Las políticas públicas de Trabajo Decente se pueden impulsar desde los gobiernos locales, opinan expertos

Foro “Trabajo decente para una vida digna”

 En el Hotel AR Salitre de Bogotá se realizó recientemente el Foro “Trabajo decente para una vida digna”, organizado por la Alcaldía Mayor de Bogotá, el diario El Espectador y la ONU Hábitat, cuyo eje temático fue el papel de los gobiernos locales, los empresarios, los sindicatos y la sociedad civil en la promoción de Trabajo Decente bajo los parámetros de la OIT.

El evento congregó importantes invitados internacionales, académicos, líderes sindicales, y responsables de políticas públicas, quienes expusieron sus teorías y refirieron experiencias de ciudades que han construido y ejecutado políticas públicas de trabajo decente desde una mirada local. En especial se trató el caso de Bogotá, ciudad que incluyó como eje transversal de su Plan de Desarrollo una política distrital de trabajo decente, la cual se está empezando a ejecutar y al día de hoy muestra algunos desarrollos.

La Agencia de Información estuvo en el Foro y recogió las impresiones de sus principales protagonistas; Carlos Simancas, Secretario Desarrollo Económico de Bogotá; Fidel Cano, director de El Espectador; Yesid García, concejal de Bogotá y principal impulsor de la política pública de T.D; Ítalo Cardona, de la oficina de la OIT para los países andinos; Kjeld Jakobsen, exdirector del Instituto del Observatorio Social de la CUT Brasil; Javier Pineda, del Cider de la Universidad de los Andes, que estuvo a cargo del montaje y diseño del Observatorio de Trabajo Decente para Bogotá; Miguel Ángel Delgado, directivo de la CUT Bogotá-Cundinamarca; William Millán, vicepresidente de la CGT; Miguel Morantes, presidente de la CGT, y Fernando Alonso, director de la Corporación Chevrolet, que hace parte de los pactos sectoriales por TD.

Carlos Simancas. Secretario de Desarrollo Económico de Bogotá.

 “La generación de empleo y la calidad del mismo en Colombia dependen de variables macroeconómicas, como el crecimiento económico, la regulación del mercado laboral, el sistema de seguridad social, la normatividad laboral; factores éstos que escapan del margen de acción de una administración local. Pero no quiere decir que las autoridades de las ciudades no puedan apostarle a la construcción de mercados de Trabajo Decente. Éstas pueden incluir en sus planes de desarrollo programas y proyectos sobre temas laborales, y controlar el tipo de empleo que se genera en su territorio. Bajo esa premisa, Bogotá ha incluido el TD como eje trasversal de su Plan de Desarrollo, buscando con ello una ciudad respetuosa de los derechos laborales, que reconozca que el trabajo de sus habitantes es su principal activo para lograr más productividad, competitividad y desarrollo humano. Tal apuesta institucional pone a Bogotá a la vanguardia de este clamor democrático en el ámbito de América Latina. Es sin duda un reto profundo, pues esta es una ciudad con un mercado laboral segmentado y con mucho déficit de TD. Desde la administración distrital llamamos a todos los actores del mundo del trabajo para que nos ayuden a construir esta propuesta”.

Fidel Cano. Director de El Espectador.

“Ayer no más publicamos en una alianza de medios una encuesta nacional de opinión electoral. La mayoría de los colombianos señala el empleo como el asunto más grave que debe solucionar el próximo presidente. Y nos preguntamos cómo ese mandato ciudadano se compagina con las cifras de un desempleo cayendo al nivel más bajo de los últimos 10 años. A pesar de estas cifras positivas la gente tiene claro que una cosa es la medición técnica que deja de lado a las personas que no buscan trabajo porque encontraron alguna manera de sobrevivir, o se dieron por vencidos y no siguieron buscando. Pero para quienes están en el rebusque, con trabajos que no cumplen condiciones aceptables, indignos en otras palabras, la mera ocupación no es empleo. Y no debe serlo. Nadie tiene por qué conformarse sólo con la supervivencia. El trabajo decente es un derecho y una aspiración plenamente justificada para cualquier ser humano; trabajo con ingresos dignos, con protección social, con el que se pueda vivir en condiciones de libertad, igualdad y seguridad. El Estado no debería pues hacer alarde de ocupaciones que no ofrezcan dignidad plena a los trabajadores. Algo es mejor que nada, claro que sí, pero ese algo sin condiciones humanas no da para celebrar. Ante políticas públicas benéficas como ésta del Trabajo Decente, nuestra contribución desde El Espectador es mejorar el debate. Ya veremos si mañana criticamos o no alguna política específica, pero hoy aquí estamos acompañando este foro. Es mucho lo que tenemos que aprender y prepararnos para enfrentar, entre todos, las prioridades del mundo actual, en este caso la del mundo del trabajo, con un objetivo claro: que sea un trabajo que dignifique y nos haga mejores individual y colectivamente”.

 

Yesid García. Concejal de Bogotá.

“La política pública de TD para Bogotá yo la veo bien. Porque el Distrito, a través de la Secretaría de Desarrollo Económico, ha asumido como debe ser. Creo que se están colocando las bases para que conjuntamente el Distrito, la Nación, los trabajadores y empleadores, con la ayuda de la OIT y la academia, se puedan instalar escenarios que contribuyan a llevar a la práctica la política pública de T.D. Se ha avanzado, pero falta mucho por hacer. Hay un proceso de formalización del empleo distrital, todavía muy lento en mi criterio, porque eso no depende de la Secretaría. En cambio muy poco se ha avanzado en el campo de los empleadores. Eso va a depender de acciones como este Foro, por ejemplo, o de los pactos que se están haciendo con sectores productivos, o de la puesta en marcha del observatorio de TD por parte del Distrito. Creo que también se tiene que dar la discusión sobre si la aplicación de esta política es requisito para los contratistas y empresas que liciten con el Distrito. En cuanto a la asistencia al Foro, me complace ver la participación de las centrales sindicales, de la CUT Cundinamarca. Veo que los sindicatos están haciendo conciencia y se están comprometiendo. Me parece también que el papel que ha jugado la ENS es preponderante desde el lado académico e investigativo”.

Ítalo Cardona. Representante de la OIT para los países andinos.

“Con esta Política Pública, Bogotá asume esa enorme preocupación que hay hoy por el Trabajo Decente dese su marco de competencia local. En el contexto de América Latina es una experiencia importante, que se suma a otras experiencias locales y provinciales como Sao Pablo y Bahía, en Brasil; Santafé en Argentina, y a iniciativas como la de Medellín en Colombia. Le está apostando a la construcción de esta política con unos componentes definidos por la OIT, compromiso que ha quedado evidente en las diferentes consultas que ha hecho y que está desarrollando, y que incluyen a las organizaciones de trabajadores y empleadores en coordinación con entidades del gobierno. Ahora que ya está formulada la política, el compromiso es llevarla a la práctica, lo que implica la asignación de recursos, de competencias, de responsabilidades, la participación de empleadores y trabajadores y, por supuesto, la rendición de cuentas, para ver si los objetivos que se han establecido en la política llegan a los sectores que más la necesitan”.

Kjeld Jakobsen. Ex director del Instituto del Observatorio Social de la CUT Brasil.

 “Para aplicar una política de trabajo decente en una ciudad, una administración lo primero que debe hacer es comenzar por la casa, con sus propios trabajadores, evitando los procesos tercerizados. Y lo segundo, es utilizar la capacidad de inversión que tienen las alcaldías para comprar bienes y servicios y construir infraestructura; adecuar la legislación para que a las empresas contratistas se les pueda exigir, como contrapartida, que se comporten adecuadamente con las normas laborales, que tengan negociación colectiva y respeten el salario mínimo. Los sindicatos deben participar, apoyar esas políticas y demandar del poder público mayor incidencia, facilitar el diálogo social tripartito”.

Javier Pineda.Centro Interdisciplinario de Estudios sobre Desarrollo (Cider) Universidad de los Andes.

“La política pública de TD es un aporte muy significativo de esta administración distrital, que involucra a toda la sociedad y por eso hay que construirla colectivamente. Es un concepto que implica cambios en los modelos de desarrollo, que den prioridad al trabajo como el principal elemento de justicia social; en una ciudad que si bien ha avanzado en algunos indicadores por el buen comportamiento de la economía y el mercado laboral, sigue teniendo muchos déficits de trabajo decente. La precariedad e informalidad en el trabajo afecta al 60% de la población; es escasísima la representación sindical de los trabajadores: solo el 3% de la fuerza laboral pertenece a un sindicato; poco se ha avanzado en la equidad de género, entre otros problemas”.

Miguel Ángel Delgado.Directivo de la CUT Bogotá-Cundinamarca.

 “Para el sindicalismo es muy importante que Bogotá tenga una herramienta como la Política Pública de Trabajo Decente. Aprovecharla es muy importante. Ese es el interés que motiva nuestra participación en este Foro, en el que vimos con admiración cómo una persona como Fidel Cano, director de El Espectador, orientador de una opinión pública importante, y a la vez representante de un sector económico fuerte, saluda esta política. La cual implica los 4 grandes postulados que la OIT ha señalado: empleabilidad, trabajo con derechos, seguridad social y derecho de asociación y diálogo social. La libertad sindical es inherente al trabajo decente, éste no puede existir sin sindicatos que lo regulen y promuevan. Por eso es particularmente grave la bajísima tasa de sindicalización en Bogotá, sobre todo en el sector privado. En la aplicabilidad de esta política venimos trabajando con la Secretaría de Desarrollo Económico y hemos planteado algunas líneas de acción. La primera es la aplicación de la política de TD al interior de la administración distrital, porque el ejemplo empieza por casa. Quiero destacar que la administración del alcalde Gustavo Petro, con todos los problemas que tiene en diálogo social, ha avanzado en formalización del empleo. Al día de hoy ha formalizado unos 7 mil trabajadores. Una segunda línea dirigida al sector privado, el de las grandes empresas, que debe ser vigilado y controlado en la aplicación de las normas laborales. Una tercera línea es la que esta administración ha denominado la economía popular, la de las pequeños empresas, en las que el dueño es a la vez trabajador. Ahí está el gran generador de empleo en Bogotá, ya que la gran industria se ha venido desplazando fuera del perímetro distrital. ¿Cómo desarrollar esa economía popular? ¿Cómo organizarla desde la visión del trabajo decente? Ese es el desafío”.

William Millán. Vicepresidente de la CGT.

“La política pública de trabajo decente para Bogotá, que involucra no solo a la Administración Distrital sino también a los empleadores y los trabajadores, es una iniciativa muy importante, que nosotros como CGT decididamente apoyamos. Cuando hablamos de trabajo decente estamos hablando de desarrollo humano, de estabilidad en el empleo, de ingresos que le permitan al trabajador dimensionar su vida y aportarle a su familia el fruto de su trabajo, porque sin trabajo no podemos desarrollar los demás derechos”.

Miguel Morantes. Presidente de la CTC.

 “Me parece muy bien que esa política pública de TD se haya ya formulado y se continúe, que no sea un mero enunciado. Es un gran ejemplo para el país, en la medida  en que lo que se hace en Bogotá generalmente se replica en las demás capitales y poblaciones medianas y pequeñas. Ojalá prospere esta política, que reconoce la dignidad del trabajador con todos sus derechos y garantías: salario digno, seguridad social, derecho de asociación, y  no como ocurre ahora que cada vez está más doblegado y explotado. El sindicalismo tiene que contribuir, y así lo ha venido haciendo, entre todos, no excluyo a ningún sector. La CTC acompaña con todo este proceso, lo hemos venido haciendo”.

Fernando Alonso. Director de la Corporación Chevrolet.

 “Los pactos sectoriales que la administración distrital ha venido impulsando, en nuestro caso con la Fundación Chevrolet, son un buen ejemplo de la articulación necesaria entre los sectores público y privado para abrir oportunidades a poblaciones vulnerables, que en condiciones normales no tienen acceso al mercado laboral formal, por diversos obstáculos que es necesario ir derribando. El tema está en construir alianzas, y para ello hay que tener claro cuáles son los objetivos y los propósitos de las partes involucradas, porque cada una actúa desde su lógica y sus intereses. El sector público tiene unos ritmos, una forma de trabajar, y sólo puede hacer lo que la ley le permite explícitamente. El sector privado puede hacer lo que la ley no le prohíbe. Es un tema de confianza, pero también de tiempo, porque las alianzas no se construyen de un día para otro. Un componente importante es el de la capacitación de calidad, y que sea realmente pertinente para el sector productivo. Para el empresario del sector automotriz, que es nuestro caso, es fundamental atraer talento y personal técnico bien calificado. Nuestro trabajo tiene que ver más con las oportunidades de empleo formal, porque son empresas que tienen dentro de sus políticas el empleo formal y de calidad, y que ahora, mediante el Pacto Sectorial con la Alcaldía, estemos llegando a poblaciones que nunca han tenido acceso a este empleo. Es una experiencia piloto, un modelo que es replicable en otras empresas de cualquier otro sector, y ese es el objetivo. Obviamente hay que tener en cuenta las particularidades de cada sector, para poder articular el gobierno, las empresas y el tercer sector”.

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