La paz en el trabajo

Un diálogo con el padre Francisco de Roux


Hoy presentamos 3 vídeos, de 4 minutos, producidos por el Área de Comunicaciones de la ENS, en los que el sacerdote jesuita Francisco de Roux, reconocido defensor de los Derechos Humanos, habla del proceso de paz y el plebiscito, puntualiza la que debe ser la actitud política y ética de los trabajadores, el sindicalismo y los colombianos en general.

De Roux es Provincial de la Compañía de Jesús en Colombia, Magister y Doctor en economía, fue director del Cinep, director del Programa Desarrollo y Paz del Magdalena Medio y columnista de los periódicos El Tiempo y El Espectador.

En el primer vídeo habla de la construcción de la paz y la convivencia en el trabajo; en el segundo responde a la pregunta: ¿son malos los conflictos?; y en el tercero explica por qué el liderazgo de los sindicalistas en el tema de la paz debe ser moral. Algunas de las frases y afirmaciones del padre de Roux son:

“Debemos asumir el conflicto con altura y con ética, defender nuestras posturas y respetar las de los demás”.

“Quiero invitar a los colombianos a que votemos el plebiscito a conciencia. Tenemos que poner sobre la mesa las razones por las cuales vamos a dar el voto en una dirección o en otra. Eso no significa excluir a los otros sino enriquecer el discernimiento colectivo. Porque lo que está en juego no es solo el acuerdo de La Habana, éste es el punto de partida de un proceso hacia las transformaciones profundas que el país tiene que hacer. Pero primero tenemos que dejar de matarnos”.

“Mi mensaje a los sindicalistas es que nada nos hace crecer más como seres humanos que enfrentar el conflicto con determinación, coraje y respeto; presentar con transparencia los puntos que queremos se solucionen y las razones por la cuales pedimos esas soluciones”.

“No nos interesa el futuro del presidente Santos, ni el futuro del expresidente Uribe, ni el de las FARC, lo que nos interesa es que podamos vivir como seres humanos. Esa ha sido la gran lucha del sindicalismo como constructor de valor en el trabajo cotidiano, para que ese valor se transforme en calidad de vida para nuestras familias”.

“A partir de ahora el desafío es enorme. Si ya pudimos dialogar sobre lo que era más difícil, tenemos que entrar a solucionar los grandes problemas que nunca resolvimos: la calidad de la vida laboral, la garantía del empleo para la mayoría, la terminación de la corrupción, que haya tierra para los campesinos, etc., etc.

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