No solo los pilotos están inconformes con las políticas laborales de Avianca

 

—Habla la presidenta de la Asociación de Auxiliares de Vuelo—

 Hoy los reflectores y micrófonos de los grandes medios están puestos en la protesta de los pilotos de Avianca, llamada por éstos “Operación cero trabajo suplementario”, con la cual buscan presionar mejoras salariales.

Pero los pilotos no son los únicos que tienen motivos para protestar en Avianca, ni el suyo es el único conflicto laboral que se vive al interior de ésta, la aerolínea insigne de Colombia, hoy de capital brasilero.

El resto del personal, tanto de la operación aérea como de tierra, también acumula una buena cantidad de motivos para protestar, pues son trabajadores que año tras año han visto el deterioro de sus condiciones laborales, cómo el salario apenas les sube el índice de precios al consumidor, si mucho; cómo se les imponen pactos y se les niega el derecho a la negociación colectiva, y cómo acosan a quienes se atreven a afiliase a un sindicato.

“Los pilotos se han hecho sentir porque se unieron y son mayoría”, dice Cristina Cadavid, presidenta de la Asociación Colombiana de Auxiliares de Vuelo, ACAV, para indicar lo difícil que es la lucha para las demás organizaciones sindicales, antes fuertes y hoy debilitadas por las políticas antisindicales de Avianca.

Por ser minoritarios nos toca recurrir a la denuncia y a la vía legal, una vía que es lenta y poco eficaz, entre otras cosas porque los medios difunden todo lo que diga Avianca. Ayer leyeron un comunicado en el que supuestamente los demás trabajadores apoyamos la empresa en su pulso con los pilotos. Eso es mentira, nosotros todos estamos apoyando a los pilotos en su lucha”, precisó la presidenta de ACAV, organización que representa a 280 auxiliares de vuelo y acumula ya un buen récord de querellas y demandas judiciales contra Avianca.

En efecto, ACAV y otras organizaciones han logrado de la OIT recomendaciones al Estado colombiano para que cese la agresión antisindical en esta aerolínea; han obtenido sentencias favorables del Consejo de Estado, han ganado tutelas y propiciado multas millonarias por parte del Ministerio de Trabajo, pero nada de eso ha hecho modificar la política laboral de Avianca, que Cristina Cadavid califica de “perversa”.

Una política que ya cumple 10 años

La mala hora de los trabajadores de Avianca ya va para diez años. Empezó cuando la compañía fue adquirida por el empresario brasilero Germán  Efromovich, que cambió completamente la política laboral. Se congelaron los aumentos salariales y se limitaron los pagos de festivos y nocturnos,  se eliminó el sindicato mayoritario, se suplantó la negociación colectiva por los llamados Planes Voluntarios de Beneficios, y se le apostó a la contratación por cooperativas de trabajo asociado (CTA), entre otras acciones. Todo bajo la premisa de que también a los trabajadores les tocaba poner de su parte para salvar la empresa, que atravesaba serias dificultades financieras.

Pero ahora que quedaron atrás los años de penuria y Avianca ha vuelto a ser una empresa boyante, se niega a compensar el aporte y el esfuerzo hecho por los trabajadores en todos estos años”, alega la presidenta de ACAV.

Es que ni siquiera ha desmantelado las cooperativas de trabajo asociado, pese a la sanción millonaria que el Ministerio de Trabajo le aplicó el año anterior por ese concepto, junto a sus 4 CTA, cada una con multa de 2.000 salarios mínimos ($1.133 millones).

El Ministerio estableció que eran cooperativas de fachada, sin autonomía ni autogestión, creadas para hacer intermediación laboral. Encontró que Avianca lo hacía todo: seleccionaba el personal, lo dotaba de carné y uniforme, lo ponía a laborar en sus equipos, y le designa funciones y jefes. O sea que eran trabajadores misionales. En total tenía 3.473 por cooperativas, más de la mitad del total, pues con contrato directo solo había 3.021. La sola CTA Servicoopava aglutinaba en ese momento 1.524 personas.

Pero Avianca encontró la forma, no sólo de neutralizar la sanción, sino de seguir usando las cooperativas como intermediarias laborales, es decir de seguir pasándose por la faja el Artículo 63 de la Ley 1429 de 2010, y el Decreto 2025 de 2011, normas que prohíben a las CTA hacer intermediación en labores misionales. Eso gracias a un acuerdo de formalización que firmó con el Ministerio de Trabajo, por el cual se compromete vincular con contrato directo a los trabajadores de las cooperativas en un plazo de 5 años, tiempo durante el cual la multa se congela, y sólo se hará efectiva si incumple el acuerdo.

Pero según Cristina Cadavid, el tal plan de formalización deja mucho que desear, porque hasta ahora sólo ha formalizado personal de la parte administrativa, los de la parte operativa siguen vinculados por tres cooperativas: Servicopava, Clave Integral y Serdan, está última subcontratista de la primera.

“Lo cierto es que el Ministerio hace lo que Avianca diga. Si dice que las niñas que trabajan en los counters, o los señores que recogen los equipajes de las bandas y los llevan a los camioncitos, o los que trasladan los aviones hasta la plataforma, no realizan labores misionales, pues lo acepta”, concluye la señora Cadavid.

Una lista larga de inconsistencias

Cristina Cadavid opina que las condiciones laborales del personal tercerizado son pésimas. En promedio ganan entre $900 mil y un millón de salario, pero reciben menos por los descuentos que les hace la cooperativa.

Las auxiliares de vuelo que gozan de contrato directo y convención colectiva, desde el 2010 no negocian condiciones laborales. Esto porque la empresa presentó un contrapliego con el que pretendía eliminar beneficios en materia de transporte, alojamiento en hoteles, viáticos y notificaciones.

El trato de los jefes tampoco es bueno para los compañeros tercerizados, son como capataces. Se enferma la gente y no les importa. Conozco el caso de un muchacho al que le amputaron un dedo y la empresa lo tiene reubicado en un sitio donde lo obliga a usar botas, y él en el estado en que está no pude usarlas”, se queja Cristina.

De ahí que el pasado 6 de mayo los trabajadores tercerizados del Puente Aéreo de El Dorado hicieron un paro de un día para llamar la atención sobre su precaria situación laboral. Ese día un buen número de ellos se afilió a Sintratac, sindicato de industria del sector aeroportuario conformado por pilotos, auxiliares de vuelo, operarios de mantenimiento y controladores de diferentes empresas, hoy con unos 1.200 afiliados.

Pero la gran dificultad para el ejercicio de la actividad sindical en Avianca, según la presidenta de ACAV, es que el Plan Voluntario de Beneficios otorga mejores condiciones salariales a los trabajadores que no están sindicalizados. Incluso plegarse a este plan es requisito para ingresar a la empresa, lo cual es ilegal, no solo porque viola el derecho fundamental a la Igualdad, sino porque es un ataque al derecho de asociación y negociación colectiva, una estrategia para promover la deserción de afiliados y debilitar al sindicato.

De hecho lo ha logrado. ACAV en el año 2005 tenía 552 auxiliares de vuelo afiliados, en el 2006 éstos se redujeron a 382 (el 58% del total de auxiliares), y hoy solo tiene 280 afiliados, el 18% del total.

Todas estas circunstancias fueron las que el año pasado motivaron a ACAV a denunciar a la junta directiva de Avianca, con su presidente Fabio Villegas a la cabeza, por violación del Artículo 200 del Código Penal, que tipifica como delito la violación del derecho de libertad sindical, proceso que está en curso en la Fiscalía General.

Falta saber si la Fiscalía tiene el valor institucional de imputar cargos a tales celebridades y es coherente con los anuncios de protección de los derechos sindicales”, dijo la presidenta de ACAV.

También por persecución y acoso sindical esta organización entabló querella contra Avianca ante el Ministerio de Trabajo, que en primera instancia le dio la razón al sindicato. Pero Avianca presentó recurso de apelación, y ahí va el proceso.

“Uno esperaría que Avianca, una empresa tan grande, tan rica y consentida, emblemática en el país, basara su éxito económico y empresarial en el respeto a los derechos humanos y laborales de sus trabajadores. Pero desgraciadamente no es así”, dijo para finalizar la señora Cadavid.

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