Sparta Mineral cerró la mina Nechí, y tiene sin labor y sin salarios a 270 mineros. Crónica

En Amagá, municipio del suroeste antioqueño donde la minería del carbón representa el 80% de su economía, se presenta una situación difícil por cuenta del cierre de la mina Nechí, la segunda generadora de empleo en la región, lo que tiene cesantes, sin salarios y en el desespero a los 270 mineros que allí laboran.

Sparta Mineral SAS, la empresa que posee el título de esta mina, que empezó a explotar en el año 2014, desde febrero decidió suspender la producción de carbón, aduciendo carencia de recursos para continuar operando, y a la mayor parte de sus trabajadores los mandó para la casa con licencia remunerada. Solo dejó el personal administrativo y de seguridad, y un mínimo de operarios de mantenimiento para evitar el colapso de los socavones.

Pero desde entonces tampoco ha cancelado salarios, y menos las licencias remuneradas. Es más, desde el 7 de marzo los trabajadores están desprotegidos en su seguridad social porque la empresa también incumple con el pago de esa obligación.

“Y no se vislumbra solución inmediata, porque el dueño de la mina dice que no tiene con qué pagar los sueldos”, dijo Emerson Pulgarín, secretario de la Unión Sindical Minera del Suroeste Antioqueña (Usmis).

El cierre de la mina Nechí agrava la situación de desempleo que se vive en Amagá y demás municipios de la cuenca minera del Sinifaná, donde en los últimos meses, por orden del Gobierno Departamental, se cerraron varias minas y hay algunas más en proceso de cierre; minas que sus usufructuarios dicen que son artesanales, pero el Gobierno sostiene que son ilegales.

La mina Nechí

Mitin en boca de mina

Es una mina antigua, lleva 50 años produciendo carbón, empleo para la gente de la región, empleo formal, y riqueza para las empresas que la han administrado. Todavía tiene buena producción, que le vende a la compañía cementera Argos. El carbón que rindió en 2015 tuvo un valor comercial de $14 mil millones.

De sus trabajadores actuales, el de menos lleva 9 años de servicio, y el de más 24 años. Esto porque ha conservado su planta de personal, a pesar de los varios cambios de propiedad que ha tenido en los últimos años. De tiempo atrás se llamaba Karminales, después, hasta el 2010, pasó a llamarse Carbones Nechí, luego Carbones del Caribe, que le vendió a la empresa Sator, que a su vez le vendió a Sparta Mineral SAS, la actual titular del título minero, una compañía bogotana con negocios en el ramo del transporte, más que en el de la minería.

Desde el momento en que asumió el control de la mina, Sparta Mineral puso en marcha un plan de desmejoramiento de las condiciones laborales y la estabilidad de los trabajadores. Mediante engaños e intimidaciones logró que la mayoría de los trabajadores con contrato indefinido aceptaran cambiarlo a término fijo; como también eliminó las primas extralegales y rebajó la dotación de implementos para el oficio, entre otras desmejoras.

En respuesta, 28 de sus trabajadores a mediados de noviembre de 2015 crearon a Usmis.

La lucha de Usmis

Cuando fue notificada de la creación del sindicato, la reacción de la empresa fue inmediata, que ahí mostró todo su cobre antisindical. Procedió a desconocerlo como organización representativa, con el argumento de que hubo irregularidades en su creación, lo que no es cierto, y despidió a 7 de sus trabajadores, 5 pertenecientes a su junta directiva del sindicato. La desmanteló.

Y en enero se negó de plano a negociar el pliego petitorio que le presentó Usmis, que en respuesta interpuso una acción de tutela, que ganó en segunda instancia y obligó a iniciar negociaciones, que Sparta dilató hasta donde pudo, hasta el 13 de marzo, que por fin accedió a iniciar la etapa de arreglo directo.

En el entretanto, Usmis creció, llegó a los 130 afiliados, por efecto mismo del conflicto laboral. Muchos de sus nuevos afiliados los ha conseguido en los últimos dos meses, lo que le ha permitido ser el eje movilizador de la protesta y denuncia en Amagá, donde la población está pendiente de una solución de este conflicto dados los efectos sociales y económicos que tiene en el municipio.

Usmis ha liderado plantones en boca de la mina y una marcha por las calles del pueblo, que contó con el acompañamiento de personas y organizaciones solidarias. También realizó acciones de incidencia ante las instancias del municipio de Amagá: la alcaldía, el ministerio público y el Concejo Municipal, donde propició un debate público sobre el problema.

Trabajadores mineros animando la “tutelatón”.

Asimismo, realizó dos tutelatones para la protección del mínimo vital de los trabajadores de las minas Nechí y El Bloque. Con la asesoría del Centro de Atención Laboral de Medellín el sindicato tramitó y presentó 111 tutelas hasta el momento, por igual número de trabajadores.

Usmis podría decretar huelga, que es la otra opción que se ha considerado. Legalmente puede hacerlo, le falta muy poco para ser sindicato mayoritario; huelga que en este caso sería claramente imputable al empleador. Pero ese escenario no es el mejor para nadie, y menos para los trabajadores, considera el sindicato, que lo que quiere es precisamente lo contrario: que se abra la mina y se reanude el trabajo.

Así lo asegura Carlos Mario Suaza, presidente de Usmis. La meta ahora, dice, es tratar de culminar el proceso de negociación colectiva con Sparta Mineral y firmar la primera convención colectiva de trabajo, mostrándose abiertos a explorar soluciones en la mesa, pero a la vez manteniendo la alarma prendida para llamar de nuevo a la movilización de los trabajadores si es necesario. Insiste en que la negociación es el mejor camino para evitar un conflicto más escalado.

Un hecho positivo en esa dirección es el cambio de actitud de la empresa en las últimas semanas. Ya reconoce al sindicato como representante de los trabajadores y aceptó negociar el pliego de peticiones, que incluye como primer punto el reintegro de los trabajadores despedidos en noviembre. Además, anunció un plan de choque para reiniciar la producción de la mina y pagar los salarios y licencias remuneradas que debe, cuyos términos aún están por conocerse.

En ese punto está pues hoy la situación, que de todas maneras no deja de provocar escepticismo entre los trabajadores y sus familias, dadas las dilaciones e incumplimientos que Sparta ha mostrado en los últimos meses.

 

 

 

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