Condiciones socioeconómicas, laborales y sindicales de los trabajadores del café

—Resultado de una encuesta—

 Octubre es mes de cosecha de café en Colombia, actividad que ocupa un enorme “ejército” de recolectores del grano en los departamentos cafeteros, hombres y mujeres para quienes las condiciones en las que trabajan no se compadecen con la riqueza que generan. Entre los trabajadores del agro son tal vez los que padecen de condiciones laborales más precarias.

Lo anterior se infiere de los resultados de una encuesta que realizó la Escuela Nacional Sindical en junio de este año entre recolectores en 4 regiones cafeteras del país: Antioquia, Huila, Tolima y Caldas.

En total se hicieron 142 encuestas por muestras aleatorias, 92% a hombres y 8% a mujeres. No es de ninguna manera una muestra representativa del total de trabajadores del café en Colombia, que son 716 mil, pero si da pistas certeras sobre las características socioeconómicas del grueso de ellos: los que se dedican a la recolección del grano en tiempos de cosecha.

La encuesta proporciona asimismo información laboral y empresarial, datos sobre el grado de satisfacción y las condiciones de trabajo, sobre seguridad social y salud en el trabajo, protección sindical. Se aplicó en forma directa afuera de los lugares de trabajo, principalmente en plazas públicas, plazas de mercado, ventas de café y lugares informales de “enganche laboral”. Y estos son sus resultados:

Caracterización socio-económica

Procedencia: El 38% de los encuestados dijo ser de Antioquia, el 16% de Tolima, 12% de Caldas, y 9% del Valle del Cauca, todas, zonas de gran cultura cafetera.

Estrato socio-económico: El 83.1% de los encuestados son de estratos 1 y 2, y el 86% de ellos tienen en el trabajo del café su única fuente de ingreso.

 Estado civil: El 47.9% de los encuestados son solteros, 25.4% están en unión libre y sólo el 18.3% son casados. La lógica misma de trabajo, su carácter nómada e inestable dificulta la conformación de lazos familiares, otra dimensión que a los recolectores de café los empuja hacía el aislamiento cultural y la marginalidad.

Cabezas de familia: El 56.6% responde económicamente por sus familias, porcentaje que sube al 66.6% en el caso de las mujeres. El 73,4% responde por menos de 3 personas, el 19.5% por 4 o 5 personas, y el 7,8% por más de 5, con ingresos que pocas veces superan un salario mínimo legal vigente (SMLV).

Bajo nivel educativo: Son trabajadores con bajas tasas de escolaridad y alta deserción escolar. De los encuestados solo el 10.6% realizó estudios secundarios, el 48.6% logró terminar  primaria, y el 16.9% ni siquiera estudió. Sólo una persona pasó por la universidad y se desempeña en funciones administrativas.

Alta migración laboral: De los 142 encuestados, el 18.8% son personas que se desplazan de región en región en busca de cosechas. Son contratados por las fincas medianas y grandes, permanecen en éstas durante los periodos de recolección y por lo regular en condiciones de alojamiento y alimentación que dejan mucho que desear.

Población envejecida: El 68.8% de los encuestados es mayor de 38 años, y solo el 11.3% es menor de 28 años, lo que evidencia la falta de relevo generacional, que es un serio problema que tiene la caficultura. Los jóvenes ya no ven en el campo una opción de vida, los salarios son muy bajos y el trabajo extenuante, por lo que prefieren otros sectores económicos.

Condiciones laborales

Perfiles ocupacionales: El 46.5% de los encuestados solo se desempeña como recolectores, el 23.9% hace oficios varios en la finca y recolectan también. El 9.2% son agricultores-recolectores, es decir, son propietarios de pequeñas parcelas, pero en época de cosecha trabajan en fincas grandes para tener ingresos adicionales para atender las necesidades básicas familiares. El 7.7% son fumigadores de químicos y venenos, pero la mitad de ellos no tiene afiliación a riesgos profesionales. El 12.7% restante hace labores del deshierbe, siembra, celaduría, administración.

 Tiempo en la caficultura: El 64.1% llevan más de 10 años con el café, el 41.5 % más de 20 años, y el 38% más de 30 años, porcentajes que evidencian largas trayectorias laborales en el mismo sector. El 71% del total desempeña siempre la misma función, bien sea en la misma finca o en varias; el 20.4% trabaja solo en épocas de cosecha de café, y el 8.5% lo hace de forma ocasional, como opción laboral esporádica.

Tipo de contrato: El 95.1% de los encuestados no tiene contrato de trabajo escrito. El 59.1% tiene pactado su trabajo a término fijo, ya sea por días (33.8%), por semanas (19.7%), meses o años (2.8%). El 40.8% restante no respondió la pregunta, pues el tiempo del contrato no está estipulado, labora hasta que una de las partes lo considere necesario, sea el trabajador o el capataz de la finca.

Tiempo en el trabajo: Dependiendo de la urgencia de la recolección, el 49.3% de los encuestados trabaja 5 días a la semana, el 45,1% trabaja 6 días. La jornada se inicia entre 5 y 6 de la mañana, y en el 82.4% de los casos superan las 8 horas al día. En épocas de cosecha el 14.8% trabaja horas extras, básicamente para atender el tratamiento del grano en el beneficiadero.

Herramientas y elementos de protección: Al 82.4% de los trabajadores les suministran las herramientas y elementos que necesitan para realizar su labor; al 10% no se les suministran y para el 8% el suministro es parcial. En cuanto a elementos de protección, el 50.7% dice no recibir ninguno y el 3.5% lo reciben parcialmente, a pesar de ser trabajadores expuestos a temperaturas cambiantes y otros factores de riesgo químico y ergonómico y que necesitan elementos como botas, guantes, sombreros, delantales, impermeables, equipo para fumigación, para levante de carga, etc.

Salud y seguridad social: El 25% dice no tener ningún tipo de afiliación a salud, y el 75% restante sí está afiliado, y de ellos solo el 10.6% lo están en el régimen contributivo, y casi ¾ partes pertenece al régimen subsidiado[1], lo que da cuenta de la informalidad en este sector.

Riesgos laborales: El 87% de los encuestados no cuenta con afiliación a riesgos laborales, pese a que un porcentaje considerable ha tendido algún tipo de accidente (20%) y enfermedades profesionales (37%) en las fincas donde han trabajado durante el último año. Entre los accidentes más frecuentes están la intoxicación, cortaduras, caídas y picaduras de culebras. Las enfermedades más comunes son gripas (por la exposición a difíciles y cambiantes situaciones climáticas), migrañas y sangrado por la nariz por las altas temperaturas, alergias y hongos por la pulpa de café.

Afiliación a pensión: Este tema es preocupante, pues el 94% de los encuestados no cotiza a pensión y el 80% no lo ha hecho nunca en su vida. Incluso el 85% de los trabajadores con más de 53 años no tiene ni una semana cotizada, y los que están entre los 18 y 27 años tampoco lo hacen. Son cifras dramáticas, mucho más si se tiene en cuenta el envejecimiento de la mano de obra en este sector. Tanto los trabajadores como los pequeños productores y sus familias carecen de esta protección.

Capacitación laboral: 77.5% dijo no recibir capacitación por parte de sus empleadores. Quienes sí la reciben suele ser en manejo de máquinas, herramientas y químicos, en caficultura y primeros auxilios. Esta capacitación en un 14% la subsidiaron los empleadores, el 3% la Federación Nacional de Cafeteros, y 3% las diferentes cooperativas de las regiones.

Discriminación laboral: EL 77.5% informa no haber sufrido ningún tipo de discriminación laboral, el 20.4% sí la ha sufrido, básicamente por razones de edad avanzada, enfermedades, situación de pobreza y por región de origen.

 Niveles de satisfacción: Al preguntarles a los trabajadores cómo ven la situación actual comparada con la de hace 5 años, el 51,7% coincide en que está peor, el 30,5% dice verla igual, y el 17,6% que está mejor. Al preguntarles qué temas son prioritarios para mejorar su situación, mencionaron en este orden: tener mejores salarios, salud y seguridad social, alimentación, estabilidad laboral, vacaciones, tiempo de descanso y mejora de condiciones de los campamentos.

Organización sindical: En todo el trabajo de campo que realizó la ENS para este estudio, no se encontró ninguna organización que vele por el mejoramiento de las condiciones de vida y laborales de los trabajadores del café. Preguntados si se afiliaría a un sindicato del café, el 50% contestó que sí, argumentando que dicha organización podría mejorar las condiciones laborales y sus garantías en materia de salarios, estabilidad y seguridad social; podría gestionar proyectos para mejorar la calidad de vida del recolector y sus familias, y aportar a la integración cafetera. El 8% que dijo que no se afiliaría, argumentando que no les llamaba la atención este tipo de iniciativas, que no tienen tiempo, desconfían de algunos liderazgos, o temen perder sus empleos o salir perjudicados. El 42% restante no sabe o no responde, dicen que primero tendrían que conocer la naturaleza y fines de dicha organización para poder tomar la decisión.

[1] El régimen subsidiado financia los servicios de salud de la población denominada más pobre y vulnerable, según la caracterización del SISBEN, con recursos provenientes, de un lado, del presupuesto nacional y del otro, de los aportes solidarios de los cotizantes del régimen contributivo.

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