La CUT encara el 2017 con agenda de confrontación a políticas económicas y laborales del Gobierno

                 Entrevista a Luis A. Pedraza, presidente de la CUT

 

Para este año 2017, la agenda de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, no será muy diferente de la que ya traía del año pasado, toda vez que los motivos de lucha y los objetivos a lograr no han cambiado, señaló Luis Alejandro Pedraza, presidente de esta central sindical, en entrevista para esta Agencia.

Pedraza se refiere a los ejes fundamentales de la agenda de la CUT en los próximos meses, y del plan de acción previsto en conjunto con las demás centrales sindicales y otras organizaciones sociales en el marco del Comando Nacional Unitario. Entre estas acciones estará la preparación de un paro nacional cuya fecha está por definirse.

También se refiere al “pírrico” aumento del 7% del salario mínimo; a la Reforma Tributaria aprobada en diciembre; a algunos temas laborales pendientes de solución, como el proyecto de ley que cursa en el Congreso sobre pago de horas nocturnas y dominicales, y la objeción del gobierno a la ley que formaliza el trabajo de las madres comunitarias. Incluso comenta la actitud del nuevo presidente de Estados Unidos frente a México:

 Para empezar, ¿qué comentario le merece el decreto del Gobierno que fijó el aumento del salario mínimo en 7%?

No fue extraño ese decreto. El gobierno fue coherente en el sentido de no renunciar a la política que orienta la OCDE y el Fondo Monetario Internacional, la de ajustar los salarios a la inflación causada, bajo la absurda tesis de que los ingresos de los trabajadores generan inflación y afectan el empleo. Mantuvo el criterio neoliberal de seguir precarizando los salarios.

Quedó la impresión de que los empresarios estaban dispuestos a aumentar más del 7%. ¿Fue así?

No. Los empresarios tienen la ventaja frente a nosotros de que conciertan con el Gobierno los incrementos, y luego se hacen los de la vista gorda. Cuando el Gobierno presentó el proyecto de Reforma Tributaria se reunieron previamente con el presidente Santos, y vaya uno a saber a qué acuerdos llegaron. Luego en la Comisión de Concertación se mantuvieron en el pírrico 6.5% de aumento salarial, y finalmente subieron al 7%, que fue lo que el gobierno aceptó. Luego el señor Botero, en forma demagógica, sostuvo que los trabajadores requerían de un mayor incremento. Pregunto: si era así, ¿por qué que no lo ofrecieron en la mesa?

Y qué comentario le suscita la Reforma Tributaria aprobada en diciembre.

Tal como quedó, genera mayor dificultad para la población. Las cargas que se tenían con anterioridad ya venían ocasionando pérdida del poder adquisitivo de los salarios, y ahora con mayor, tanto así que el salario mínimo no alcanza ni para la tercera parte de la canasta familiar, contraviniendo la sentencia de la Corte Constitucional, en el sentido de que el salario mínimo debe atender el requerimiento de la canasta familiar.

Otro tema pendiente, de mucho interés para los trabajadores colombianos, es el proyecto de ley que cursa en el Congreso sobre pago de horas nocturnas y dominicales. ¿Ese tema se ha tocado en la Comisión?

La Comisión Permanente de Concertación es para tratar la política salarial y laboral, según dice la ley que la creó. Pero en la práctica allí solo se toca el tema del salario mínimo, no hay espacio para otros temas de la agenda laboral. Ahora bien, ya el Gobierno, a través del Ministerio de Trabajo, aceptó que el pago nocturno se haga en forma dosificada, no desde las 6 de la tarde sino a partir de las 8 de la noche. La CUT ha planteado el retorno total de los derechos que les fueron despojados a los trabajadores con la reforma del 2002. Bajo el sofisma de generar más empleo, los trabajadores fuimos víctimas de un despojo. Los empleadores le hicieron conejo al gobierno porque se quedaron con los recursos y no generaron empleo, por el contrario, siguen pidiendo más y más, y reduciendo derechos de los trabajadores para supuestamente ser competitivos; cuando lo que deben hacer es mayor inversión en planes de desarrollo industrial. La posición de la CUT es restituir los recargos como estaban antes del 2002. Pero no se ha vuelto a retomar el debate sobre ese tema. No sabemos si durante la gestión de la Ministra Clara López se logre sacar adelante.

¿Cuál son los puntos importantes de la agenda de la CUT para este 2017?

Acabamos de terminar una jornada de planeación para definir esa agenda, que es la continuación de la que traíamos del año anterior porque los objetivos no han cambiado. La centramos en tres temas fundamentales. En lo que tiene que ver con el comportamiento de la economía mundial, trabajaremos en conjunto con la CSI y la CSA, y en el marco de la OIT para el desarrollo de los acuerdos internacionales. Vamos a seguir trabajando intensamente en el tema de los TLC para lograr cuestiones importantes, como el pronunciamiento que acaban de hacer los gobiernos de Canadá y Estados Unidos, que dicen que Colombia debe eliminar los pactos colectivos y la tercerización, y garantizar la aplicación de los convenios 87 y 98 de OIT. Eso demuestra que sí podemos influir en la aplicación de los TLC. En el plano nacional, trabajaremos duro en contra de las medidas del gobierno, como la reforma tributaria, en convergencia con las otras centrales sindicales y otras organizaciones sociales. Y haremos seguimiento a los acuerdos firmados con las FARC, y a los que seguramente se firmen con el ELN, en lo concerniente a asuntos que afectan el mundo del trabajo, como la formalización en el sector rural y la reparación del movimiento sindical como víctima del conflicto armado, tema éste que el Gobierno tiene engavetado. Otro tema de agenda son las reformas que exige el sindicalismo, en especial la CUT, en lo de negociación por rama de industria, la regulación de la representatividad sindical y la eliminación de la tercerización laboral.

Y en cuanto a la movilización y la protesta social, ¿seguirá activado el Comando Nacional Unitario?

Sí, la idea es continuar con el Comando. Ya estamos trabajando en un plan de acción, que abordaremos y sacaremos en limpio la semana entrante para socializarlo a nivel nacional. Seguimos en el trabajo de convergencia con las otras centrales sindicales y las organizaciones sociales con las que coincidimos, para convocar a un paro nacional, que seguramente va a tener que hacerse en el corto plazo porque las circunstancias no dan para más. El Gobierno no cambia sus posturas, sigue campante y opuesto a las reivindicaciones sociales.

¿Qué opinión le merece la objeción del gobierno a la ley que formaliza el trabajo de las madres comunitarias?

Nos parece supremamente grave la negativa del Presidente Santos a negarse a firmar esa ley, después de la gran batalla que las madres comunitarias han hecho para lograr que se les reconozca la condición de trabajadoras directas de Bienestar Familiar: movilizaciones, varios paros y una lucha fuerte en el Congreso de la República. Pero el Presidente se niega a firmar esa ley, lo que nos indica que el tema social sigue bloqueado, eso indica que tenemos que trabajar para organizar el paro nacional.

Finalmente, ¿cómo ve lo que está pasando con Donald Trump y las medidas que está tomando?

La CUT reclama el desarrollo del Estado bajo la defensa de la soberanía y la no dependencia de políticas de orden imperialista. Donald Trump ha llegado poniendo un acento fuerte en la premisa demagógica de que los Estado Unidos son para los estadounidenses, así que no más asistencialismo, no más subsidios, no más acompañamiento. Es insólito que, con una concepción racista, Trump diga que va a construir un muro para aislar a México, cuando lo que en el mundo debe operar es la armonía entre los pueblos y así solucionar los problemas de la humanidad. Ese muro lo que debe generar es un cambio de actitud de los países de América Latina, para que replanteen su política de dependencia de Estados Unidos y hagan causa común en la defensa de México. Pero los gobiernos de América Latina siguen en silencio, gobiernos sinvergüenzas que hacen fila para que a ellos no les vaya mal. Creen que ese es un tema solo de México, cuando en realidad es un mensaje para los demás países.

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