Palabras del senador Robert Menéndez, presidente del Comité de Relaciones Internacionales, ante la plenaria del Senado de E.U.

Reacciones a informe sobre 3 años de incumplimiento del Plan de Acción Laboral 

WASHINGTON, DC. EE.UU. Tras la publicación de los informes de las centrales sindicales colombianas CUT y CTC, la AF -CIO y la Escuela Nacional Sindical, evaluando los 3 años de aplicación el Plan de Acción Laboral en Colombia, el senador Robert Menéndez, Demócrata de Nueva Jersey, presidente del Comité de Relaciones Exteriores, hizo la siguiente declaración ante la plenaria del Senado de Estados Unidos:

“Vengo a la plenaria para hablar acerca de derechos laborales en Colombia, y los derechos laborales de los trabajadores de todo el mundo. Hoy hace tres años los gobiernos de Estados Unidos y Colombia anunciaron la creación de un Plan de Acción Laboral, que identifica medidas concretas para abordar los desafíos que enfrentan los trabajadores colombianos: amenazas, violencia mortal, y la informalidad generalizada que abre la puerta a los abusos contra los trabajadores”.

“Los dos gobiernos dijeron que la implementación del Plan sería una condición previa a la promulgación del Tratado de Libre Comercio entre los dos países. En ese momento yo defendí que las normas establecidas en el Plan deberían haber sido parte del texto del Tratado de Libre Comercio, y deberían incluir disposiciones para monitorear la implementación del Plan. Es cierto que el Gobierno colombiano dio inicialmente pasos impresionantes, pero, por desgracia, todavía no se han cumplido otros aspectos del plan”.

“Hoy, la AFL-CIO y la Escuela Nacional Sindical de Colombia han publicado informes de evaluación del Plan de Acción Laboral, identificando las áreas claves en las que la aplicación no ha estado a la altura. Tomo la palabra hoy para compartir esos hallazgos claves”.

“En febrero viajé a Colombia, me reuní con líderes sindicales y representantes de la Escuela Nacional Sindical. Tuve la oportunidad de encontrarme con el presidente Santos y el Ministro de Trabajo, Rafael Pardo. Tuvimos la oportunidad de revisar los pasos importantes que el gobierno colombiano ha tomado y lo que aún queda por hacer”.
“Poco después de que el Plan de Acción Laboral entró en vigencia, en abril de 2011, casi de la noche a la mañana el gobierno de Colombia creó un Ministerio de Trabajo, que hasta la fecha ha contratado a más de 480 nuevos inspectores de trabajo y ha creado un mecanismo de denuncia para los trabajadores y sindicalistas”.

“El gobierno de Colombia reformó su Código Penal para endurecer las sanciones contra los empleadores que violan el derecho a la libre asociación. El Ministerio de Trabajo ha abierto cerca de 400 investigaciones por violaciones a estas normas, e impuso cerca de 70 sanciones. Ha dirigido su Programa de Protección a concentrar sus esfuerzos en los activistas laborales que están bajo amenaza”.

“Colombia ha logrado avances aplicando estas medidas. Según las propias estadísticas del gobierno colombiano, más de 530.000 puestos de trabajo se han formalizado, de acuerdo con los estándares del gobierno. Y si bien es importante reconocer estos progresos, los informes publicados hoy por la AFL-CIO y la Escuela Nacional Sindical de Colombia, nos recuerdan que aún queda mucho por hacer. Medidas del Plan de Acción Laboral permanecen incompletas y los riesgos para los trabajadores colombianos continúan, específicamente en la industria del aceite de palma, el sector del azúcar, la industria del petróleo y el sector portuario”.

“Ambos informes señalan que mientras que algunos sindicalistas han recibido una mayor protección por parte del gobierno, los demás siguen haciendo frente a las amenazas y la violencia. En 2013 fueron asesinados 26 sindicalistas. Es igualmente preocupante el hecho de que en los casos de sindicalistas asesinados, el 86,8% está sin resolver”.

Pero han salido a la luz lagunas en las nuevas regulaciones laborales y el Gobierno ha sido incapaz de detener el aumento de otras formas de tercerización, como las sociedades por acciones simplificadas (SAS)

“Los dos informes reconocen que, en respuesta al Plan de Acción Laboral, el gobierno colombiano tomó medidas para hacer frente a las prácticas de contratación irregulares, específicamente en las Cooperativas de Trabajo Asociado (CTA). Pero han salido a la luz lagunas en las nuevas regulaciones laborales y el Gobierno ha sido incapaz de detener el aumento de otras formas de tercerización, como las sociedades por acciones simplificadas (SAS), que impiden a los trabajadores ser contratados directamente y con derecho a prestaciones legales y al derecho a la negociación colectiva”.

“Por tanto, se han producido avances, pero es evidente que aún queda mucho por hacer. El informe aplaude con razón la creación del Ministerio de Trabajo, pero también señala que la contratación de los inspectores de trabajo no cumplió con las normas de la Organización Internacional del Trabajo, afectando severamente la autonomía y la capacidad técnica de estos inspectores. Y, como una prueba más de los desafíos que nos presenta la contratación informal, la mayoría de los inspectores de trabajo son empleados provisionales.

“El gobierno colombiano ha impuesto millones de dólares en multas contra las empresas que violen las normas laborales, pero tanto la AFL-CIO como la Escuela Nacional Sindical señalan que ni un dólar se ha pagado. Estas multas constituyen un débil elemento de disuasión si las empresas saben que nunca tendrán que pagar la factura”.

“En la medida en que los EE.UU. y Colombia, junto con los sindicatos en los EE.UU. y Colombia, vengan a la mesa a identificar metas específicas, y establecer puntos de referencia que traigan el tipo de cambio que todos estamos buscando, un cambio duradero que proteja a los trabajadores y sus derechos”.

“Señor presidente, teniendo en cuenta que los EE.UU. y Colombia renovaron el Plan de Acción Laboral hasta finales de 2014, ahora es el momento de renovar los compromisos políticos. Ahora es el momento para la acción conjunta.

“Habiéndome reunido con el ministro Pardo, y con nuestros colegas en el Departamento de Trabajo, sé que la voluntad política para ello está ahí. Ahora es el momento para una acción rápida. Las lecciones de Colombia deben ser lecciones para todos nosotros en los EE.UU. cuando estamos participando en negociaciones comerciales de todo el mundo”.

“Nuestros acuerdos comerciales deben incluir los más altos estándares laborales, hitos concretos para garantizar el cumplimiento de estas normas, y un plan claro para supervisar su aplicación. Cualquier cosa, menos dejar a los trabajadores más vulnerables en todo el mundo en situación de riesgo. Cuando estamos protegiendo a los trabajadores y sus derechos en Colombia y en todo el mundo, nos estamos moviendo en la dirección correcta. Sigamos avanzando y aspirando a los estándares laborales más altos en todas las naciones”.

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