Cómo ve Sintrabancol el modelo de diálogo social en Bancolombia. Habla su presidente

Miller Ramírez es el presidente del sindicato de base de Bancolombia (Sintrabancol), organización que en este 2019 cumplió 61 años de existencia y que conjuntamente con la UNEB (sindicato de industria) es un pilar que sostiene el modelo de diálogo social que hace unos 20 años se inició en Bancolombia, con loables resultados para los trabajadores, que hoy gozan de una de las mejores convenciones colectivas del sector financiero del país. Y también para la empresa, una multilatina con presencia en varios países.

El concepto de Trabajo Decente, según la OIT, es un mecanismo vital en el sistema democrático, e incluye el diálogo social como forma idónea de manejo de las relaciones y conflictos obrero-patronales. En Colombia desafortunadamente este mecanismo es marginal. En pocas empresas se practica, y entre ellas un caso notable es el de Bancolombia, un referente en este campo por los resultados de su proceso de diálogo social.

Proceso que se inició en la coyuntura de fusión del entonces Banco de Colombia y el Banco Industrial Colombiano (BIC) en 1997, y el modelo se consolidó y adquirió la forma que hoy tiene a partir del año 2008, según lo afirma Miller Ramírez, con quien la Agencia de Información conversó para complementar las entrevistas ya publicadas con Enrique González, vicepresidente de Gestión  de lo Humano de Bancolombia, y Juan Carlos Vásquez, directivo de la UNEB.

Sintrabancol nació como sindicato de base del Banco de Colombia en el año 1958, y desde entonces ha trazado un historial como organización comprometida con la lucha, la movilización y la defensa de los trabajadores. Y en los últimos años comprometida también con un proceso de diálogo social que pactó con la empresa, y que se ha plasmado en una convención colectiva considerada de las mejores en el sector financiero. Esto piensa su presidente, Miller Ramírez, sobre este proceso de diálogo social: 

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Tomando como punto de partida 1997, año en que se dio la fusión con el BIC y se empezó a hablar de diálogo social en Bancolombia, ¿cuándo cree que maduró el proceso?

Mirado desde Sintrabancol, la maduración se da, creo, a partir del 2008. El proceso se vuelve más constante, el ambiente laboral menos tenso y se empiezan a construir soluciones permanentes. Para este año la política de diálogo social empieza a ser institucional para la empresa y los sindicatos, a hacer parte del ADN de ambos.

¿Y hasta el 2008 cómo fueron las cosas?

Antes fueron relaciones bastante complicadas, conflictivas. Si bien venía un proceso de acercamiento y diálogo, la respuesta del banco seguía siendo de confrontación al sindicato, con despidos y arremetidas contra la libertad sindical. Y la respuesta del sindicato era la movilización, el cierre y empapelamiento de oficinas, con pintura de aerosol incluso. Esa confrontación disminuyó mucho la base social del sindicato, y mantenía en permanente tensión al personal, un ambiente laboral muy deteriorado. Analizamos la situación y vimos la necesidad de hacer algo. La empresa por su parte también pensó lo mismo, y así lo planteó el señor Jairo Burgos, vicepresidente de recursos humanos del banco. Propuso un taller conjunto con los sindicatos para  explorar soluciones a la problemática entre las partes. En ese taller se habló abiertamente, dijimos cómo nos mirábamos y nos percibíamos mutuamente, nos dijimos las verdades. Fue un proceso bastante duro, y no aceptado por todos. En estos espacios de diálogo siempre hay unos optimistas y otros pesimistas, porque la resistencia al cambio y a explorar nuevos caminos es natural en el ser humano. 

¿Para Sintrabancol que implicaciones tuvo entrar de lleno en esa política de diálogo social?

Fue un momento complejo, por lo que se vivía. Un buen número de trabajadores seguían pensando que el patrono es el enemigo. Hubo que entrar a convencerlos de que la cosa no era por ahí, porque un enemigo es para vencerlo, y esa guerra nos puede perjudicar a todos. Hay que entender que si al banco le va bien, a los trabajadores también. Es un escenario de todas maneras con contradictores, porque algunos compañeros piensan que cuando se habla de diálogo social es para que todos los problemas desaparezcan, Y no es así. Las visión de los trabajadores es que el diálogo social tiene que conducir a soluciones, por eso hay que mantenerlo abierto. Sin que quiera decir que las soluciones van a llegar como por arte de magia. El diálogo social no es solo para escuchar sino para entender a la otra parte. Entendemos cuando Bancolombia habla de sostenibilidad, pero ésta debe ir paralela con la sostenibilidad del bienestar de los trabajadores. El banco entiende que los sindicatos somos fuentes de solución de la problemática, y de ese entendimiento salen las soluciones conjuntamente. La meta es ir construyendo consensos. Lo que no implica que las diferencias se acaben. En toda relación obrero-patronal siempre hay diferencias. Lo que el diálogo social hace es tramitarlas de otras maneras, a fin de lograr acuerdos duraderos en el tiempo.

¿A qué ha tenido que renunciar el sindicato en virtud de mantener el modelo de diálogo social?

En ningún momento renunciamos a nuestros principios y valores, ni a la movilización ni a la lucha. Seguimos usando nuestras armas naturales, que son la movilización y la denuncia, recurriendo a las instancias legales que sean necesarias. El banco es consciente de esa situación. Por ejemplo, el pasado 3 y 4 de julio los dos sindicatos conjuntamente: UNEB y Sintrabancol, hicimos una movilización de todas las oficinas del país. El proceso de diálogo social lo iniciamos los sindicatos basados en que ni el banco renuncia a sus principios empresariales, ni nosotros a los principios sindicales. Nuestra autonomía sigue vigente porque a eso no podemos renunciar, no es negociable.

¿Cuáles son los valores que diría usted tiene el modelo de diálogo social en Bancolombia?

Primero que todo el respeto. Es pieza fundamental porque cuando existe respeto se puede construir confianza, que es el otro gran valor del modelo que tenemos en Bancolombia. Y el respeto y la confianza llevan a que se exploren las soluciones y los acuerdos se cumplan, porque convergen las voluntades. Bajo el entendido de que una solución completa y definitiva nunca se va a ver, porque los problemas no van a desaparecer.

Háblenos de la convención colectiva en Bancolombia, como reflejo de ese proceso de diálogo social.

El patrimonio nuestro es la convención colectiva, que hemos logrado preservar por más de 60 años, hemos defendido nuestros derechos convencionales y en los últimos años le hemos agregado conquistas importantes, como la reducción de la jornada laboral de 48 a 43 horas semanales, lo que para los trabajadores representa más oportunidades para estar con la familia y los amigos, para sus actividades académicas. Es un logro al que le damos mucha trascendencia.

Cuál diría usted que son los problemas que en Bancolombia prevalecen para los trabajadores en medio del diálogo social.

Un tema serio y difícil en el sector financiero es la permanente transformación tecnológica, ahora más con la robótica y la inteligencia artificial que viene andando. Es el sector que más rápido asimila los cambios tecnológicos en sus procesos, lo que impacta los ambientes laborales y afecta la estabilidad y el bienestar de los trabajadores. Lo otro es que la competencia en el sector financiero es muy alta, entre los mismos bancos y ahora también con las grandes plataformas y redes sociales, que están generando productos que antes eran exclusivos de los bancos, y con el tiempo podrán sustituir a los bancos. Eso viene evolucionando de manera acelerada. Este tema lo venimos trabajando con el banco a fin de que laboralmente los cambios tecnológicos no impacten tan severamente.

Y esa competencia lleva a mayores exigencias para los empleados en cumplimiento de metas. ¿Cómo se está manejando ese tema en Bancolombia?

Es cierto. La alta competencia impacta la situación laboral de los empleados, es una problemática porque los planes de complimiento son cambiantes y agresivos, llevan al estrés y a maltratos en la salud  de los trabajadores porque es una carga sicológica permanente. Entendemos que el plan de gestión comercial y el cumplimiento de sus metas en sus portafolios de servicios es la columna vertebral del banco. Lo que sí rechazamos es la forma como las directivos los aplican y meten presión. Para algunos no es suficiente que el empleado o empleada cumpla con el  100% de la ejecución. Exigen el 120% y 150%, y algunos hasta más. ¿Por qué? Porque cuando el directivo no cumple con los planes comerciales se afectan los bonos que recibe, de ahí su presión desmedida.

Volviendo al tema del diálogo social, ¿usted cree que un modelo como el de Bancolombia podría funcionar en otras entidades del sector financiero?

Sí. Es un modelo que ya es referente para que las relaciones laborales en Colombia mejoren. Lo que pasa es que una condición esencial del diálogo social es construir confianza, e infortunadamente el país está muy polarizado y construir confianza se vuelve un problema muy complejo. Pero hay que hacerlo, con perseverancia porque no es un proceso que se logre de la noche a la mañana. Tiene que existir la voluntad de ambas partes, para que se traduzca en un gana-gana para todos. 

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