Historias tras las cortinas: cifras y testimonios sobre el trabajo doméstico en Colombia

Historias tras las cortinas cifras y testimonios
(Foto cortesía de Utrasd)

Este informe recoge algunos testimonios y cifras importantes sobre el trabajo doméstico en Colombia presentadas en el libro “El trabajo doméstico en Colombia: historias tras las cortinas”, lanzado recientemente.

“Nunca se cumple el acuerdo de salida, pero a una como trabajadora sí le toca cumplir la hora de llegada. Y ¡ay si llega tarde!”… “Manizales es fría y ellos tenían calentador para bañarse con agua caliente. Pero a mí no me dejaban. La señora me abría la puerta, así estuviera desnuda, y me cerraba la llave, me hacía bañar con agua fría, la humillación era espantosa”.

Los anteriores son apenas dos de los muchos testimonios que recoge el libro “El trabajo doméstico en Colombia: historias tras las cortinas”, resultado de la investigación realizada por la Escuela Nacional Sindical en alianza con la Universidad de Cartagena, con base en estudios de casos en Urabá, Medellín Cartagena y 4 comunidades rurales de esa ciudad.

Aparte de un nutrido acervo de cifras y testimonios sobre las condiciones laborales del trabajo doméstico, el libro constituye un análisis de fondo sobre la problemática de este oficio, que en Colombia ocupaba a 680.566 personas en 2017, según el DANE.

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Un oficio socialmente minusvalorado, invisibilizado y altamente vulnerable, no solo por su precariedad (el 61% de estas personas gana menos de un salario mínimo, el 77% recibe alimentos como pago en especie, y al 99% no les pagan horas extras, para solo mencionar algunas cifras), sino también por estar cruzado de discriminaciones de todo tipo: de clase (la mayoría habita en cordones de pobreza de las ciudades y muchas son víctimas del conflicto armado), discriminación de  género (el 98% son mujeres), y el racismo (muchas son negras).

El libro –que se complementa con una versión resumida en cartilla pedagógica– fue presentado en el marco del II Encuentro Nacional de Trabajo Doméstico realizado en Medellín el pasado fin de semana, evento que por segunda vez reunió a todas las organizaciones sociales y 110 mujeres que en los últimos años han luchado por los derechos en el trabajo doméstico.

En los siguientes videos, Viviana Osorio, una de la investigadoras, da cuenta del trabajo de la investigación: 

Aparte de la presentación del libro, el foco del Encuentro se centró en concertar una agenda nacional de trabajo decente para el sector, la cual será presentada al gobierno de Iván Duque, y se aspira a que también sea concertada con representantes de las y los empleadores de los y las trabajadoras domésticas.

Fue destacada la presencia en el evento de la senadora Angélica Lozano y la excandidata vicepresidencial, Ángela María Robledo, dos mujeres que desde el Congreso de la República han impulsado normas en beneficio del sector, en concordancia con el Convenio 189 de la OIT sobre trabajo doméstico, ratificado por Colombia en el 2012.

Asimismo, estuvieron presentes voceros de las organizaciones que conforman el Intersindical de Trabajo Doméstico, grupo creado en el 1º Encuentro, realizado en el 2016, del cual hacen parte el sindicato Unión de Trabajadoras Afrocolombianas del Servicio Doméstico en Colombia (Utrasd), Sintraimagra, Sintrahin y la Asociación de Mujeres Trabajadoras del Hogar, de Bucaramanga.

La organización de este II Encuentro corrió por cuenta del sindicato Utrasd, con el apoyo de las agencias de cooperación Care y Sask, y el acompañamiento de la Universidad de Cartagena, la Fundación Bien Humano, Hablemos de Empleadas Domésticas, así como la ENS y Fescol.

Los siguientes videos muestras extractos de lo dicho por la excandidata presidencial Angela María Robledo durante el encuentro sobre el trabajo doméstico en Colombia 

Hay avances, pero…

 Es claro que Colombia ha avanzado en conquista de derechos para las trabajadoras domésticas, gracias a su organización y a la presión política que se ha ejercido.

En efecto, luego de la adopción del Convenio 189 de OIT, que hace a las domésticas sujetos de derechos y especial protección, se estableció la mesa tripartita de seguimiento a la aplicación de este convenio. Asimismo, en el Congreso salió adelante la Ley 1788 de 2016, que les reconoce la prima de servicios en los mismos términos que al resto de trabajadores colombianos.

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El pero, es que aún falta mucho para que en la práctica estas normas se materialicen. Todos los indicadores muestran que no hay avances significativos en formalización laboral, prestaciones y seguridad social, y sobre todo en condiciones de dignidad humana. La exposición a situaciones de maltrato, violencia y discriminación en el lugar de trabajo sigue al orden del día. Subsiste casi incólume la deuda histórica que la sociedad tiene con las trabajadoras domésticas.

Como bien lo señaló en su intervención la excandidata Ángela María Robledo: “Hoy la economía del cuidado está en el corazón de las sociedades modernas. Porque el cuidado de la vida, que es lo que hacen las trabajadoras domésticas, es una labor valiosa, y hay que buscar que sea decente y lo hagan en condiciones dignas”.

Refiriéndose a la ley de prima, la parlamentaria dijo que la sola ley no basta, que hay necesidad de hacer mucha pedagogía entre los y las empleadoras para que materialicen los derechos de sus trabajadoras. La justicia laboral debe empezar por casa, añadió. Como también es necesario que de parte del Ministerio de Trabajo haya inspección en las casas donde laboran, la cual hoy no existe.

Sobre la inclusión de las domésticas al sistema de seguridad social, Ana Teresa Vélez, de la ENS, consideró que es un tema complejo, porque así los empleadores quieran afiliarlas a la seguridad social, no saben cómo hacerlo, sobre todo en el caso de quienes trabajan en por días, se enredan para calcular la cotización a salud y pensiones. “Claro que eso no es disculpa para no afiliarlas, pero esa es la realidad y es un reto que tenemos que superar”, señaló Vélez,

Anunció que la ENS adelanta una investigación sobre las razones por las cuales no se están cumpliendo en la práctica los derechos ya ganados por las trabajadoras domésticas, la cual estaría lista para finales de este año. “No tenemos la voz de las y los empleadores, y necesitamos escucharla para que, en conjunto con sus trabajadoras, encontremos mecanismos más eficientes”, agregó.

Por su parte María Roa, secretaria de Utrasd, desde su experiencia como doméstica dijo sobre las prestaciones sociales:

Cuando les decimos a los patrones que tenemos derecho al salario mínimo con todas las prestaciones, ellos nos dicen que no les da el presupuesto, que no necesitan afiliarnos a salud porque ya tenemos Sisben, y que eso mejor nos lo pagan en especie, porque comemos en la casa. Algunos pagan menos del salario mínimo por la comida que nos dan, y otros dicen que llevemos el almuerzo en coca, como hacen los trabajadores en las empresas. Entonces les decimos: está bien, llevamos la coca, pero nos pagan como se debe, es decir, a partir del salario mínimo, con todas las prestaciones y horas extras remuneradas”.

 Y sobre el tema de las primas, Roa agregó:

 “Como excusa para no pagarnos la prima nos dan aguinaldos para nuestros hijos, o ropa de segunda, o un televisor viejo, y así compensan la prima. Pero nosotras ya hemos aprendido que tenemos los mismos derechos que cualquier trabajador, y los reclamamos. Si no es así, no les trabajamos”.

Lo principal que dijo María Roa durante el encuentro está en los siguientes videos

 Cifras de la precariedad en el trabajo doméstico en Colombia

Los pocos avances en el cumplimiento de las normas que regulan el trabajo doméstico, se ponen en evidencia en la Gran Encuesta Integrada de Hogares del DANE (2010–2017). Veamos algunos datos relevantes:

Por su origen social, el 90% de las domesticas se concentran en estratos bajos.

El 61% gana menos de un salario mínimo, el 77% recibe alimentos como pago en especie y al 99% no les pagan horas extras. La prima de navidad no aumenta de manera importante, pese a que la obliga la ley.

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La tasa de desempleo es 5.5%, aunque viene disminuyendo. La del 2017 es la más baja desde el año 2010.

Casi no hay contrato por escrito, prevalece el verbal en el 88,6% de los casos. El 76.6% es contrato a término indefinido y el 22.9% a término fijo, lo que no se traduce en estabilidad laboral tal como la entendemos. Son más bien contratos indeterminados, porque el empleador las despide cuando quiere. Lo otro es que en la mayoría de los casos terminan cuidando más personas de las que inicialmente pactaron.

En cuanto a edad, el 56% es mayor de 40 años. El 8.4% tienen 60 o más años, dato preocupante de frente a la pensión de vejez, que todavía no tienen.

El 4.5% no ha asistido a la escuela, el 38% solo tiene primaria, y solo un 7.4% tiene educación superior.

La afiliación al régimen contributivo de salud se mantiene en 39%, y la de pensión está estancada en 18%.

El 26% goza de vacaciones remuneradas y cesantías. La afiliación a riesgos profesionales está en 17.5%.

Queda por verificar de qué manera la diáspora venezolana está afectando las condiciones del trabajo doméstico en Colombia, y qué nivel de vulneraciones sufren las mujeres venezolanas que ejercen esta labor en el país.

 Utrasd se fortalece

Previo al II Encuentro Nacional de Trabajo Doméstico, también en Medellín se realizó la primera asamblea nacional de delegadas de la Unión de Trabajadoras Afrocolombianas del Servicio Doméstico en Colombia (Utrasd), la organización sindical más representativa de su clase en el país, ya también reconocida internacionalmente.

Desde el 2013, año en que se constituyó en Medellín con 28 mujeres negras, Utrasd ha venido abanderando la lucha por los derechos de las domésticas y ha logrado hacer visibles sus condiciones de discriminación racial, laboral, económica y de género. Y en esa misma medida se ha fortalecido. Hoy cuenta con 450 afiliadas (no todas negras, dos hombres entre ellas), 5 subdirectivas en el país (Urabá, Cartagena, Bogotá, Neiva y Medellín), una ley ganada en el Congreso (ley de primas).

“Estamos muy contentas porque llevamos apenas cinco años y es la primera asamblea nacional de delegadas. Nos expandimos a otras regiones que necesitaban nuestra presencia. Eso lo hemos logrado a pesar de ser un sindicato que no es de empresa, es de mujeres con muy poco tiempo para salir de las casas donde trabajan. Y así nos podemos unir y mostrarles a otros sindicatos un camino posible”, afirma María Roa, quien fue reelegida en la junta directiva de Utrasd y ocupará el cargo de secretaria general.

Por su parte Andrea Londoño, de la Fundación Bien Humano y su programa Hablemos de Empleadas Domésticas, expresó su admiración por la labor y el desarrollo de Utrasd:

Es algo difícil de explicar, pues es un sindicato que existe contra todo pronóstico. Es una organización de base, de mujeres trabajadoras domésticas, de origen afro la mayoría, desplazadas muchas de ellas, sin tiempo para reunirse, y aun así están ahí, cumpliendo, luchando por sus derechos. Eso no le cabe en la cabeza a nadie”.

Vea algunas de las hitorias de las trabajadoras domésticas que hacen parte de Utrasd


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