Sindicalismo internacional agrupado en L20, reclama al G20 compromisos para una globalización justa

Reiner Hoffmann, presidente de la DGB, anfitrión de la delegación del L20.

En julio próximo se realizará la Cumbre del G20, por tal motivo las centrales sindicales y el movimiento sindical internacional, agrupado en el L20, enviaron una declaración a la reunión de los Ministros de Trabajo y Empleo del G20, que se realiza hoy en Bad Neuenahr, Alemania, preparatoria de la Cumbre.

Para leer el comunicado de la L20: http://www.ituc-csi.org/declaracion-del-grupo-laboral-l20

La declaración enfatiza la necesidad de que en la siente las bases para una globalización justa, ya que la globalización corporativa no redunda en beneficio de la mayoría de la población. El 85% de las personas entrevistadas en la Encuesta Mundial de la CSI 2017 considera que es necesario reformar las reglas de la economía mundial para promover el crecimiento y compartir la prosperidad, otorgando al G20 un claro mandato para actuar.

La declaración desarrolla varios puntos específicos, que tienen que ver, entre otros, con la necesidad de reducir las desigualdades y crear empleos de calidad.; una globalización y condiciones de trabajo más equitativas en las cadenas mundiales de suministro; integración de los jóvenes en empleos y formaciones de calidad; cumplimiento de la meta relativa las cuestiones de género; integración de los trabajadores/as migrantes en el mercado de trabajo; diálogo social y coordinación de políticas; y el que tal vez sea el tema más importante en el mediano futuro del trabajo: la globalización y la interconexión, potenciadas por los avances tecnológicos y la digitalización, que han creado una riqueza inmensa pero han dejado demasiados trabajadores y trabajadoras marginados y temerosos ante un futuro incierto.

Reiner Hoffmann, presidente de la DGB y anfitrión de la delegación del L20, recordó las palabras de la canciller alemana, Angela Merkel, durante la Cumbre del G7 en 2015, cuando afirmó que el trabajo decente es la base para la prosperidad económica, y que no se puede aceptar la existencia de condiciones de trabajo deplorables. Sus palabras deben ahora traducirse en hechos.

Hoy la explotación y unas condiciones de trabajo inhumanas son habituales en muchos países, con el único objetivo de incrementar los beneficios y garantizar precios más baratos para los consumidores. Las compañías deben respetar los derechos humanos y sindicales en todo el mundo, y eliminar las violaciones en sus operaciones, independientemente de donde se produzcan. “Las normas fundamentales del trabajo tienen que incorporarse en las relaciones comerciales y en todos los acuerdos de comercio e inversión”, dijo Reiner Hoffmann.

También es necesario tener en cuenta la digitalización, a la hora de establecer una globalización y unas relaciones comerciales justas. Buenas condiciones de trabajo, empleos seguros y acceso a la seguridad social son esenciales para asegurar que la globalización y la digitalización redunden en interés de las personas. “Nuevas tecnologías y una digitalización más intensiva aportan cambios revolucionarios, y los gobiernos han de asegurarse de regular correctamente esta nueva realidad. Estos cambios ofrecen nuevas oportunidades para el mundo del trabajo, pero dichas oportunidades tienen que utilizarse de forma adecuada”, concluyó Hoffmann.

Sharan Burrow, Secretaria General de la CSI, comentó: “El G20 tiene la responsabilidad de que se aplique la legalidad y la debida diligencia en toda la economía global, incluyendo las cadenas de suministro de las grandes corporaciones. Cuando se respetan las normas internacionales del trabajo, los trabajadores pueden organizarse y negociar para obtener salarios decentes y un trabajo seguro; y con el marco macro-económico adecuado, la desigualdad y la inseguridad que caracteriza el actual modelo fallido de globalización se convertirían en algo del pasado”.

John Evans, Secretario General, Comisión Sindical Consultiva ante la OCDE, indicó: “Persisten importantes déficits de empleo, desigualdad de ingresos y un alto número de trabajadores/as en la economía informal. El G20 debe tomar medidas y aplicar regulaciones con vistas a la transformación digital en todos los sectores, para evitar la pérdida de empleos y asegurar que los trabajadores cuenten con la formación adecuada para conservar sus puestos de trabajo o acceder a otros nuevos. El arbitraje regulatorio que observamos en la economía de plataformas no sólo precariza el empleo, sino que además sobrepasa las actuales leyes fiscales y de competencia. Esto puede tener efectos adversos para una difusión digital efectiva y para las finanzas públicas. El G20 ha de poner freno a tales prácticas empresariales”.

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