“El modelo laboral de Colombia no le ayudará a tener éxito en la economía global del mañana”, dice Philip Jennings, Secretario General de UNI

En un ambiente festivo y de camaradería, animado en el preámbulo por tambores y vientos de música colombiana, se inauguró el pasado miércoles la IV Conferencia Regional del capítulo para las Américas de Unión Global Internacional, UNI, evento sindical que se realiza en el Hotel Dan Carlton de Medellín y reúne a más de 600 delegados que representan a 6 millones de trabajadores desde Canadá hasta la Argentina, 40 mil de ellos de Colombia.

Entre las personalidades que hacen presencia en el evento se destaca Philip Jennings, ciudadano galés, Secretario General de UNI en el mundo, quien en su perfecto inglés británico saludó a los delegados y luego lo hizo en español, resaltando la importancia de esta nueva cita de UNI Américas en la ruta de construcción de un sindicalismo que haga contrapeso al avance del neoliberalismo y los gobiernos de derechas.

Nuestro mensaje a las empresas y al gobierno colombiano es que necesitan un mercado de trabajo progresista, porque la situación laboral está ahora paralizando al país. El 70% de las personas no tienen contratos de trabajo adecuados, no hay futuro para el país con este nivel de abuso”, señaló.

También instó a los dirigentes sindicales a no permitir que la actual ola neoliberal reescriba la historia y desconozca los éxitos logrados en América Latina por la izquierda desde principios de los años 2000. “La izquierda no está muerta, es fundamental no dejar que la nueva demagogia de la derecha gane”, agregó.

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Posteriormente el señor Jennings concedió una entrevista a la Agencia de Información, en la que amplió sus conceptos sobre la situación laboral de Colombia, el proceso de paz y su implementación, el significado del Nobel de Paz al Presidente Santos, al triunfo de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos, entre otros temas. Estos fueron sus principales planteamientos:

Desde la Secretaría General de UNI, ¿cómo se ve la situación laboral de Colombia? ¿Cuáles son los problemas que más le preocupan?

Yo me muevo mucho por el mundo y lo que veo es que el modelo laboral que hay acá no le ayudará mucho a Colombia a ser exitosa en la economía global del mañana. Está perdiendo oportunidades para crecer el consumo y las inversiones. para subir los estándares de vida de los trabajadores. Tiene problemas con unas raíces profundas. Sólo el 1% de los trabajadores está cubierto por la negociación colectiva, y sólo uno de cada tres tiene alguna forma de protección social. El 68% de los trabajadores de este país no puede tener un contrato regular, afrontan inseguridad en el trabajo todos los días. Hay que reforzar las leyes laborales, que aún son muy débiles, y las empresas abusan ellas; hay que reducir la informalidad del trabajo y la subcontratación, que son extraordinariamente altas, aumentar salarios. Las negociaciones colectivas se deben desarrollar, tiene que detenerse la violencia e intimidación contra los sindicatos. Eso no es aceptable para el mundo, es un freno a la competitividad del país.

El Gobierno de Colombia proyecta hacer parte de la OCDE. ¿Con esos indicadores laborales sí lo puede hacer?

Para ingresar a la OCDE las relaciones laborales que hay en Colombia son un obstáculo. Está estancada en el puesto 127 en la tabla de igualdad salarial de la OCDE. Tiene un problema en términos de educación y movilidad social, que está bloqueada. El Gobierno tiene que enfrentar esos problemas con la mayor urgencia y hacer las reformas laborales que se requieren. Los trabajadores deben tener derecho a contratos adecuados, a seguridad social, a un trabajo decente y a asociarse en sindicatos. Pero eso no está sucediendo. En el sector público ha habido progreso en negociaciones, pero en el sector privado las cosas van hacia atrás. Su comportamiento antisindical tiene que cambiar. Y lo puede hacer, no se necesita un milagro. Hemos demostrado que con el diálogo las relaciones laborales cambian. Un buen ejemplo en Colombia es la cadena de tiendas Cencosud, donde comenzamos con nada y ahora tenemos 10 mil miembros sindicales. Es un ejemplo que tiene que ser repetido muchas veces.

¿Cómo evalúa la presencia de UNI en Colombia?

Nosotros estamos muy involucrados con Colombia, queremos estarlo más, construir un movimiento sindical fuerte acá. Hay una nueva generación de jóvenes que está lista y preparada para convertirse en los líderes sindicales del mañana.  Colombia tiene 50 millones de habitantes, eso ya es una fortaleza, es un país rico en recursos, tienen una cultura de negocios, algo que yo veo como fortalezas. La debilidad, no solo aquí sino en Las Américas, es la falta de diversificación de la economía. El 80% de las exportaciones aún se basan en materias primas. Hay que desarrollar negocios de valor agregado y negocios secundarios, porque cuando los precios del petróleo y los commodities caen, eso afecta la capacidad del Estado para cumplir con sus obligaciones.

¿Cómo ve el proceso de paz del gobierno colombiano con las FARC?

Queremos que este proceso avance al próximo paso en su implementación. Si no hay paz las empresas lo van a pensar dos veces para invertir. Yo esperaría que cuando la Corte Constitucional haga su deliberación la próxima semana, sienta el latido del mundo pidiendo la paz para Colombia, que ésta se pueda llevar a un nivel superior en su implementación. Sería un mensaje tremendo para el mundo que Colombia realmente está lista para afrontar su nuevo futuro. El mayor activo que tiene este país es su gente, es su espíritu y su resistencia. Las empresas y el gobierno deben respetar la dignidad y la belleza del pueblo colombiano.

¿Cómo pueden involucrarse el sindicalismo y los temas sindicales en este proceso?

En este momento de reconciliación el mundo esperaría que los temas sindicales sean considerados en el proceso de transición. Queremos que en la fase de justicia transicional el movimiento sindical tenga una voz que se escuche. Hemos perdido 3 mil sindicalistas, 3 mil familias afectadas, y ellos necesitan que llegue el momento de la justicia. Nosotros desde UNI vamos a mantener una vigilancia del proceso de implementación del Acuerdo de Paz, un monitoreo, tanto en términos de la reparación de víctimas como de respeto a los sindicatos; que no haya más estigmatización hacia los dirigentes sindicales, que los hace blanco de amenazas o despidos de sus trabajos. Una cláusula que los 600 delegados a esta Conferencia adoptaron en ese sentido, será llevada al máximo nivel de los organismos internacionales donde UNI está trabajando.

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¿Qué opinión le merece el Premio Nobel de la Paz que este fin de semana le será entregado al Presidente Santos en Oslo?

Estamos muy felices de que Colombia reciba el Premio Nobel de Paz, como lo estuvimos el año pasado cuando el movimiento sindical de Túnez lo ganó.  Es el Presidente Santos quien esta vez lo recibe, pero es un premio para el pueblo colombiano. Lo vemos como un reconocimiento a la gente, pero también como un llamado de atención a todos los actores de la violencia. El mundo está con esperanzas y expectativas sobre Colombia, que va a estar en las primeras páginas de la prensa y estaciones de televisión del mundo entero, en las redes sociales. Los 7 mil millones de personas en el planeta van a compartir esto con ustedes.

En su alocución en el acto de apertura usted dijo que hoy América está en riesgo. ¿A qué exactamente se refiere con ese planteamiento?

El riesgo que nosotros vemos son los cambios políticos recientes en el hemisferio. UNI fue creado en el año 2000, en un momento de transformaciones políticas en varios países de América Latina. Muchos de los hermanos y hermanas en esta Conferencia fueron parte de la lucha por la democracia en sus países; ellos construyeron una nueva América, se sacrificaron en gran medida para llevarnos a ella, y ahora vemos cómo ese clima político está cambiando. Estamos preocupados y hemos protestado por lo que consideramos un golpe de estado en Brasil. El mundo examina con ansiedad lo que ocurrió en ese país, el debilitamiento de la voz de los trabajadores. Nos preocupa el golpe constitucional en Paraguay, el golpe en Honduras, el cambio de la política en Argentina, en Chile, y ahora tenemos un cambio en la dirección política en Estados Unidos.

A propósito de Estados Unidos, ¿cómo evalúa el triunfo presidencial de Donald Trump?

Vimos durante la campaña el mensaje que el señor Trump le trajo a este hemisferio. Su actitud hacia las Américas es agresiva y terrible. Es arrogante, habla de un aislamiento, de construir un muro y deportar a millones de latinos, de cambiar los acuerdos comerciales, y no para mejorarlos. Eso seguro creará nuevas tensiones con Venezuela, con Cuba, y de repente el sentido de paz que tenemos en el continente será afectado por las acciones de este hombre. Hemos vivido la era de la globalización económica y ahora vemos una globalización del proceso político de la derecha, de la demagogia, de la fuerza, de la división, de la intolerancia. Trump y su grupo de millonarios rechazan negociar con los sindicatos, por eso vamos a ver unas tensiones significativas en Estados Unidos. Debemos estar en solidaridad con el Sindicato Internacional de Empleados de Servicios de ese país en su protección de los trabajadores latinoamericanos y sus familias. El mundo sindical va a luchar contra la globalización de la derecha en cualquier país, no permitiremos que ese grupo codicioso y corrupto destruya nuestro planeta.

 

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