Bajos precios del crudo y despilfarro estatal oscurecen panorama laboral en sector petrolero

Análisis

Por Adrián Vásquez
Investigador de la ENS


Ante los bajos precios internacionales del petróleo, el panorama laboral en este sector de la economía se ve hoy bastante sombrío, tanto con Colombia como en los países que basan la mayor parte de sus ingresos en la explotación de hidrocarburos.

Las compañías petroleras buscan mantener a flote sus finanzas descargando los costes de la crisis sobre los hombros de los trabajadores, los que están en la escala salarial más baja, se entiende, porque los ejecutivos de alta dirección siguen ostentando salarios fabulosos. (Ver artículo: Los 10 salarios más altos de Ecopetrol)
Y lo que es peor: ya se sienten vientos de privatización de algunas de las empresas del Grupo Ecopetrol, con todas las consecuencias negativas que ello traería para el país y los trabajadores.

Es pues una coyuntura que pone al sindicalismo petrolero, especialmente a la USO como su sindicato bandera, ante unas dificultades y retos que debe afrontar con gran habilidad táctica y conocimiento de la situación. Además, debe lograr un amplio apoyo de las comunidades y la sociedad en su conjunto, no solo para defender los puestos de trabajo sino también para preservar a Ecopetrol como patrimonio público.

Pero antes de analizar la coyuntura laboral, es preciso hacer una caracterización del sector petrolero, para encontrar luces que nos ayuden a entender la situación:

Caracterización del sector


En 2014 la Supe-Sociedades registró 676 empresas en el sector petrolero en todos los eslabones de la cadena: exploración, perforación, transporte y refinación. El 30.4% de ellas en el rango de micro y pequeñas empresas por tamaño e ingresos operacionales. El 38.6% en el rango de medianas, y el 30.9% de gran tamaño.

No hay pues mucha diferencia en estos rangos, más no así en la proporción en los ingresos que generan, toda vez que las ventas de las empresas grandes representan el 96.9% del total. Es decir, se trata de un sector con tendencias oligopólicas. No en vano las 16 empresas más grandes del sector están dentro de las primeras 50 más grandes del país según su volumen de ventas. Por fortuna para los colombianos la empresa que concentra la mayor parte de los ingresos es Ecopetrol, que nutre las arcas del Estado por concepto de utilidades, además de por impuestos y regalías.

Como se observa en el siguiente cuadro, las 16 empresas más grandes sumaron en 2014 $114.459.666 millones en ingresos, el 75.4% del total de los ingresos del sector petrolero:

Ránkin 2013 Ránkig 2014 Empresa Ingresos operacionales
2013 2014
1 1 ECOPETROL S.A. $62.514.279 $58.092.632
2 2 ORGANIZACIÓN TERPEL S.A. $12.053.928 $12.709.767
3 5 EXXONMOBIL DE COLOMBIA S.A. $6.026.598 $6.309.036
4 4 META PETROLEUM CORP SUCURSAL COLOMBIA $7.012.230 $5.842.273
5 7 HOCOL S.A. $2.996.245 $4.897.181
6 3 REFINERÍA DE CARTAGENA S.A. $7.150.174 $3.911.264
7 6 CHEVRON PETROLEUM COMPANY $3.978.139 $3.689.350
8 11 CENIT TRANSPORTE Y LOGÍSTICA DE HIDROCARBUROS S.A.S. $1.995.034 $3.056.873
9 8 OLEODUCTO CENTRAL S.A. $2.336.893 $2.849.364
10 10 EQUION ENERGÍA LIMITED $2.017.636 $2.675.147
18 PETROMINERALES COLOMBIA $1.895.161 $2.289.792
19 PACIFIC STRATUS ENERGY $1.827.883 $2.194.685
21 EMERALD ENERGY PLC $727.922 $2.003.570
25 SCHLUMBERGER SURENCO SA $1.259.930 $1.548.544
38 MANSAROVAR ENERGY COLOMBIA $1.288.349 $1.234.718
41 CEPSA COLOMBIA SA $1.211.287 $1.155.471
Fuente: Supersociedades. Estados financieros 2013 y 2014. Desempeño del sector hidrocarburos 2012-2014. Elaboración ENS.

Y en el otro lado, las empresas de tamaño medio y las mipymes generan muy pocos ingresos. Se trata de empresas proveedoras o prestadoras de servicios con escaso poder financiero y capacidad de negociación en las relaciones comerciales que establecen con las grandes.

Al examinar la nacionalidad de las primeras 25 empresas del sector petrolero, el 17% son colombianas, todas ellas integradas al Grupo Empresarial Ecopetrol. El resto son extranjeras, discriminadas así: 42% canadienses, 13% estadounidenses, el 12% del Reino Unido y el resto se reparten entre China, Brasil y España.

Esta alta proporción de empresas extranjeras tiene sus efectos en materia sindical. De las 6 empresas colombianas presentes en el ranking de las 27 principales, 4 tienen presencial sindical (66.6%), mientras que de las 21 restantes sólo 9 tienen sindicatos (42.8%). Con la salvedad de que en 2 de esas 9 lo que hay son sindicatos cosméticos, “amarillos”.

Podemos decir entonces que existe una relación positiva entre la nacionalidad colombiana de la empresa y la presencia sindical. O dicho de otro modo: es más fácil sindicalizar a los trabajadores en empresas de origen colombiano. El siguiente cuadro es revelador al respecto:

Mapeo empresarial y sindical del sector petrolero colombiano

  Empresa País origen Trab. Directo Trab. Indirec. Sindicato Mayo-ritario Nº afi- liados Pacto colect. Pacto Global AMG
1 Ecopetrol Colombia 8.731 33.600 USO, ADECO
Sindispetrol
Aspec
NO 12.200 NO
2 Terpel Chile 2.041 6.000. USO NO 45 NO NO
3 Exxon Mobil USA 418 USO NO
4 Meta Petroleum Canadá 1.673 7.000 UTEN NO NO NO
5 Hocol Colombia 196 1.055 USO NO PB NO
6 Equion
Energy
Colombia/ España 462 2.800 NO NO NO
7 Petrominerales Canadá 317 USO NO PB NO NO
8 Pacific Stratus Canadá 540 UTEN NO NO
9 Emerald Energy Reino Unido 122 NO NO NO NO
10 Schlumberger Surenco USA 1.916 USO NO 168 NO NO
11 Mansarovar Energy China 1.270 USO NO NO NO
12 Cepsa España 328 NO NO SÍ/CM NO
13 Petrobras Brasil 99 NO NO SÍ/CM
14 Parex Resources Canadá 232 2.363 NO NO NO NO
15 C&C Energía Barbados Canadá 87 NO NO NO NO
16 Ismocol Colombia 3.800 USO NO NO NO NO
17 Gran Tierra Energy Canadá 304 NO NO NO NO
18 Occidental USA 700 2.199 USO NO NO NO
19 Petrolifera Petroleum Canadá S.D NO NO NO NO
20 Ramshorn Internation Canadá S.D. NO NO NO NO
21 Geopark Canadá 134 NO NO NO NO
22 New Granada Energy China 115 NO NO NO NO
23 Perenco Reino Unido 450 Sintraperenco 312 NO NO NO
24 Amerisur Exploración Colombia Reino Unido 47 NO NO NO NO
25 Canacol Energy Colombia Canadá 190 NO NO NO
26 Vetra Colombia 257 109 NO NO PB NO
27 Hupecol Operating USA NO NO NO NO
Fuente: Base de datos de la ENS.

Del cuadro anterior se deduce que el reto para los sindicatos está en las compañías privadas, especialmente las comercializadoras, como Terpel, que tienen un volumen grande de trabajadores aún no sindicalizados. También en las dos compañías subsidiarias de Pacific Rubiales, en la medida en que su campo más importante, Campo Rubiales, pasará a manos de Ecopetrol a partir del 1º de julio de este año. Según lo anunció Ecopetrol, no habrá sustitución patronal, lo que representa una buena oportunidad para la USO.

Efectos de la crisis en las petroleras


A nivel mundial el sector petrolero está fuertemente endeudado (500.000 millones de dólares a 2015), lo que dificulta nuevas inversiones y está llevando a la quiebra a numerosas empresas de servicios y yacimientos petrolíferos. Unas 81 se declararon en quiebra.

Las empresas que operan en Colombia presentan la misma situación. En enero de 2013 Ecopetrol llegó a tener un valor en el mercado de 130.000 millones de dólares. Perdió 118.500 millones en sólo tres años. El caso de Pacific Rubiales es peor: en 2011 una acción valía $67.260, y pasó a valer menos de $2.000 en la actualidad.

Tal situación ha tenido efectos devastadores sobre el empleo, por la disminución de labores en exploración, investigación y otros frentes, afectando más a las empresas de servicios petroleros que directamente a las operadoras. En el país hay unas 300 de estas empresas, medianas y grandes, como las compañías de transporte. Actualmente hay una sobreoferta de 7.000 carrotanques y tractomulas.

La situación en las regiones petroleras también es muy compleja. En Casanare, departamento cuya economía depende en un 78% de la producción de hidrocarburos, la Cámara de Comercio reveló que están en riesgo 8.300 empleos, no solo por la menor actividad exploratoria y de producción sino por el impacto en el comercio, restaurantes, hotelería y transporte.

En definitiva, en todo 2015 los negocios y contratos de servicios petroleros se desplomaron en un 47%, según encuesta realizada por Campetrol, que predijo que en este 2016 están en riesgo el 90% de los empleos del sector, lo que podría elevar la cifra a 70.000 empleos perdidos de manera acumulada.

Lo otro es que muchas empresas prestadoras de servicios incurrieron en un gran endeudamiento con la esperanza de pagar rápido y conseguir buena rentabilidad, con base en proyecciones optimistas sobre los precios de los hidrocarburos. Pacific, por ejemplo, se endeudó irracionalmente, se apropió indebidamente de recursos del país y sus inversiones colapsaron. Ahora no tiene cómo responder, ni antes sus inversionistas ni ante sus deudores, dado los precios del petróleo desplomados. Es una empresa en quiebra.

El caso de Ecopetrol es bien distinto. No pecó de endeudamiento, más bien fue víctima del despilfarro de sus enormes recursos a manos de los gobiernos nacionales y de sus juntas directivas. De ahí que su crisis actual sea el resultado de políticas irracionales promovidas desde la esfera estatal, pero con hondas repercusiones laborales, sociales y económicas. El más importante es, sin duda, la Refinería de Cartagena (Reficar), con su enorme estela de sobrecostos, corrupción y malversación de fondos, que compromete los dos últimos gobiernos. Además, con una política inadecuada de manejo de las utilidades. Cada año, en lugar de invertir, las ha repartido, especialmente por la necesidad del gobierno de gastar su parte en su política económica.

Según el economista Salomón Kalmanovitz, Reficar tiene una deuda con la banca internacional por US$3.000 millones y de US$2.000 millones con Ecopetrol. Debido a este elevado endeudamiento tendrá que pagar, solo en intereses, 1.128 millones de dólares en los próximos 11 años. Buena parte de sus utilidades se destinarán pues a pagar estos créditos. Si en 2006 la rentabilidad estimada de la refinería era del 24%, ahora es de sólo el 4.3%.

Tal desajuste financiero amenaza con desestabilizar a Ecopetrol, y este, irónicamente, es el argumento para que se anuncien privatizaciones de activos supuestamente no estratégicos. Las calificadoras internacionales de riesgo están presionando a la compañía para que baje costos, disminuya inversiones o incluso venda sus activos, la alternativa que prefieren.

Además, ese desajuste está teniendo fuertes efectos en la política económica y de gastos de la compañía. En 2015 fueron muchos los contratos que se cancelaron, e incluso se tercerizaron programas y líneas de trabajo, como el Instituto Colombiano del Petróleo, donde 600 trabajadores fueron echados a la calle. Y a un nivel más estructural, emprendió un fuerte recorte de gastos, equivalentes a $1.6 billones en 2016; con medidas como congelar en un 50% los gastos operativos, congelar la planta de personal (se habla al menos de 3.000 empleos en este año) y ejecutar el plan de inversiones en función de la evolución de los precios.

Con todo, y en un escenario tan delicado, la apuesta de Ecopetrol es aumentar la exploración con la esperanza de encontrar nuevos yacimientos. Esto es necesario para la empresa, toda vez que las reservas del país son muy reducidas: apenas 2.300 millones de barriles; reservas calculadas entre 50 y 60 dólares el barril. Pero con precios gravitando entre 30 y 40 dólares, disminuyeron a 1.673 millones de barriles.

La situación de bajos precios, por un lado, y la necesidad de tener liquidez para adelantar sus inversiones, especialmente en exploración, por el otro, está llevando a las directivas de Ecopetrol a una política muy lesiva para los trabajadores y el país: la privatización de lo que llama los “activos no estratégicos”.

Entre las empresas que prepara para la venta están Propilco (petroquímica y plásticos), Bioenergy (bioetanol en base a caña de azúcar), CENIT (transporte y almacenamiento de hidrocarburos), así como su participación accionaria en ISA y en la Empresa de Energía de Bogotá, entre otros. Privatización que constituye un despropósito, porque sí son empresas estratégicas en el encadenamiento de valor y productivo de Ecopetrol.

Propilco fue adquirida en 2007 al grupo Santo Domingo por 690 millones de dólares. Le permite a Ecopetrol pasar de ser un simple proveedor de materias primas, o incluso refinadas, a ser economía diversificada e integrada verticalmente. Además, es una empresa muy rentable: entre enero y septiembre de 2015 generó utilidades por $95.000 millones, más del doble que en 2014. Su venta no sólo es un daño a la diversificación económica de Ecopetrol, sino también una enorme sangría, mayor incluso que el escandaloso despilfarro de Reficar.

CENIT maneja el negocio del transporte y almacenamiento de hidrocarburos. Su venta es más absurda aún, toda vez que sólo en el primer trimestre de 2015 reportó utilidades por $695.000 millones: ¡el 48.7% de las utilidades totales de Ecopetrol! También aportó $2.1 billones de los $2.9 billones de utilidad acumulada por Ecopetrol al tercer trimestre de 2015.

Bioenergy, empresa productora de etanol en base en caña de azúcar, está pensada para complementar la oferta energética de Ecopetrol. Debía estar funcionando en 2103, pero a la fecha sigue sin producir. Además, de un presupuesto de inversión inicial calculado en 350 millones de dólares, por problemas con el contratista, la empresa española Isolux-Corsan, pasó a más de 750 millones de dólares. Más desfalco y corrupción, igual que en Reficar.

Y como corolario de toda esta situación, está paralizado el proyecto de modernización de la refinería de Barrancabermeja, con enormes implicaciones para la viabilidad futura de esta empresa y para la vida de la comunidad barranqueña.

El panorama laboral: una sangría sin fin


Como ya se dijo, la disminución de las inversiones, la cancelación de contratos, la menor actividad exploratoria, entre otras, han golpeado a las compañías de servicios petroleros y complementarios. Actividades de transporte y de sísmica, entre otras, se han visto profundamente afectadas por la disminución de las labores de exploración. Y ello no es algo de poca monta en términos laborales, porque casi la mitad de la mano de obra del sector opera en esa etapa de la cadena productiva:

Composición mano de obra del sector petrolero
Etapa de la cadena Nivel de calificación Origen Tipo de vinculación
Desarrollo y producción 12% Profesional 27% Fuera de la región 40% Permanentes 31%
Exploración 47% Técnico 37%
Evaluación y desarrollo 41% No calificado 36% Regional 60% Temporales 69%
Fuente: Revista Semana: “De aquí y de allá”

Lo otro es que hay poca visibilidad del fenómeno. El grueso de los despidos y terminaciones de contratos se concentra en los proveedores de las operadoras (Ecopetrol, Pacific y otros), no tanto en las compañías productoras mismas, aunque también en éstas los recortes de personal son cada vez más evidentes. Sucede porque el 69% de los empleos del sector son de carácter temporal, atados a contratos con productoras que se mueven al vaivén de los precios internacionales y de las coyunturas del mercado de hidrocarburos. Lo que lleva a desastres económicos a compañías que se endeudaron más allá de lo debido, y luego las operadoras no responden a los contratos.

Según la Revista Semana, cerca de 20.000 empleos se han perdido en los últimos meses por el fuerte apretón en los gastos de las empresas y el drástico recorte en inversiones; pese a la presión de la USO ante el Ministerio del Trabajo para que tome cartas en el asunto. Es posible que esta presión haya protegido muchos empleos dentro de Ecopetrol, pero no en las empresas contratistas.

Además, varias compañías hacen fila para declararse en insolvencia. A comienzo de este año a la Super-Sociedades llegaron solicitudes en ese sentido de parte de 10 empresas de servicios petroleros, de las cuales dos se liquidaron: Perforaciones Sísmicas B&V y Sismografía y Petróleos de Colombia. Las 8 restantes están en proceso de reorganización para tratar de salir adelante. Sin embargo, firmas de abogados que manejan algunos procesos sostienen que las empresas en problemas son unas 25, cifra que en el segundo semestre del año se podría duplicar.

Hay casos como el de Transportes y Equipos, empresa colombiana que prestaba desde 2012 el servicio de transporte a los trabajadores en Barrancabermeja. A ésta, según la USO, Ecopetrol le creó una falsa expectativa sobre la modernización de la refinería de esta ciudad, lo que la llevó a sobreendeudarse para adquirir medios de transporte. El resultado fue que Ecopetrol, como parte de su política de recorte de gastos, le canceló el contrato, por lo que T y E terminó en la quiebra y con 258 trabajadores despedidos.

Y no sólo a contratistas, también a trabajadores misionales permanentes Ecopetrol ha aplicado políticas de recortes. Es el caso de los científicos/investigadores del Instituto Colombiano del Petróleo (ICP), subcontratados hasta marzo del año pasado mediante las empresas T.I.P. y PEXLAB. Fueron despedidos supuestamente para reducir costos, pero en la práctica fue por su afiliación a la USO, y con el objeto de tercerizar la investigación a través de la Universidad Industrial de Santander.

Es claro que se está dando una sangría progresiva del empleo en el sector por la vía de la cancelación de contratos con proveedores de todo tipo. La cifra puede llegar a los 60 mil trabajadores, pero no se conocen datos exactos, sólo aproximaciones de prensa. Por ejemplo, en enero de 2015 Pacific anunció que si bien no reduciría su nómina directa de 3.120 trabajadores, sí lo harían con unos 10.000 empleados contratistas. Teniendo en cuenta que de esa fecha hacia acá la situación financiera de esta empresa empeoró, no es difícil suponer que los despidos han sido masivos y se cuentan por miles.

Pero esto también ocurre en Ecopetrol, y no sólo a nivel de contratistas, también de empleados directos. De acuerdo con un reciente artículo del diario La República, el número de contratistas pasó de 48.536 trabajadores al cierre de 2014, a 33.600 en la actualidad: casi 15.000 empleos menos. Igualmente, el número de trabajadores directos de la compañía pasó de 9.150 en 2014, a 8.731 un año después, es decir 419 empleados menos. En total, 15.355 trabajadores despedidos por Ecopetrol en menos de un año y medio: una masacre laboral.

Y ahí no para la cosa, pues Ecopetrol también manifestó en días recientes que se dispone a despedir 3.000 trabajadores más, dentro y fuera del país, con lo que la sangría, sólo en esta empresa, superará en pocos días los 18.000 trabajadores.

Así las cosas, no debe tomarse a la ligera la afirmación del presidente de Campetrol, que avisa que un 90% del empleo en el sector petrolero podría perderse este año dada la coyuntura actual.

Todo esto ocurre en un panorama en el que la presión contra el movimiento sindical no cesa. A principios de 2015 inició un proceso para despedir al vicepresidente nacional de la USO, Edwin Palma, y están en proceso de levantamiento de fuero Joaquín Padilla y Wilmer Hernández, además de sanciones disciplinarias contra el sindicalista Mario Estrada y los despidos de muchos afiliados a la USO.

Todo esto la USO lo debe tener en cuenta cuando Ecopetrol entre a operar Campo Rubiales el 1º de julio de este año. La petrolera estatal ya anunció que no habrá sustitución patronal en el traspaso de la operación, lo que significa que las labores serán ejecutadas por trabajadores propios de Ecopetrol. Decisión que resulta muy positiva para la USO, si se tiene en cuenta el ya largo conflicto que mantiene con el otro sindicato que ha pelechado dentro de Pacific: la UTEN, que por cierto ha sido objeto de defensa por parte de la compañía canadiense para presionar la sustitución patronal.

No obstante, el sindicato debe estar muy alerta a esta situación, porque en el contexto de reducción de costos por la vía de limitar la mano de obra, está cantado que la no sustitución patronal vendrá acompañada de una disminución de la planta de trabajadores. Es claro que Ecopetrol buscará sacar ventaja del cambio de nómina para reducirla, por lo que la USO tiene enormes retos en este aspecto.

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