Situación del Trabajo Decente en América Latina, según informe de la RedLat

"La ruta de la lana", foto de María López, de Colombia. Concurso Latinoamericano de Fotografía.

Recientemente se publicó el Segundo Informe de la RedLat, correspondiente al año 2016. Un informe de investigación que tiene como objetivo rastrear los déficits de trabajo decente en los 7 países que conforman esta Red: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú, México, Uruguay, países en los que, según el informe, se han profundizado los déficits de trabajo decente.

Creada en 2005, la Red Latinoamericana de Investigaciones sobre Compañías Multinacionales (RedLat) reúne instituciones de estos 7 países latinoamericanos, entre ellas confederaciones sindicales y centros de investigaciones, como la Escuela Nacional Sindical, por Colombia.

Uno de los propósitos de RedLat es profundizar el conocimiento sobre el comportamiento laboral de las compañías multinacionales en la región, hacer seguimiento a los acuerdos marco globales, así como utilizar la información recogida para apoyar e impulsar la acción sindical, reafirmar y fortalecer el poder de los sindicatos, contribuyendo a su reconocimiento como actores sociales relevantes. Parte de la base de que, para promover el trabajo decente en la región, el movimiento sindical debe tener información cualificada para construir sus acciones y enfrentar las adversidades.

En comparación con el primer informe, el cual fue elaborado en 2015, en este segundo encontramos un entorno muy difícil en los 7 países estudiados, donde fuerzas sociales, políticas y económicas han establecido importantes retrocesos en los principios básicos del estado democrático de derecho. El caso más llamativo fue el golpe parlamentario en Brasil a la presidenta Dilma Rousseff, en abril de 2016.

Informe “La Construcción del Trabajo Decente en America Latina” completo

El informe se divide en 5 partes, que en conjunto analizan los aspectos integrales del concepto de Trabajo Decente y verifican en qué estado se encuentra en los 7 países estudiados. Estas 5 partes son: contexto socioeconómico, oportunidades de empleo, remuneración del trabajo, protección social, y libertad sindical y negociación colectiva.

Veamos algunos datos significativos:

Contexto socioeconómico

Hospital Universitario del Valle. Foto de Bernardo Peña. Concurso Latinoamericano de Fotografía.

Uruguay y Colombia se encuentran entre aquellos países que en 2015 evidenciaron un enlentecimiento en su ritmo de crecimiento respecto al año previo: mucho más fuerte en el caso de Uruguay (de 3,2% a 1%) que en el de Colombia (4,6% a 3,1%). Finalmente, Brasil se destaca por una fuerte caída del producto ya que en 2015 el PIB cayó 3,8%. En Argentina el PIB creció 2,4% en 2015.

En cuanto a la distribución del ingreso, la CEPAL estima que el 80% de los ingresos de los hogares latinoamericanos provienen del trabajo, lo que hace que éste sea el motor principal de superación de la pobreza y acceso a la protección social.

Colombia es el país con la peor situación de desigualdad: el 10% de la población más rica tiene un ingreso medio 43,9 veces superior al que percibe en promedio el 10% más pobre de la población. Coincidentemente es también uno de los países más desiguales a partir del análisis del índice de concentración de la riqueza Gini. Aun así, el mayor avance en el índice de Gini se registró en nuestro país, así como en Chile y Brasil, países donde se registra además la mayor desigualdad de ingresos de la región. En el otro extremo se encuentra Argentina con los mejores datos en términos de distribución de ingresos, seguido por Uruguay.

México es el país de la RedLat con el peor índice de pobreza, que prácticamente alcanza a la mitad de la población. Le sigue Colombia, con un 28,5% de la población por debajo del umbral de pobreza y otro 8,1% en situación de pobreza extrema. En Perú la pobreza se ubicó en 21,8% en 2015 y se concentró fundamentalmente en el medio rural.

Oportunidades de empleo

Antes, el principal desafío laboral de los países de América Latina y El Caribe era la reducción de sus elevadas tasas de desempleo. En la actualidad, el gran reto es la disminución de la informalidad, un problema persistente del mercado laboral y gran obstáculo para la inclusión y el progreso social y económico de los países.

De acuerdo con la OIT, en la región hay 130 millones de personas trabajando en condiciones de informalidad (el 47,7% de los trabajadores de la región). Se sabe que el 84% de los trabajadores cuenta propia son informales y que el 60% de los de microempresas también lo son, el 79% de las trabajadoras domésticas están en esta condición y 6 de cada 10 jóvenes con empleo están en la informalidad.

En 4 de los 7 países estudiados la tasa de ocupación disminuyó en Brasil, Chile, Perú y Uruguay. Se destaca el caso de Brasil, en donde la reducción fue de 2,6 puntos porcentuales (pp) entre 2014 y 2015, producto de la crisis económica y política que vive este país. Por el contrario, Colombia reportó un leve incremento de la tasa de ocupación (0,6pp) y en México permaneció invariable.

En 2015 en Colombia el 68,1% de los ocupados estaba en condición de informalidad. En la zona urbana la tasa de informalidad fue de 62,3%, mientras que en la rural fue de 89,3%. La tasa de informalidad de las mujeres fue algo superior a la de los hombres.

Remuneración del trabajo

Las remuneraciones e ingresos por el trabajo no suelen encontrarse entre las dimensiones relevadas en nuestros países como indicadores de la calidad del empleo. Cuántos trabajadores ganan menos de un salario mínimo o se encuentran por debajo de un determinado umbral de ingresos, son datos que usualmente no están disponibles en los institutos de estadística que relevan la información del mercado de trabajo.

Las remuneraciones son un componente central de la calidad del trabajo y un importante indicador del nivel de vida al que pueden acceder los trabajadores, y la política salarial es una fuerte herramienta para erradicar la pobreza.

Entre 2014 y 2015, con la excepción de Argentina, se registraron caídas del salario mínimo en todos los países de la región. Al respecto, existe una clara separación en dos conjuntos de países: por un lado, aquellos en los que menos del 15% de los trabajadores (ocupados y asalariados) reciben menos de 1 salario mínimo, caso Uruguay, Chile y México. Y por otro lado, los países en los que entre un tercio y la mitad de los ocupados recibieron menos de un salario mínimo, casos Argentina, Brasil, Colombia y Perú.

Todavía se está muy lejos la igualdad salarial entre hombres y mujeres, en desventaja de las últimas. En relación con este tema, hay un grupo de países donde la brecha salarial entre hombres y mujeres no supera el 30%, caso Chile (30%), Argentina (30%), Colombia (25%), México (19%) y Perú (29%). En Brasil la brecha es mucho más elevada (42%).

Que hay en protección social

“Conchita”, foto de Giulia Iacolutti, de México. Concurso Latinoamericano de Fotografía.

El acceso a la protección social constituye un derecho fundamental y es, por tanto, un pilar central del trabajo decente. En el mundo, más de la mitad de las y los trabajadores no cuenta con cobertura de seguridad social, enfrentan riesgos en sus lugares de trabajo, cuentan con nulas o bajas pensiones y seguros de salud inadecuados.

Si bien en los últimos años América Latina ha logrado avances en seguridad social, aún son insuficientes porque persisten diferencias importantes entre regiones y países. Un alto número de personas todavía no cuenten con acceso a un sistema integral de protección social.

En cuanto al cubrimiento en salud, en Argentina el 100% de la población tiene cobertura en la medida en que cualquier persona puede acceder a los hospitales y centros de salud públicos. En Chile el cubrimiento es del 80%, en Brasil el 71% de la población tiene afiliación al sistema público, el resto está cubierto con seguros de salud privados. Y Colombia está rezagado en ese tema: solo el 40,8% de ocupados se encontraba afiliado al sistema de salud.

Mientras que en algunos países de la RedLat más del 70% de los ocupados cotiza en un sistema de pensiones, como Brasil, Argentina y Uruguay (68,8% en el caso de Chile), en otros países impera la exclusión del sistema pensional, con más del 60% de los ocupados por fuera de estos. Tal es el caso de Colombia, México y Perú, donde de cada 100 ocupados solo 35 cotizan a pensión.

En Chile las consecuencias socioeconómicas dela implementación del sistema privado de pensiones se ha transformado en una bandera de lucha de los movimientos sociales, que exigen el fin de las entidades privadas que administran los fondos de pensiones, que condenan a la pobreza e indigencia a la mayoría de las personas que se jubilan.

De los 7 países analizados, México y Perú no tienen seguro al desempleo ante la eventualidad de la pérdida del puesto de trabajo. En los demás sí existe, pero con cobertura muy baja. En la región menos del 5% de los ocupados tiene derecho al pago de un seguro de desempleo. Esa deficiencia se debe no solo a la dinámica de los mercados laborales, donde prevalece la informalidad, sino también a las restricciones impuestas al acceso a la asistencia social.

En cuanto a cobertura por accidente de trabajo, en países como Argentina, Brasil, Chile y Uruguay la mayoría de los ocupados está afiliado a un seguro por accidente de trabajo. Sin embargo, una amplia cobertura no siempre va de la mano de una alta calidad de los seguros. En países como Colombia y Perú la afiliación es muy baja: menos de la mitad de los trabajadores. 

En los 7 países de la RedLat existe el derecho a licencia por maternidad, pero con diferencias en cuanto a su temporalidad. En Chile, alcanza las 24 semanas, mientras que en Colombia y Uruguay oscila entre las 14 y 16 semanas, siendo inferior en el resto de países. En Brasil, la licencia por maternidades de 16 semanas, extendida en 60 días más para algunas trabajadoras.

 Libertad sindical y negociación colectiva

En este apartado se revisa el uso que hacen los países sobre la normatividad internacional y sobre los instrumentos de la OIT para denunciar las violaciones a la libertad sindical.

El país con más ratificaciones de los convenios de la OIT a nivel mundial es España, con 133, seguido por Francia con 127, Italia con 113, Noruega con 109 y en quinto lugar Uruguay, con 109. De los países de la RedLat, el segundo en cuanto a ratificaciones es Brasil, con 96 convenios. De los 8 convenios fundamentales ha ratificado 7, no ha ratificado el convenio 87 “sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación. Además, tampoco ha ratificado el convenio 189 sobre trabajo doméstico. El tercer país es Argentina, que ha ratificado 80 convenios.

El país de la región con menos convenios ratificados en Colombia: solo 61. Ratificó los 8 convenios fundamentales y 3 de los 4 de gobernanza. En 2014 ratificó el convenio 189 para protección del trabajo doméstico.

También Colombia es el país con más casos vigentes (sin resolver) en el Comité de Libertad Sindical: 39, de ellos 19 están activos y 20 en seguimiento. El siguiente país es Perú, con 32 casos. El tercer lugar es Argentina, que tiene 18 casos vigentes. Y le sigue Chile, con 6 casos presentados.

El movimiento sindical debe impulsar la ratificación de estos convenios, al ser una fuente de derecho para los trabajadores. La no ratificación de un convenio fundamental sobre libertad sindical tanto en Brasil como en México, pone en entredicho un consenso básico mundial. Se hace patente la necesidad de que estos dos países impulsen los mecanismos de denuncia dentro del Comité de Libertad Sindical, para que tanto sindicatos como centrales sindicales puedan auxiliarse en el derecho internacional para la denuncia de violaciones a la sindicalización y la negociación colectiva.

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