El liderazgo femenino en el sindicato de Carrefour

—Perfil de 3 mujeres líderes del proceso sindical en la multinacional francesa—

Por Manuela Torres

¿Quiénes son esas personas que ponen su fe y su empeño en la lucha por la defensa de los derechos laborales, y se atreven a formar un sindicato? ¿Cómo es su vida personal, cómo sienten su liderazgo, a qué renuncian y qué ganan siendo sindicalistas? Son preguntas que esta nota periodística intenta responder. Se trata de los perfiles de 3 jóvenes mujeres, todas madres de familia, empleadas de Carrefour, quienes hacen parte del comité directivo de la Unión de Trabajadoras y Trabajadores de Carrefour Colombia, un sindicato que en solo 6 meses ha logrado 4.500 afiliaciones, lo que lo hace el más grandes en el sector privado del país; mujeres que sin ninguna experiencia sindical se atrevieron a liderar el importante proceso de asociación en la multinacional francesa. Luz Marina, Yeismis y Nora son sus nombres, tres rostros del nuevo sindicalismo colombiano, con sonrisa de mujer.

Luz Marina: “El sindicalismo me cambió la vida”

A sus 35 años Luz Marina Díaz aún conserva rasgos infantiles en su rostro. Como típica vallecaucana es una mujer sonriente, cálida, cordial y expresiva, en especial cuando habla de su trabajo y del nuevo rol en su vida: dirigente sindical. Ella es hoy la presidenta del sindicato de Carrefour, una organización que en sólo seis meses de existencia ha logrado afiliar a 4.500 trabajadoras y trabajadores en todo el país, jóvenes en su gran mayoría.
Luz Marina es desde el 2008 empleada de Carrefour. Llegó a esta empresa luego de trabajar algunos años en el área de gestión humana de un ingenio azucarero del Valle del Cauca, donde aprendió a desarrollar su innato sentido de liderazgo y a coordinar grupos numeroso de personas, pues a su cargo tuvo 300 hombres. No fue una tarea fácil, dice, “porque a los hombres no les gusta que una mujer les diga qué hacer”.

También ahora en Carrefour se desempeña en el área de gestión humana, siempre de parte de los empleados, según dice, pues desde cuando empezó su vida laboral, a los 17 años, sabe lo que es estar en el escalón más bajo de la estructura empresarial. Pero también es consciente de que debe a la vez obrar en beneficio de la sostenibilidad de la empresa, que es la que genera empleo. Por esta razón se ganó la confianza de sus superiores. Luz Marina Díaz
Unión de Trabajadoras y Trabajadores de Carrefour Colombia, nombre oficial del sindicato, se creó el 1º de diciembre de 2011, en virtud de un acuerdo que a nivel mundial tiene Carrefour con UNI Sindicato Global (federación de sindicatos que actúan en el sector de los servicios y el comercio), toda vez que Colombia era el único país en el que las y los trabajadores de la multinacional francesa carecían de organización sindical.
El día de la creación del sindicato se escogieron los dirigentes nacionales y regionales por votación de los delegados de todas las tiendas del país, y éstos, escogidos por sus condiciones de liderazgo, votaron por Luz Marina para la presidencia. “Me escondí del susto”, dice entre risas, al recordar su primera reacción tras conocer que había sido elegida presidenta. “Sin querer me vendí como líder. Fue una experiencia muy bonita”, agrega. Y pensó igualmente en la cara que pondrían sus hermanos y su esposo, ellos también sindicalistas en las empresas donde laboran.
¿Por qué la escogieron a ella? Porque la identificaran como la persona indicada para orientar la naciente organización, dado su conocimiento de la realidad y las fallas de la empresa, y su visión objetiva de las relaciones laborales, entre otras razones.
Una vez posesionada como presidenta del sindicato, comenzó a viajar por toda Colombia, la gratificante experiencia de conocer a sus colegas, enriquecer su percepción sobre la situación de ellos en las tiendas, conocer las idiosincrasias de las regiones colombianas… Pero no fue fácil. Debió enfrentarse al rechazo y la desconfianza de algunos compañeros, y también a los reclamos de su familia.
Su disposición a dialogar y explicarles a sus colegas los beneficios que para ellos y sus familias tiene el hecho de pertenecer al sindicato, ha implicado el desgaste de energías en múltiples reuniones, seminarios y capacitaciones. Pero también le ha traído algunas frustraciones. Porque por un lado debe lidiar con el temor de los trabajadores, y por el otro con las tensiones generadas por la misma empresa, que se mantiene vigilante de todo lo que haga el sindicato. ¿Cómo logra hacerlo sin desfallecer? Con paciencia y decisión, responde ella.
Luz Marina dice que el momento más crítico se dio cuando las directivas de Carrefour comprendieron la magnitud del poder que podría alcanzar el sindicato, y decidieron despedir a algunos empleados. Lo anterior creó pánico en todas las tiendas del país y algunos directores evitaban que Luz Marina se reuniera con los empleados, creando un ambiente anti sindical que contradecía los objetivos trazados desde la propia gerencia de Carrefour. Mes y medio duró esa tensa situación. “La gente me llamaba constantemente, me lloraba. Casi digo ¡no más!”, recuerda.
La convención colectiva entre el sindicato y la empresa se firmó el 23 de abril, y entonces para ella regresó la calma y la seguridad. Y con ello, asegura, ganó un espacio importante entre sus compañeros y las directivas de la empresa. Dice que ahora su presencia intimida, por la fortaleza que demostró en las negociaciones. “Yo digo sí o no, pero nunca esperemos”, enfatiza.
Pero es en el frente doméstico donde aún le queda un cabo suelto por resolver: el poco tiempo que puede dedicarle a su familia, y los reclamos que su niña de 4 años le hace por tantas ausencias. Sus ojos brillan cuando habla de su esposo y su hija. Es difícil que de sus labios no salgan palabras que halaguen los cabellos rubios y la inteligencia de su niña, o la sensatez y dedicación de su esposo, un hombre que no solo la apoya en su nuevo rol de dirigente sindical, sino que está comprometido con la formación de su hija. “Él es una persona muy centrada, razonable y me admira. A la mayoría de los hombres les disgusta que su mujer tenga más liderazgo que ellos, pero si a él le dan celos, no se los noto”, dice.
Luz Marina ahora ve el futuro con optimismo. Asegura que el proceso sindical en Carrefour será un ejemplo para el país, y marcará un antes y un después en la calidad de vida de los empleados, de la misma manera que cambió su propia historia de vida.

Yesmis: “Es chévere ser una líder”

Con tan solo 25 años de edad, Yeismis Quintano Palacios ya tiene a su cargo dos pequeños niños, y la representación, como delegada, de los intereses de 132 trabajadores de Carrefour en la Costa Atlántica.
Desde que llegó a la tienda de Cartagena, en el año 2010, sus compañeros la identificaron como una persona a quien podían acudir cuando tenían dudas o inconvenientes. La percibieron como una líder.
Yeismis Quintano P.

Esta cartagenera comenzó su trabajo decidida a alcanzar en poco tiempo escalones más altos, pero sus superiores se aprovecharon de sus ambiciones para hacerla trabajar horas extras no remuneradas durante más de un año. “Cuando me integré al sindicato comprendí todas las injusticias que cometieron conmigo y con mis compañeros. Antes me tocaba quedarme callada, pero ahora puedo hablar”, asegura.

Ascender los escalones que se propuso como meta cuando llegó a Carrefour, ya no es para ella su objetivo. Ahora pone todas sus energías en su nueva etapa como líder sindical, rol en el cual, lo asegura con una gran sonrisa, se siente muy cómoda. Además ya se siente con la experiencia y la fuerza suficiente para enfrentar los desafíos que a diario se le presentan, y que son, entre otros, canalizar los problemas de la tienda y la presión y el miedo de los compañeros, el mal ambiente que a veces generan los directores.

Pero también para enfrentar, aunque con menos éxito, los reclamos de su familia. Tanto su madre como su hermana temen por su seguridad personal y su estabilidad laboral. Los reproches y el rechazo son constantes debido a las ausencias. Los reproches de sus hijos: “¿otra vez te vas, mami?”, le rompen el corazón, por eso en varias ocasiones se ha llevado con ella a su hijo mayor para que la acompañe en las reuniones que organizan en la tienda.

“Yo no me voy a dejar acomplejar por los comentarios de mi familia. Me encanta esta etapa y estoy muy interesada en continuar”, les responde, al tiempo que les explica que su tiempo es la inversión que necesita para mejorar la calidad de vida de ella y sus hijos.

No obstante su corta edad, Yeimis habla con la propiedad y seguridad de una mujer mayor. Esa condición personal fue la que la llevó a romper esquemas y a afiliarse al sindicato para luchar por lo que considera justo. Reconoce en el sindicalismo un mundo que le ha entregado las herramientas, no sólo para salvaguardar los derechos laborales, sino los suyos como mujer cabeza de familia.
Dice que el sentir que representa un apoyo para sus colegas, y el ganarse su confianza, produjo en ella la sensación de fortaleza que le permitió afrontar la separación de su marido. Pese a que su madre le decía que el matrimonio era para toda la vida, el sindicalismo le dio valor para enfrentar los problemas de convivencia con el padre de sus hijos, y las injusticias a la que éste los sometía. Ahora tiene la gallardía para pelear por su dignidad. “Ya me siento más libre, he crecido y seguiré creciendo como mujer”, declara.

Con entusiasmo Yeismis Quintano habla de sus nuevos planes para el futuro. Ya decidió que comenzará una carrera en salud ocupacional y que desea estudiar más sobre derechos laborales. Porque, parodiando el slogan de Carrefour, dice que “es chévere ser una líder sindical”.

Nora: “Ahora vigilo los derechos laborales”

Nora Torres Gallego es, al igual que Yeismis, madre soltera. Tiene 31 años y trabaja como auxiliar de seguridad (vigilante) en la tienda de Carrefour en Envigado, Antioquia. Cuando Carrefour la invitó para que hiciera parte del sindicato, ella se asustó, lo reconoce, pues siempre había percibido el sindicalismo como un movimiento violento y destructivo. Pero con las capacitaciones comenzó a verlo diferente, y se entusiasmó.

Para ella es increíble que siendo tan joven lleve la vocería de 600 compañeros en todo el departamento de Antioquia. Ella, que en apariencia es débil, quizás por su timidez al hablar y su aspecto de tristeza, desde su labor como guarda de seguridad ya no sólo vigila Nora Torres G. (a la derecha)
la tienda en la que trabaja, sino también los
derechos laborales de los empleados.

El apoyo de su familia ha sido incondicional en su nuevo rol de líder sindicalista. Su madre, sus tres hermanos y sobrinos (con quienes convive en la misma casa) le demuestran lo orgullos que se siente de ella, y no le ahorran frases de aliento para ayudarle a calmar sus preocupaciones.

Nora es una persona sensible, que aprehende fácilmente de los problemas, y habla con cierta reticencia de los cambios que ha sufrido su vida en los últimos meses, tras aceptar ser la líder de los trabajadores de Carrefour en Antioquia.
Su sueño se espanta ante el temor de no ser capaz de estar a la altura de su nueva responsabilidad. Incluso cayó en un estado depresivo debido a la presión que sobre ella ejercieron algunos mandos de la empresa, y a los problemas de los empleados, que debe atender y tratar de solucionar. “Es que yo quiero que todo funcione bien y rápido, pero he aprendido a tener paciencia”, dice.

Debido a sus precarias condiciones económicas y a su temprana maternidad, le fue imposible acceder a una educación superior, por lo que ahora agradece profundamente el conocimiento que está adquiriendo como cuadro directivo sindical, lo que a la vez le ha permitido conocerse a sí misma y descubrir sus capacidades.

Al hacer un balance de los últimos seis meses de su vida, descubre que lo que ha ganado pesa más que lo perdido. Si bien su relación con algunos de sus superiores y compañeros de trabajo se ha deteriorado, también es cierto que ganó en confianza, credibilidad y aprecio de la mayoría de sus compañeros, quienes se amontonan en su puesto de trabajo en busca de ayuda, pues ya no es “la compañera” sino “la líder sindicalista”.

“Ojalá a mi hijo también le guste el sindicalismo y algún día hiciera esta carrera. Yo no tuve la oportunidad de hacer una, y aquí la estoy comenzando”, puntualiza.

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