Reparación colectiva al movimiento sindical: una historia que empieza a construirse

 

Por Leidy Sanjuán

Coordinadora de Derechos Humanos de la ENS

Las luchas y reivindicaciones obreras en Colombia han encontrado incontables obstáculos a lo largo de la historia. El más cruel y letal de ellos: la violencia. Desde 1986 se han registrado 12.924 violaciones a la vida, libertad e integridad de trabajadores y trabajadoras, y 2.942 de ellas son asesinatos. 487 sindicatos han sido víctimas de por lo menos un hecho violatorio contra alguno de sus afiliados, y 313 han visto morir asesinado, por lo menos, a uno de sus miembros.

Esta violencia no sólo ha representado pérdidas de vidas y afectaciones a las familias, sino que también ha afectado al movimiento sindical y las organizaciones sindicales; ha propiciado que el movimiento social de las y los trabajadores sea excluido de la democracia, y ha favorecido modelos de relaciones laborales restrictivos de sus derechos.

¿Qué sería de la historia de éste país si esos líderes y lideresas que asesinaron estuviesen hoy acompañando las luchas sociales y obreras? ¿Cuánta más sería la afiliación sindical sin los obstáculos de miles de amenazas? ¿Qué sería de los procesos sociales liderados por quienes han tenido que dejar sus ciudades o su país por causa de la violencia? Porque es innegable que los dirigentes sindicales y los afiliados a sindicatos han tenido un liderazgo destacado en la construcción de tejido social.

Por ende, las medidas de reparación colectiva para el sindicalismo las entendemos, en su conjunto, como el restablecimiento de la libertad sindical y los derechos laborales en el país, garantías que han sido gravemente afectadas, y a la que tienen derecho como sujetos de reparación colectiva los 487 sindicatos que han sido víctimas de violencia.

La reparación colectiva al movimiento sindical no puede ser ajena a su fortalecimiento como tal. Debería redundar en el restablecimiento en Colombia de una real y efectiva posibilidad de ejercer la actividad sindical, entendida en su sentido más amplio, es decir, como la forma en que los trabajadores y trabajadoras participan de la construcción de la sociedad. Se trata pues de la creación de condiciones para la transformación de la realidad, para que se garantice el quehacer de los sindicatos.

Esa transformación implica una gran voluntad y compromiso político del Estado, y no puede ser inferior a las afectaciones que la violencia le ha generado al sindicalismo. Debe tener en cuenta que cientos de organizaciones sindicales han visto debilitar sus procesos sociales y su capacidad para defender derechos laborales y libertades sindicales.

Por su parte, el movimiento sindical enfrenta varios retos:

1- La discusión amplia en su interior para la construcción de acuerdos frente a las reivindicaciones y exigencias para la reparación colectiva con enfoque de libertad sindical.

2- La construcción de un inventario de los daños, con base en ejercicios de memoria histórica sindical y de construcción de agendas de reparación colectiva de las organizaciones que han sido víctimas de violencia.

3- La elaboración de una propuesta concreta de reparación colectiva al movimiento sindical.

De tiempo atrás el movimiento sindical viene avanzando en sus reflexiones sobre la manera cómo debe ser reparado colectivamente. Ha avanzado en reconocer que la manera “como se han ejecutado los crímenes contra sindicalistas, ha truncado sus proyectos de vida, y destruido sus ideales, pensamientos y objetivos nobles de la lucha sindical y política, […] por tanto se hace apremiante y necesario reconstruir y visibilizar, con la participación del movimiento sindical colombiano, la problemática, partiendo de determinar la magnitud del daño sufrido por las víctimas en el sindicalismo”.

Además, se han realizado algunas propuestas concretas respecto de la reparación colectiva, como las que se hicieron en el Encuentro Nacional de Víctimas Pertenecientes a Organizaciones Sociales, donde la mesa del sector sindical enunció que “para el sindicalismo, la reparación colectiva, consiste esencialmente en el restablecimiento pleno de las libertades sindicales y los derechos humanos, y que para ello será necesario la realización de profundas reformas institucionales y el fortalecimiento y restablecimiento de las organizaciones sindicales como instituciones esenciales a todo sistema democrático”.

Puede concluirse entonces que las reflexiones sobre la reparación colectiva al movimiento sindical han estado siempre orientadas a la restitución de un ambiente propicio para el ejercicio de la libertad sindical, y para la participación del movimiento social de los trabajadores y trabajadoras en la democracia.

La respuesta del estado

Por su parte, el Estado colombiano ha presentado algunas respuestas a las demandas de las víctimas en materia de reparación colectiva: el Programa Institucional de Reparación Colectiva y la Ley 1448 y su decreto reglamentario 4800 de diciembre de 2011.

El actual marco legal es lo suficientemente amplio como para propiciar espacios de incidencia para el sindicalismo. Propone un procedimiento participativo que, de aplicarse como se encuentra actualmente reglamentado, podría abrir espacios de incidencia para que el movimiento sindical proponga su diagnóstico de los daños colectivos y sus medidas de reparación.

También este marco legal abre un canal de diálogo alrededor de la reparación colectiva con el gobierno colombiano, a través de la Unidad Nacional de Reparación y Atención a Víctimas, desde donde se apoyará técnicamente la elaboración de un Plan Integral de Reparación Colectiva al Movimiento Sindical, que posteriormente será objeto de múltiples negociaciones con la institucionalidad, e incluso puede demandar de la movilización del movimiento sindical.

Pero esto también significa un reto para el sindicalismo, en tanto debe profundizar en las propuestas de reparación colectiva y proponer aquellas que de manera más efectiva respondan a las particularidades, necesidades y expectativas de reparación colectiva del movimiento sindical y de las organizaciones que directamente han sido víctimas de la violencia.

La reparación colectiva como respuesta necesaria

La violencia antisindical se ha caracterizado por ser histórica, selectiva y sistemática. Hace parte de una exclusión que ha favorecido la vulneración de los derechos laborales de trabajadores y trabajadoras, y de las libertades sindicales. Así, la manera como se ha violentado al movimiento sindical y las afectaciones sufridas, debe ser el punto de partida para el análisis de medidas para la reparación colectiva; deberán de tener en cuenta las formas de expresión de esa violencia y sus lógicas, y los diversos niveles de afectación colectiva: los daños al sindicalismo, los daños a organizaciones sindicales, y los daños a trabajadores y trabajadoras.

Es entonces de vital importancia garantizar un diagnóstico de los daños con el  movimiento sindical. Deben validarse y afinarse las propuestas de medidas de reparación que se han definido en espacios sindicales, pero también deberá trabajarse en el nivel de las confederaciones y federaciones y de los sindicatos que han sido afectados por la violencia.

Para esto, es de gran importancia exigir que la reparación al movimiento sindical y a las organizaciones victimizadas sea producto de un proceso riguroso y concienzudo de identificación de los reales daños causados por la larga historia de violencia. Por eso es imperativo reconstruir la memoria, es condición necesaria para determinar los daños que ha causado la violencia antisindical, y así evitar  caer en la definición de medidas apresuradas e improvisadas de reparación que no aporten a la transformación del mundo laboral y sindical, ni a revertir las afectaciones causadas por la violencia.

La memoria histórica sindical, ante todo, encierra la posibilidad de que el sindicalismo reconstruya su pasado como punto de partida para transformar las condiciones actuales. Reconstruir las trayectorias sindicales y el obstáculo que la violencia le ha representado es una tarea pendiente.

Propuestas integrales

Es importante que se impulsen propuestas integrales que realmente correspondan a los daños causados al movimiento sindical, a las federaciones y a los sindicatos de base, sujetos de reparación colectiva. Algunas pueden ser:

—Medidas que restituyan las situaciones iniciales, reconstruyendo organizaciones sindicales exterminadas y debilitadas y resucitando convenciones colectivas acabadas. En este sentido, es necesario reivindicar medidas de reparación para organizaciones exterminadas y/o sin capacidad de negociación.

—Medidas legislativas que permitan transformaciones de fondo, tales como la aprobación en implementación con participación del sindicalismo del estatuto del trabajo. Que además ordenen y reglamenten el cumplimiento de las recomendaciones de órganos internacionales.

—Medidas simbólicas, tales como la generación de publicaciones en múltiples medios y de manera masiva, que permitan conocer las historias de vida de personas y organizaciones sindicales afectadas por la violencia antisindical, actos públicos de desagravio frente al sindicalismo y a las organizaciones violentadas, donde se haga un reconocimiento de la responsabilidad estatal por acción u omisión en la violencia antisindical.

—Medidas de reparación judicial, tales como una política eficaz de superación de la impunidad.

Pero lo más importante son las medidas políticas, y es allí donde el Estado podrá evidenciar cuál es su compromiso con la reparación colectiva al movimiento sindical; cuál es su compromiso con el fortalecimiento de las organizaciones sindicales, su crecimiento, la promoción del sindicalismo, con garantizar la negociación colectiva al grueso de los trabajadores y especialmente en el sector público, con garantizar la movilización de los trabajadores y trabajadoras y con las garantías del derecho de huelga. Pero además, y atendiendo a las razones por las que se ha violentado al sindicalismo, cuál es su compromiso con garantizar el trabajo decente en Colombia a través de la eliminación de todas las formas de intermediación ilegal, y el reconocimiento del derecho de asociación para todo trabajador y trabajadora.

Más aun, miles de trabajadores y trabajadoras han sido violentados por ser críticos frente al modelo de salud, de la educación, de la política minero energética, de las políticas de protección de los recursos naturales, a la privatización de empresas públicas y del detrimento del patrimonio público, que también es de los trabajadores. En otras palabras, unas medidas políticas de reparación deben darle al movimiento sindical su lugar en la construcción de una sociedad justa, y deben darle garantías para promover sus ideas.

Existen debilidades que hay que subsanar para enfrentar el reto de la reparación colectiva: pocos sindicatos están organizados en función de la reparación colectiva; faltan recursos para el emprendimiento de procesos que lleven a la construcción de memoria histórica y a planes propios y autónomos del sindicalismo para la reparación colectiva; hace falta una discusión amplia del sindicalismo para la construcción de acuerdos frente a las reivindicaciones y exigencias para la reparación colectiva con enfoque de libertad sindical; aún es incipiente la construcción de un inventario de daños al movimiento sindical, con base en ejercicios de memoria histórica y de construcción de agendas de reparación colectiva de las organizaciones que han sido víctimas de violencia. Es menester emprender la elaboración de una propuesta concreta de reparación colectiva al movimiento sindical.

¿Cuál es entonces el camino? 

Actualmente se encuentra abierto un canal de diálogo con el Estado para emprender acciones tendientes a la reparación colectiva, que debería comprender distintos momentos:

  • Los sindicatos requieren de un momento de discusión del tema para generar posturas unificadas. Es importante que las organizaciones sindicales afectadas por la violencia en todo el país conozcan los mecanismos y las alternativas que en materia de reparación colectiva les ofrece la ley y la institucionalidad dispuesta para ello, pero también los límites que las mismas leyes y las voluntades políticas imponen. La institucionalidad podría facilitar estos espacios, siempre y cuando se garantice la independencia del movimiento sindical.
  • Es necesario un momento de definición de medidas de reparación colectiva a nivel de las afectaciones al movimiento sindical, de definición de estrategias de criterios y garantías de participación en el proceso.

 

  • Es necesario el apoyo a procesos de memoria histórica propios del sindicalismo. El diagnóstico de los daños al movimiento sindical no puede realizarse sin procesos de reconstrucción de la memoria, no sólo como medida de reparación, sino como puntos de partida para la definición de medidas colectivas de reparación. Los procesos de memoria histórica deben contemplar el nivel de los sindicatos, las federaciones y las confederaciones.
  • Es necesario un momento de definición de programas de reparación colectiva. Para garantizar la reparación a las organizaciones sindicales es importante que los sindicatos que han sufrido violencia generen sus propuestas, identifiquen los daños colectivos y construyan planes de reparación colectiva.
  • Deberán hacerse propuestas que garanticen la participación del sindicalismo, y que establezcan el diálogo permanente durante todo el proceso.

Finalmente, es de resaltar que la implementación de medidas de reparación colectiva debería constituirse en herramienta fundamental para procurar el inicio de un diálogo social fluido y eficaz, y el establecimiento de un pacto social amplio, incluyente, en el que tengan activa participación los sectores sociales, en especial los sectores victimizados, entre ellos el sindicalismo.

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