Las razones del sindicato de Isagen para oponerse a su privatización

—Instauró dos acciones jurídicas para impedir que el gobierno venda la empresa—

El Sindicato Nacional de Trabajadores de Isagen, Sintraisagen, en coherencia con su posición de defensa del patrimonio público, reiteró su rechazo al decreto 1609  que el pasado 30 de julio suscribió el Gobierno, por el cual se da luz verde a la enajenación de las acciones que la Nación tiene en Isagen (el 57.6% de la propiedad accionaria), uno de los activos más importantes del Estado en el estratégico sector de la generación de energía eléctrica.

Ello porque, según el sindicato, la privatización de Isagen pone en riesgo la seguridad energética del país e implicaría un aumento de las tarifas de energía eléctrica. Al tiempo que informó que están en curso dos acciones jurídicas que entabló contra el mencionado decreto, y que se suman a la acción popular que contra el mismo interpuso el ex presidente Álvaro Uribe, y que el Tribunal Administrativo de Cundinamarca aceptó.

“Isagen es una empresa que ha sido manejada eficientemente, y ahora el Gobierno la quiere vender con el mismo propósito que lo ha movido a privatizar otros bienes públicos: profundizar su política neoliberal y cumplir con los compromisos que tiene con el Fondo Monetario Internacional, un modelo económico muy cuestionado”, dijo al respecto Óscar Albeiro Vallejo, presidente de Sintraisagen.

Los activos de Isagen comprenden las centrales hidroeléctricas San Carlos, Jaguas y Calderas (oriente de Antioquia); La Miel, Trasvases Manso y Guarinó (oriente de Caldas); Central Aamoyá (sur del Tolima) y central termoeléctrica Ermocentro (sur occidente de Santander). Actualmente tiene 620 trabajadores, 155 de ellos afiliados a Sintraisagen.

Dos demandas para impedir la venta

El jueves pasado, ante el Consejo de Estado, Sintraisagen presentó una acción de nulidad del Decreto 1609, en cabeza de los titulares de las carteras de Minas y Energía y de Hacienda. La razón de la demanda es que con este decreto el Gobierno violó el debido proceso al no dar cumplimiento a la Ley 226 de 1995, la cual señala que la enajenación de activos del Estado debió presentarse al Congreso de la República en un plan anual durante los primeros 60 días de 2013.
Según Helber Castaño Pérez, Secretario de Sintraisagen, el Decreto 1609 quebranta las disposiciones constitucionales que establecen que los servidores públicos tienen la obligación de cumplir sus funciones con sujeción a la ley, y al no presentar al Congreso el programa de enajenación de acciones con sus respectivos avalúos preliminares, el gobierno está “eludiendo” el control político.

Esta demanda ante el Consejo de Estado se suma a la acción de tutela que contra la nación presentó Sintraisagen el 12 de agosto, y que según Castaño Pérez deberá ser fallada en próximos días.

Razones de peso para no vender a Isagen

 Según el sindicato, Isagen es una empresa que tiene un alto valor financiero y estratégico para el Estado, y su privatización debilitaría esa posición estratégica en el sector eléctrico.

En efecto, en el 2012 cubrió el 16,45% de la demanda de energía eléctrica del país, lo que la ubica como la tercera generadora más grande a nivel nacional. Y por ser la empresa de economía mixta con mayor participación accionaria del Estado, actúa como regulador natural de las tarifas del servicio público de energía.

Es además reconocida por su excelente capacidad técnica, buena administración, su crecimiento sostenido y sus óptimos resultados. En el 2010 logró una utilidad neta de $409.776 millones, en 2011 ésta fue de $479.112 millones, y en 2012 fue de $460.903 millones, con ingresos operacionales de $1.7 billones. Desde su creación el gobierno no ha tenido que inyectarle un solo peso para su operación; por el contrario, gran parte de estas utilidades ingresan al presupuesto de la nación. En los últimos años le ha girado al Estado $824.000 millones de pesos.

Por otra parte, Isagen es una empresa que garantiza la seguridad energética del país mediante el desarrollo de grandes proyectos de generación de energía eléctrica. Actualmente está terminando la construcción de Hidrosogamoso y tiene 7 proyectos más en estudio. Lo cual contrasta con los resultados de la política privatizadora, la cual ha incidido en los altos costos del KW/h que se consume en Colombia, que según ACOPI es tres veces el promedio internacional. Tanto así que uno de los reclamos del sector industrial para mejorar su competitividad, es que se reduzcan las tarifas de energía.

Al respecto Óscar Albeiro Vallejo, presidente de Sintraisagen, dijo:

“Si se miramos la subasta energética del país en los últimos años, nos damos cuenta de que los que han asumido la construcción de grandes hidroeléctricas, que son proyectos de largo plazo, son las empresas públicas y mixtas como Empresas Públicas de Medellín, con Hidroituango y otras centrales; e Isagen, con las centrales Sogamoso, Amoyá y otras que vienen en camino. En cambio a los inverionistas privados no les llama la atención proyectos de largo plazo, ellos quieren venir a comparar y recoger lo que ya está hecho”.

Pero los activos de Isagen no sólo son edificios y máquinas, también incluyen granes desarrollos en materia ambiental y gestión social con las comunidades de sus áreas de influencia, aspectos éstos que estarían en riesgo, como ha sucedido en las privatizaciones de otros sectores estratégicos.

Isagen cuenta con 13.940 hectáreas en bosques y espejos de agua que albergan especies de fauna y flora, en su mayor parte nativas. Por ejemplo, en las áreas de protección de la central La Miel I se identificaron 1.070 especies de anfibios, aves, mamíferos, reptiles, peces y plantas. Otro ejemplo; durante la tapa de construcción de la central hidroeléctrica del río Amoyá, que entró en operación el pasado 30 de mayo, la gestión ambiental y social costó $59 mil millones.

 Ante todo lo anterior, el sindicato se pregunta, y con razón: ¿por qué entregar al capital privado una empresa estratégica para el desarrollo del país, que no sólo genera energía sino también beneficios sociales, económicos y de protección del medio ambiente?

Vender a Isagen, concluye Sintraisagen, es volver plata de bolsillo un activo rentable y con unas perspectivas de valorización bastante altas, al tiempo que hizo un llamado a la opinión pública para que rechace su entrega a intereses privados; y le reclama al gobierno nacional una política pública estatal con sentido social y de bienestar para toda la población colombiana en materia de servicios públicos domiciliarios.

Privatizar una empresa como Isagen es perder mayor capacidad de maniobra para apoyar a la industria y al sector agrícola, que hoy está en las calles y en las carreteras del país protestando por las políticas adversas del Estado, que los tiene al borde de la quiebra.

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