasa es más alta: 51,0%, en tanto que para los hombres es de 35,12%.

En las 13 ciudades resultaron representativas la tasa de trabajadores indigentes (7,0%) y la tasa de trabajadores pobres (15,55%). Es de aclarar que un trabajador es indigente si su ingreso en promedio es menos de 1,25 dólar/día, ó, 38,5 dólares/mes; y un trabajador es pobre si sus ingresos correspondientes son menos de 2 dólares/día ó 61 dólares/mes.

Estos indicadores muestran que el trabajo no está siendo una fuente de ingresos que permita llevar una vida digna para un tercio de los trabajadores de las ciudades, y para cerca del 80% de los trabajadores del campo. Se requiere profundizar en las causas de esta situación para establecer mecanismos que la reviertan y permitan construir una sociedad más democrática en lo económico.

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